Crónicas de Torsos Huérfanos

Crónicas de Torsos Huérfanos
Haga CLIC en la arena y verá online "Amor a toda Costa: CRONICAS DE TORSOS HUERFANOS" (lea lo escrito en la arena, antes que el agua lo borre de la orilla, como a su autor)

4/09/2008

Podrá no haber poetas... (p/Carlos Montero)

Podrá no haber poetas...
pero siempre habrá limpiavidrios

por Carlos Montero (9 de abril de 2008)

Sé que me esfumé, que hice silencio virtual,
desde "SOY UN TAMATGOCHI" a fin de diciembre,
relato que sublimó un sonoro silencio real
como poética y no estética de la desaparición.

No era que las musas anduvieron de vacaciones,
sino que los desafiantes retos que trajo 2008
no permitíeron tratarlas con la ternura y atención
que estos inspiradores espíritus se merecen, pero...
"podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía".

Volviendo hoy del trabajo, muy aislado del afuera,
vagando pensamientos bajo el pergamino de mi piel
y recubierto por el chasis de un ómnibus de CUTCSA,
una absurda reacción ajena me sacó de lo prosaico
y me iluminó lacerando con la luz del acto repentista.
 
Fue un verso de payador urbano, sin rima ni letra,
fue asonancia o consonancia de dos miradas y un gesto
(no tengo más rol en este entuerto que de simple voyeur
ni tengo nada que ver en la accion ni la reaccion,
pero sí en la reflexión, en su acepción de reflejar)

La niña en trámite de dejar de serlo me daba su nuca:
estaba sentada adelante con sus auriculares aislantes.
El cruzó desde el cantero central de Avenida Italia,
con su lampazo erecto chorreando espuma, al que exhibía
como oferta que demandaba más para-brisas para-comer.

Entonces fue que lo veo acercarse al lateral del colectivo,
aunque su rumbo zigzagueaba hacia una presencia individual,
mientras sorteaba rodados -cuya rifa jamás ganaría- cual si
ninguno de nosotros (ni autos ni choferes ni pasajeros)
pudieran impedir o inhibir con su presencia la vocación romea.

Bajo mi ventanilla (la misma de ella) la miró semiperdido,
sin atender -como yo hacía- el tempo de luz roja expirando:
levantó su brocha cual pincel, chorreando la manga con lavandina
y, al captar vencedor su mirada, le dibujó un corazon efímero.
Fue maravilloso, real, a la velocidad de la luz... de un semáforo.

No les dije que portaba una camiseta aurinegra pero,
a pesar que compartimos esa cruz, él al menos es un ganador.
El corazon derritiéndose arrancó con el ómnibus y la sonrisa,
la de adentro era la de ella, la de afuera y -más atrás- la mía.
Juro por mi vida que acaba de pasar: podrá no haber más poetas...

pero al menos nos sigue dando limpiavidrios el tiempo.

Mi abrazo a los amigos,
Carlos
 

ooooooooooooooooooooooooooooooooooo

24 de diciembre de 2007 en www.SINTESIS.org

 

SOY UN TAMATGOCHI

(un mal cuento como regalo de Papá Noel)

 

Hace pocas horas la Parca navegó por mis venas en un tour de presentación.

 

Aunque capaz que por vaga, o por no ser aficionada al márketing, se esforzó por hacer su trabajo de una vez.

 

Se la voy a hacer difícil. Una forma orgullosa de aquel mal boxeador que decía que le había roto al otro el puño con su cara.

 

O sea que ella -la Señora Otra de mi viejo amigo el Darno que se fue este año- está volviendo para divertirse a mi costa. O está volviendo a mi costa para divertirse, que a los efectos es lo mismo.

 

Entra suave, inyectándome su mano invisible rumbo al corazón, jugando a que es la mujer de mis sueños que sabe puede partírmelo.

 

Con tres pases mágicos hace cocktail lo que pasa alrededor, como un collage repentino, para que parezca onírico, mientras mi glicemia se precipita muda a medida que multiplico actividades o ejercicios, creyendo que así recupero vitalidad. Vaya paradoja del ignorante.

 

Soy un Tamatgochi. ¿Te acuerdas de aquella mascota electrónica nipona a la que había que dar alimento, medicamentos y controlar sus flujos?

 

Soy como un avión con frecuentes picados, al que debo controlar a la vez, cambiando el foco de atención permanentemente entre relojes y altímetros.

 

Que el azúcar está alto o bajo, que la presión volando o por el puso, que el colesterol a raya o de alto riesgo, proteinas envenando los riñones, que tener la vista a la vista.

 

Y hay que optar entre hacer lo que importa o copiar a los niños que desatendían sus clases para ir a alimentar a su Tamatgochi, uno de los cien inventos del siglo según la revista Mecánica Popular.

 

Entonces, el ser humano es el invento de la Historia, contestemos.

 

Dice Paul Virilio que, tras conquistar y colonizar el planeta, luego de llegar a las profundidades y recorrer las alturas hasta el espacio: el cuerpo es la última frontera a colonizar.

 

Ahora que tenemos el mapa del genoma y tenemos los vehículos de la nanotecnología para recorrernos, el filósofo francés asegura que el modelo del hombre o la mujer del futuro es el del discapacitado con prótesis.

 

Esa especie de guerrero universal cual Terminador que puede terminar como 'gobernator', o super-atleta tipo hombre nuclear o mujer maravilla, o super-bebé que hubiera maravillado a la eugenesia nazi.

 

Ese nuevo ser con que nos amenazan a los imperfectos humanos: el hombre 'post-orgánico', como lo define la catedrática brasileña Paula Sibilia.

 

Errados, a pesar de todos sus aciertos. Todavía la inteligencia artificial no llegó ni a años luz de generar las sinapsis, las asociaciones ilícitas de ideas en reiteración real que puede uno de los nuestros, con todas las debilidades reseñadas que admitimos.

 

Ese hombre prescindible con que sueña el hembrismo; que no confundo con el feminismo, pues el anterior término me lo enseñó una insigne feminista.

 

Esas sinapsis a las que soy afecto, ese exquisito roce de significantes, son los que se pierden en un proceso degenerativo que no se anuncia cuando la hipoglucemia empieza a mandar y "la" neurona patina o queda atrapada entre el mar de sargazos en que se convierte de pronto el mundo exterior.

 

Y la playa ya no es arena sino pantano. La gente ya no es gente sino cyborgs. Y mi inteligencia ya no es natural ni artificial. Me esfuerzo por sacar la nariz de donde estoy sumergido; busco a tientas no ser el Tamatgochi en que me convierto a veces y del que luego logro evadirme.

 

El día que no lo logre, búsquenme adentro de uno. Capaz que frotándole el corazón o el chip con cariño salga, algo parecido a un (mal) genio será el regalo con que Papá Noel les atormente alguna Navidad.

 

Apenas un mal cuento, una pesadilla de mala noche pre Nochebuena.

 

Cualquier parecido con la vida real, sólo pura coincidencia.

 

Vuestro amigo, o lo que queda de él…


 


--
Carlos Daniel Montero Gaguine
Corresponsal económico RADIO NEDERLAND para Cono Sur
tel:(598 2) 481 49 46 - cel  (096) 481 931
desde el extranjero (598) 96-481-931
www.SINTESIS.org - www.REgionAL-TIME.com
Casilla de Correo 1471,
Montevideo, Uruguay
Of: Magariños Cervantes 1788
Montevideo CP 11.600, Uruguay

No hay comentarios.: