Crónicas de Torsos Huérfanos

Crónicas de Torsos Huérfanos
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3/23/2017

AULLIDOS EN LA CIUDAD DEL LOBO

AULLIDOS EN LA CIUDAD DEL LOBO
por Carlos Montero



Eran sus últimos minutos. Ella barrió dubitativa los restos hasta el mediodía.
Le había pedido dos días antes que se fuera de su casa. Que se fuera a su país.

Inútil gemido la madrugada previa rindió ante el precipicio de su vida en común
casi como los griegos frente al barathron o los romanos desde la roca Tarpeya.

Aunque la noche anterior hubieran hecho el amor en la ciudad que fundó el Lobo,
aullando entre la arquitectura portuguesa erecta en antiguo territorio español.

Las condiciones que les llevaron a la odiada decisión en nada habían cambiado.
Ella nunca se hubiera animado a tomarla y él por orgullo no quería sacrificio.

Aunque en dichos momentos hubieran recorrido los tres metros que los separaban
en el monoambiente costero para pedirle que no le hiciera caso a su mal pedido.

Querría romper el mismo pasaje de regreso que la animó -o empujó- para comprar,
pero ella seguía barriendo mientras él tecleaba textos insípidos al computador.

Dos tareas inútiles. Nada cambiaría la esencia de que, ni al amor de su vida,
permitiría permanecer contra su voluntad. Quería su pertenencia, no la posesión.

Oculté aquel enterito que tan bien llenabas y del cual tantas veces te liberé.
Lo hundí entre naftalina con mis recuerdos al fondo de aquella ropa invernal.

Una década tras pedir que te fueras, lo hallo mientras desempolvo la de verano
...y ésta desempolva miríada de recuerdos tan febriles aún no bien apolillados.

Aquella reacción irracional quizás tuvo su consecuencia lógica ahora aclarada.
Quizás fue mi intención inconsciente el poder secuestrar y esconder tu prenda.

Si buscas en tu ropero aquella ligera ropa mostaza seguro que ya no la hallarás.
La guardo cual semiplena prueba de que no sos una ilusión, aunque sí lo fuiste.

Que no hay solipsismo demostrable cuando hay materia palpable que evoca la vida.
Quedará ahí, sólo para saber que fuimos...que fuiste...que te fuiste...que fuí

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