Crónicas de Torsos Huérfanos

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1/06/2009

Adivine quiénes son los reyes (Concurso para Corresponsales)

Adivine quiénes son los reyes (Concurso para Corresponsales)

 

Según Felipe de Borbón, los Reyes son los padres. Lo suyo fue una deducción (no del IRPF, que son escasas). Llegué a idéntica conclusión de niño, pero por analogía. El diálogo se produjo en un momento impreciso entre 6 y 7 años, el día en que se cayó un diente de leche. "Debes dejarlo bajo la almohada para que vengan los ratones" exhortaron mis mayores con el tradicional infantilismo con el que nos tratan idénticas tradiciones.

 

En esa época jamás escuchamos hablar del Ratón Pérez, sólo conocíamos a Mickey y a Speedy González. Así que la advertencia fue una apelación difusa a "los ratones" sin especificación sobre si la variante era la laucha, el ratoncito antropomórfico (Little Stuart) o las ratas grandes, de esas que abandonan el barco cuando se está hundiendo (tampoco las culpemos porque nos sobrevivirán, salvo que se tiren al agua lejos de un muelle)

 

- ¿Y si me muerden? pregunté lacónico, cuestionando implícitamente la irresponsabilidad de los mayores que me sugerían una acción que iba a convocar a peligrosos roedores hasta la cabecera de mi cama. Tras una vacilación, las damas de la casa me tranquilizaron que los ratones eran simbólicos y que, en los hechos, eran alter-egos de los mayores que me dejarían dinero, tratando de aventar mi dilema poco hamletiano con argumentos utilitaristas dignos de Apretó (el mismo del óptimo).

 

- ¿O sea que los ratones no existen?, les afirmé más que preguntar.

Las caras silenciosas (las caras nunca hablan, aclaremos) se movieron de arriba a abajo en forma repetida en sentido afirmativo. Entonces los Reyes tampoco existen, concluí sin silogismos. Fue sólo una analogía. Ni los Reyes, ni sus camellos (a los que jamás había visto a diferencia de algunos ratones) eran en su caso atemorizantes.

 

Es claro que ningún padre estaría tranquilo si supiera cada un año que una noche como la de hoy tres dromedarios (bichos jorobados como hay pocos) entrarán en casa, por marcos pequeños y encima teniendo que dejar la puerta sin llave. En vez de los Reyes Magos podrían entrar los que hacen desaparecer lo ajeno como por arte de magia.

 

No en vano el mismo Jesús dijo que sería más fácil hacer entrar "a un camello por el ojo de una aguja, antes que un rico llegue al cielo". Pero, vade retro  (oh!!) marxistas, no seais oportunistas (ni los de Karl, ni los de Groucho, ni los de Richard): Los ojos de aguja, en la época bíblica, eran pequeños portales abovedados abiertos en los muros de las ciudadelas para que los viajeros que llegaban de noche pudieran entrar cuando la puerta levadiza de la ciudad estaba cerrada. Los camellos debían entrar casi de rodillas, lo cual era difícil para el pobre bicho, tan difícil (ahora sí) como para el rico llegar al paraíso según la parábola.

 

No se puede ser más realista que el Rey, dice el dicho. Tampoco que el príncipe de marras. Así llegué (de verdad) a la verdad, por analogía: si los ratones no existen, entonces los reyes magos tampoco. La mía no fue una definición histórica ni un cuestionamiento a la Biblia sobre si existieron y vinieron de Oriente hasta Belén, sino sobre su posible llegada en las trasnoches contemporáneas del 5 al 6 de enero. Se acabaron así mis sudores a espera de los regalos, porque no había vuelta y los encontraba al despertar. Jamás escuché llegar a ninguno de los reyes.

 

Y aún despuès de acabada la ilusión, aclaro que seguí una vida más (o sea hasta los doce años) poniéndole agua y pasto a los aspirados camellos, pero nada para los reyes (que se embromen, si son magos aparte y tienen esas copas que siguen largando agua luego que uno las vacía como los bancos privados después de las bancarrotas gracias a los bancos centrales). ¿Será que el capitalismo (de las ganancias) del siglo XX se convirtió acaso en el socialismo (de las pérdidas) del siglo XXI? ¿Será que si Stalin consagró la democracia en Europa occidental gracias a unirse a los aliados contra Hitler (cuando éste rompió su pacto), también George Bush consagró el ideal del mayo francés de 1968 cuando los universitarios escribían en las paredes parisinas "La Imaginación al Poder"? ¿O no fue la imaginación desde el reino del poder la que llevó a hacer la magia o ilusionismo de justificar una guerra cuyos promotores hoy reconocen que fue injustificada?

 

Por eso no se pude ser más "realista" que el Principe ni el Rey, ni que el Banco Central de Brasilia (mientras mantenga el Real, luego que el cruzado y el cruceiro demostraron ser de mentira). Después de mi adolescencia prohibí que me regalaran en esta fecha como una autoafirmación de etapa superada, pero los 5 de enero pasaron a ser -por otras causas- objeto de trasnochadas.

 

Las corridas de San Fernando, nueve en Punta del Este y una en Asunción los 5 de enero, permitieron aprender la limpieza de una filosofía de superación personal buscando quebrar los límites y aprender el sacrificio. La belleza de una travesía fondista que motivaba dedicar cuatro o cinco meses, después de la medianoche, a ejercitarnos tras salir de los estudios de Periodismo y antes de ir a cargar tarros de pintura en la mañana. Al otro día de la carrera de Reyes se volvía en ómnibus 140 kilómetros, para trabajar desde 1985 en el informativo radial o la mesa de redaccion de diario.

 

Quedan de esa época tres medallas y una foto con el ganador brasileño de la San Silvestre, Joao da Mata, en la que estábamos tan negros los dos que ni el flash alcanzó para que se pueda reconocernos en la Plaza Artigas, que era el punto de llegada casi al final de avenida Gorlero. De regalo, los Reyes a veces me dejaron el robo de campera en dormitorios del Campus de Maldonado. Pero los ladrones, solidarios uruguayos, me dejaron la boletera para que no dejara de ir a la Universidad a precio abaratada. ¡Ay calzado que desgasté hasta llegar a 44 (no de edad sino de tamaño)!

 

Y ay noches de reyes en las cuales sudábamos por el atletismo, sólo con el fin de subir nuestros registros y por emoción, hasta que una subida de una escalera mecánica en forma inversa (era Berlín y no tenía traducción la escalera mecánica ni folleto explicativo) terminó con mi humanidad de cabeza, salvando los chips de la notebook para ganar de regalo cinco tornillos y 2 clavos que hicieran juego entre mis 5 huesos quebrados.

Ni juegos en Reyes, ni juegos atléticos en Noche de Reyes, sino juego anatómico que me permitió evitar la renguera tras 7 meses pero ya impidió correr de vuelta, por precaución (me dieron un instructivo para recortar y armar en caso de otra caída pero soy malo para las manualidades).

 

Moraleja: si Ud. no es príncipe, ni niño, ni atleta, y encima es corresponsal, sepa que -mientras se emocione de alegría por la emoción de sus pequeños o se emocione de bronca porque ya están grandecitos y no quieren que les regale como a Ud. le gustaría- también puede emocionarse haciendo reportes sobre incendios, sequía, escapes de las cárceles, turistas que consumen agua y lluvia que no cae, o los problemas de mediano plazo que se le ocurra. En la Coordinación de Corresponsales tenemos los zapatitos ávidos de recibir sus presentes de la otra punta de la línea telefónica o mail, pues, como los mariachis, "con dinero y sin dinero" sigue "siendo el rey".

 

Sus reportes son el mejor regalo que, desde este área de las radios públicas, podemos ofrecerle a nuestros programas, informativos y escuchas. No correremos más la San Fernando quizás, pero somos aficionados al decatlón, la reina olímpica de las (diez) pruebas para quienes no son los mejores en cada una, ni en ninguna, pero pueden ejercitarse medianamente en todas (economía, incendios, robos, política, turismo, sociedad, cultura, intendencias, deporte y hasta moda).

 

No puedo olvidar días en la agencia que empezábamos con la cotización del dolar, luego contábamos las palabras de los diarios de nuestra agencia y de la competencia, seguíamos con avance de primeras noticias e informes especiales, luego corríamos atrás del despacho urgente de una masacre narco, el juicio al presidente paraguayo, la conferencia de prensa de Christian Castro que se casaría con la hija del supermillonario guaraní favorecido del ex dictador y terminar con el partido de Copa Davis.

 

En algunos momentos, llegábamos al extremo de hacernos hinchas del equipo visitante contrario a mi querido Olimpia, sólo por evitar la tortura que siguiera a otra fase de la Copa Libertadores y tener que continuar hasta la una de la mañana enviando ficha técnica y comentario del partido, para los diarios que esperaban para cerrar sus ediciones. Confieso la traición.

 

Pero, a veces, después de pasado el dolor y el cansancio, (por causas como esta seca e incendios que en estas épocas los obliga a acostarse más tarde y amanecer más temprano -cual este 5 hasta este 6 de enero- llamando a Bomberos o recorriendo cenizas, seguir con sus trabajos locales mientras preparan reportes para el mediodía, mirar de reojo a la competencia, y volver a otra novedad como corresponsal nacional de otro periódico), quizás en algún minuto se darán cuenta que -con sus bemoles- están cantando la balada del corresponsal: practicando la carrera contra sus propias limitaciones o medios, para superarse a si mismos. Los demás pueden ayudar o complicar, pero no son su medida: sólo Uds lo son, mientras buscamos y hallamos nuestro propio ritmo (y voz) a pesar del corsé del Estilo con su tamaño y orden que nos identifica como equipo. 

 

Saber que no somos mejores ni peores, ni que estamos corriendo carreras (contra sus colegas) sino que estamos ejercitando un oficio de largo aliento, que suma la velocidad de 100 metros llanos, los amagues del salto alto y el impulso del salto largo, algunas pruebas de campo con herramientas, la disciplina para marcar los 14 pasos entre cada una de las vallas en los 400 metros y, cuando ya no podemos más, a veces hay que dar un resto más, para rematar haciendo los 1.500 metros antes de finalizar la jornada doble.

 

Y nos damos cuenta que no se trata sólo de buscar la intensidad en cada prueba, sino de una sumatoria de esforzados sacrificios que hacen a cumplir las diferentes especialidades de las que no aspiramos al vedettismo en una sola sino a la regularidad en el conjunto. Hace rato que, para mi pesar, se perdió la aspiración de los medios y del reportero mismo por ser una versión (siquiera devaluada) de un ser pretendidamente universal. Pero, sin pretender ser los reyes en algo, sumamos puntos hacia la completud del que ensaya la totalidad desde diferentes ángulos, buscándola aunque sepa que no la podrá abarcar y que siempre actuará con alcances fragmentarios.

Aunque algún extraño quiera leer lo que no estoy escribiendo ni creo, a cada uno de Uds saludo y digo: ¡Gracias, felicidades en su día! La prueba reina del decatlón nos desafía todos los días para hacernos más completos, aunque en tantas jornadas vayamos dejando pedazos por ahí… de regalo.

Saludos afectuosos,

de Carlos Montero



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Carlos Daniel Montero Gaguine
Corresponsal Mercosur RADIO NEDERLAND y revista MERCADO
Coordinador Corresponsales RADIO URUGUAY
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