Crónicas de Torsos Huérfanos

Crónicas de Torsos Huérfanos
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10/11/2007

Feminista Antiracismo gana HOY Nobel de Literatura 2007 (p/Carlos Montero: "Doris Day")

FEMINISTA ANTI-RACISMO gana NOBEL 2007 de LITERATURA

ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

 

Doris Lessing vive su día de reconocimiento tras 87 años de lucha

 

DORIS DAY, DORIS MAY

 

-Lea su discurso sobre el 11-S cuando ganó Príncipe de Asturias 2001

 

Por Carlos Montero, para LA SINTESIS MERCOSUR

 

Hace años que aguardo a las 9 AM Atlántico (el año pasado fue 8 AM) para conocer al ganador del Nobel de Literatura. Utilizo el sustantivo en masculino pues, desde que se otorga en 1901, hay menos de un 10% de probabilidad que gane una mujer. Sólo diez lo han hecho en un siglo largo hasta hoy, en que la británica Doris Lessing (87) –nacida como Doris May Taylor- completó el equipo que integra la chilena Gabriela Mistral (1945), mitad de las cuales recién fueron electas desde los 90 como la sudafricana Nadine Gordimer (1991), la afroestadounidense Toni Morrison (1993), la polaca Wislawa Szymborska (1996) y la austríaca Elfriede Jelinek (2004).

 

¿Invisibilidad? Usted analice y concluya pero -para quien profesa la fiera independencia, aún del lenguaje políticamente correcto de las ONGs- confieso que no me hubiera sentido culpable si ganaba el mexicano Carlos Fuentes, mi preferido este año por repensar la historia de América Latina desde el ensayo, la ficción y pues no sabemos si tendrá más oportunidades. El año pasado lo deseaba para el querido maestro del reportaje Ryszard Kapuscinski, quien llevó la crónica periodística con poética fragmentaria al status de literatura, pero la Academia prefirió al mucho más joven turco Orhan Pamuk quien –más allá de su merecimiento- era funcional al interés de difundir una crítica lúcida a un gobierno que mayoría de europeos desea trabar su ingreso a la UE. Kapuscinski , con quien pudimos estudiar antes que ganara un año más tarde el premio Príncipe de Asturias 2003, falleció en enero último, y ya no podrá recibir la distinción, que tampoco recibieron ni Borges, ni Joyce, ni Proust. Tampoco Cervantes ni Shakespeare (me dirá que el Nobel no existía), pero tampoco habría existido el autor de Macbeth admite ahora hasta la directiva del teatro londinense The Globe (1599). El punto es que ni Moisés, ni Marx, ni el 'manco de Lepanto' ni el misterioso escondido tras William, jamás necesitaron el Nobel para ser tan leídos.

 

En las afueras de Londres, Lessing cumplirá 88 años el próximo 22 de octubre. También ella merece el Nobel del que era aspirante hace rato y ganó el premio Príncipe de Asturias en 2001, a pocas semanas de los atentados del 11-S, lo que redirigió el final de su discurso (que se reproduce abajo) a los nuevos dilemas sobre la convivencia de personas pertenecientes a diversas civilizaciones en igual espacio geográfico, en honor al   pasado de quien condenó el racismo en gobiernos de Africa, adonde vivió luego de haber nacido en 1919 en Kermanshah (territorio de la actual Irán ocupado por británicos) de padres británicos y antes de llegar a su madre patria en 1937, donde militaría como feminista y comunista, partido del cual se aparte cuando la ex URSS invade Hungría en 1956.

 

Supongo que en víspera del 10 de diciembre la limousine se detendrá con ella ante el Gran Hotel, donde duermen los ganadores la noche antes de recibir el Nobel de Literatura de manos del rey. Queda frente al partidor, donde abordamos el barco para surcar entre catorce islas que los puentes transforman en la capital sueca. Le pido a un turista que me saque una foto y él apunta hacia el fondo con agua. "No, tómeme la foto con el hotel atrás" digo para su sorpresa: "es que no me quiero olvidar adonde tengo que venir el día que me llamen". El yankee lloraba de la risa. No le aclaré si lo decía en serio. En sus fundamentos este jueves, la Academia Sueca (vea LINK a nuestro informe de dic/2004 desde Stockolmo entrevistando a la máxima autoridad de la Fundación Nobel, semanario Crónicas Económicas, La Síntesis Económica Mercosur y el portal asunceño VivaParaguay.com en http://www.vivaparaguay.com/modules/news/print.php?storyid=16702 ) dice que la autora hace "épica la experiencia femenina, y con escepticismo, fuego y poder visionario ha sometido al escrutinio a una civilización dividida". Y así como Kapuscinski evocaba su paso por el continente africano en "Ebano", desde 1950 Lessing le rinde homenaje en 'The Grass is singing' o la serie "African histories" (1964), además de manifiestos anti-apartheid ("Regreso a casa", 1957) que le valieron la prohibición de viajar a Sudáfrica o Zimbabwe (ex Rhodesia).

 

Quien quiera saber más de su vida tiene dos libros autobiográficos de este nuevo siglo ("Dentro de mí" y "Un paseo por la sombra"), tras unos cuarenta libros que este mismo año sumaron a "La hendidura" (2007). Su feminismo desborda en 'The golden notebook' (1962), en forma de diario personal de una escritora muy leída, recurso al que retorna bajo seudónimo en 'Diario de una buena vecina' (1984). Los cinco tomos de "Niños de la violencia", su primera serie (1952/1969) muestra su compromiso con reflejar la realidad social mediante su literatura, llegando hasta el extremo de la violencia en "The good terrorist" (1985) sobre guerrilleros o sobre terroristas de Estado ("El día en que murió Stalin", 2001). Por eso buscamos esta mañana, en que se anunció su premiación, el website del Premio Príncipe de Asturias para rescatar su discurso de 2001, reflejo de su defensa humanista contra la educación superespecializada fragmentaria y reflexión prospectiva sobre el futuro, a partir de atentados que impactaron en las certezas imaginarias del siglo que acabábamos de dejar atrás.

 

Abajo del discurso de Lessing va nuestra crónica en la Fundación Nobel

Abrazos de su amigo,

Carlos Montero

 

OOOOOOOOOOOOOO

DISCURSO AL RECIBIR EL PREMIO PRINCIPE DE ASTURIAS

 

Doris Lessing:

 

"Érase una vez un tiempo -y parece muy lejano ya- en el que existía una figura respetada, la persona culta. Él -solía ser él, pero con el tiempo pasó a ser cada vez más ella- recibía una educación que difería poco de un país a otro -me refiero por supuesto a Europa- pero que era muy distinta a lo que conocemos hoy. William Hazlitt, nuestro gran ensayista, fue a una escuela a finales del siglo XVIII cuyo plan de estudios era cuatro veces más completo que el de una escuela equiparable de ahora: una amalgama de los principios básicos de la lengua, el derecho, el arte, la religión y las matemáticas. Se daba por sentado que esta educación, ya de por sí densa y profunda, sólo era una faceta del desarrollo personal, ya que los alumnos tenían la obligación de leer, y así lo hacían.

 

Este tipo de educación, la educación humanista, está desapareciendo. Cada vez más los gobiernos -entre ellos el británico- animan a los ciudadanos a adquirir conocimientos profesionales, mientras no se considera útil para la sociedad moderna la educación entendida como el desarrollo integral de la persona.

 

La educación de antaño habría contemplado la literatura e historia griegas y latinas, y la Biblia, como la base para todo lo demás. Él -o ella- leía a los clásicos de su propio país, tal vez a uno o dos de Asia, y a los más conocidos escritores de otros países europeos, a Goethe, a Shakespeare, a Cervantes, a los grandes rusos, a Rousseau. Una persona culta de Argentina se reunía con alguien similar de España, uno de San Petersburgo se reunía con su homólogo en Noruega, un viajero de Francia pasaba tiempo con otro de Gran Bretaña y se comprendían, compartían una cultura, podían referirse a los mismos libros, obras de teatro, poemas, cuadros, que formaban un entramado de referencias e informaciones que eran como la historia compartida de lo mejor que la mente humana había pensado, dicho y escrito.

 

Esto ya no existe.

 

El griego y el latín están desapareciendo. En muchos países la Biblia y la religión ya no se estudian. A una chica que conozco la llevaron a París para ampliar sus miras -que falta le hacía- y aunque destacaba en sus estudios, confesó que nunca había oído hablar de católicos y protestantes, que no sabía nada de la historia del Cristianismo ni de cualquier otra religión. La llevaron a oír misa a Nôtre Dame, le dijeron que esta ceremonia era desde hacía siglos base de la cultura europea, y que debería por lo menos saber algo de ello, y ella lo presenció todo obedientemente, tal y como presenciaría una ceremonia de té japonesa, y luego preguntó: "¿Entonces, estas personas son una especie de caníbales?". En esto ha quedado lo que parece perdurable.

 

Hay un nuevo tipo de persona culta, que pasa por el colegio y la universidad durante veinte, veinticinco años, que sabe todo sobre una materia -la informática, el derecho, la economía, la política- pero que no sabe nada de otras cosas, nada de literatura, arte, historia, y quizá se le oiga preguntar: "Pero, entonces, ¿qué fue el Renacimiento?" o "¿Qué fue la Revolución Francesa?"

 

Hasta hace cincuenta años a alguien así se le habría considerado un bárbaro. Haber recibido una educación sin nada de la antigua base humanista: imposible. Llamarse culto sin un fondo de lectura: imposible.

 

Durante siglos se respetaron y se apreciaron la lectura, los libros, la cultura literaria. La lectura era -y sigue siendo en lo que llamamos el Tercer Mundo-, una especie de educación paralela, que todo el mundo poseía o aspiraba a poseer. Les leían a las monjas y monjes en sus conventos y monasterios, a los aristócratas durante la comida, a las mujeres en los telares o mientras hacían costura, y la gente humilde, aunque sólo dispusiera de una Biblia, respetaba a los que leían. En Gran Bretaña, hasta hace poco, los sindicatos y movimientos obreros luchaban por tener bibliotecas, y quizás el mejor ejemplo del omnipresente amor a la lectura es el de los trabajadores de las fábricas de tabaco y cigarros de Cuba, cuyos sindicatos exigían que se leyera a los trabajadores mientras realizaban su labor. Los mismos trabajadores escogían los textos, e incluían la política y la historia, las novelas y la poesía. Uno de sus libros favoritos era El Conde de Montecristo. Un grupo de trabajadores escribió a Dumas pidiendo permiso para emplear el nombre de su héroe en uno de los cigarros.

 

Tal vez no haga falta insistir en esta idea a ninguno de los aquí presentes, pero sí creo que no hemos comprendido todavía que vivimos en una cultura que rápidamente se está fragmentando. Quedan parcelas de la excelencia de antaño en alguna universidad, alguna escuela, en el aula de algún profesor anticuado enamorado de los libros, quizás en algún periódico o revista. Pero ha desaparecido la cultura que una vez unió a Europa y sus vástagos de Ultramar.

 

Podemos hacernos una idea de la rapidez con la cual las culturas son capaces de cambiar observando cómo cambian los idiomas. El inglés que se habla en los Estados Unidos o en las Antillas no es el inglés de Inglaterra. El español no es el mismo en Argentina o en España. El portugués de Brasil no es el portugués de Portugal. El italiano, el español, el francés surgieron del latín, pero no en miles sino en cientos de años. Hace muy poco tiempo que desapareció el mundo romano, dejando tras de sí el legado de nuestras lenguas.

 

Representa una pequeña ironía de la situación actual que gran parte de la crítica a la cultura antigua se hiciera en nombre del elitismo; sin embargo, lo que ocurre es que en todas partes existen cotos, pequeños grupos de lectores de antaño, y resulta fácil imaginar a uno de los nuevos bárbaros entrando por casualidad en una biblioteca de las de antes, con toda su riqueza y variedad, y dándose cuenta de pronto de todo lo que se ha perdido, de todo de lo que -él o ella- ha sido privado.

 

Así pues, ¿qué va a pasar ahora en este mundo de cambios tumultuosos? Creo que todos nos estamos abrochando los cinturones y preparándonos.

 

Escribí lo que acabo de leer antes de los acontecimientos del 11 de septiembre. Nos espera una guerra, parece ser que una guerra larga, que por su misma naturaleza no puede tener un final fácil. Sin embargo, todos sabemos que los enemigos intercambian algo más que balas e insultos. En España quizás sepan esto mejor que nadie. Cuando me siento pesimista por la situación del mundo, a menudo pienso en aquella época, aquí en España, a principios de la Edad Media, en Córdoba, en Granada, en Toledo, en otras ciudades del sur, donde cristianos, musulmanes y judíos convivían en armonía; poetas, músicos, escritores, sabios, todos juntos, admirándose los unos a los otros, ayudándose mutuamente. Duró tres siglos. Esta maravillosa cultura duró tres siglos. ¿Se ha visto algo parecido en el mundo? Lo que ha sido puede volver a ser.

 

Creo que la persona culta del futuro tendrá una base mucho más amplia de lo que podemos imaginar ahora".

 

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CRONICA DESDE STOCKHOLMO, 31 OCT 2004

 

por Carlos Montero, desde Stockolmo

Le habia pasado por encima no menos de tres veces, sin percatarme que estaba
hollando una placa mortuoria. Alli, en la transitada avenida Svearägen al 38,
la guadaña de la parca alcanzo hace casi dos decadas a un hombre que
representaba en sustancia lo que hacia afuera es la imagen o predicables que
proyecta su sociedad: la paz y el estado de bienestar social.



Pues Suecia es un pais al que se conoce sobre todo por los premios Nobel
(aunque el de la Paz lo otorga el comite de Noruega, estado con el que estuvo
unida hasta 1905), por un welfare state sostenido en altos impuestos a la renta
personal (que hasta otorga un año de licencia por maternidad) y por la
generosidad para acoger a refugiados de todos los origenes, especialmente
latinoamericanos, como el taxista chileno que me trajo de la terminal.

En San Petersburgo, al magnicidio de un zar a principios del siglo XX le
correspondio la ereccion de una imponente iglesia ortodoxa, donde se conserva
la piedra en que su sangre fue derramada junto al malecon del rio Neva, como
pudimos comprobar en esta gira. Sorprende a nuestra cultura latina –muy dada al
intercambio inmerecido de homenajes post mortem entre bandos contrarios a
lideres que en vida se odiaban- que, el lugar donde cayo herido de muerte el ex
mandatario, no es recordado con un monumento, ni plaza, ni siquiera es
preservado con una cerca.

Apenas se utilizo una baldosa de cemento, igual a todas las demas en dicha
vereda frente a la salida de la estacion Mötorget del subterraneo, donde
desemboca una peatonal en la avenida. En la baldosa puede leerse el nombre de
Olof Palme en caracteres color dorado, oscurecidos por la suela del calzado de
los apurados caminantes, y la fatidica fecha del 28 de febrero de 1986.

Quizas por el frio, que se siente mas por estas fechas otoñales, los suecos no
se dan cuenta que caminan rapido y uno se contagia con el ritmo, hasta que las
articulaciones nos recuerdan que venimos de otra cultura. Y a pesar de su
amabilidad para orientar al extranjero que les consulta, ayudados porque casi
todos hablan ingles, no le vaya a preguntar a un sueco a cuanta distancia queda
un lugar. Porque su vertigo les hace perder nocion de las distancias y le
contestaran que "queda a una cuadra". Cuando Usted ya lleve caminados 500
metros, pensando que se paso de largo del objetivo, encontrara que aun no ha
llegado.

La vida aqui termina temprano hasta para los turistas que entre penumbras van
serpenteando por las callecitas empedradas de la Ciudad Vieja, desde el Palacio
Real -completado en 1754 en estilo barroco italiano- donde esta asentada la
gestion de los reyes, septima generacion de los Bernardotte, descendientes de
un general de Napoleon que sustituyo a un rey sin descendencia.

Los visitantes deambulan por toda la isla de Gamla Stan, primeriza de las 14
islas sobre las que se asienta un Gran Stockolmo de 1,6 millones de almas,
buscando un pub o restaurante abierto, pues las tiendas de souvenirs –todos mas
caros que el resto de Europa al pagar en coronas suecas tras el rechazo
reciente del euro- cierran entre las siete y las ocho de la noche.

Llegar en la tarde al partidor de los city tours, frente a la Opera y al Museo
de la Danza, es frustrarse al comprobar que la oficina atiende de 9 AM a 12 PM,
por lo que habra que esperar al dia siguiente para salir con el fin de conocer
la capital sobre ruedas y en barco. Entonces se puede divisar frente a la costa
a la casa amarilla de Alfred Nobel, un especialista en quimica y fisica, hijo
de inventor, quien desarrollo la dinamita en 1867 y termino su vida con mas de
350 patentes y noventa empresas en mas de 20 paises, incluido el negocio del
petroleo y algunos juicios en Francia por sus manejos economicos.

La Fundacion Nobel se establecio en 1900 y un año despues comenzo a entregar
los premios de Fisica, Quimica, Medicina, Literatura y Paz, aunque la eleccion
de candidatos la hacen diferentes instituciones en cada rama. Las distinciones
se entregan coincidiendo con la fecha de la muerte del fundador, el 10 de
diciembre de 1896, gracias al esfuerzo de su mas joven asistente, Ragnar
Sohlman, que supero la resistencia familiar.

En su testamento, abierto tras su muerte en 1896, dejo asentado el destino de
su fortuna para sostener una fundacion y el lanzamiento de premios, en una
decision que se postergo 5 años, porque su familia opuso recursos judiciales
con el fin de aprovechar la herencia en beneficio propio. Me encamino hacia
la
Fundacion Nobel, frente a la Biblioteca, rodeada de un tapizado de hojas
amarillo verdosas y otras rojizas, para alcanzar la calle Sturegaten al 14,
donde me esperaba el director ejecutivo de la Fundacion, Michael Sohlman.

Llegue 15 minutos antes de la hora marcada a sus oficinas, prologadas por un
corredor de estatuas rematadas por un busto de Nobel, y su asistente me invito
gentilmente a volver a la hora en punto, pues todos estaban almorzando. Asi que
sali a enfriarme nuevamente y a caminar lento, mientras los suecos me superaban
a pie o en bicicleta, para tocar de vuelta el timbre o'clock (en hora en
punto).

En la gira del año pasado, temiendo retrasos por las manifestaciones
antiglobales en Ginebra (Suiza), llegue una hora antes a la sede del World
Economic Forum para entrevistar a sus autoridades, durante la cumbre 2003 de
presidentes del G-8 en Evian (Francia), a pocos kilometros. Gentilmente me
ofrecieron cafe y me hicieron esperar hasta la hora concertada, aunque el
ventanal, que permitia una vista excepcional desde las alturas hacia el Lago de
Lemans, me despojo de toda impaciencia.

Michael Sohlman me recibe en su despacho puntualmente. Por su apellido parece
obvio que es nieto o bisnieto del ayudante de Nobel, figura fundacional que
especifico que no deseaba premios en el rubro Matematicas. Pero para ellos
tambien "esta hecha la ley y esta hecha la trampa": en 1969 se lanzan los
premios Nobel de Economia, de varios de cuyos ganadores hemos sufrido sus
recetas bien o mal aplicadas por el sur.

La Academia Sueca otorga el Nobel de Literatura, que jamas recibio Jorge Luis
Borges, pues habia un solo miembro de la academia que leía castellano y no
tenía al argentino entre sus preferidos. Tampoco lo recibió el uruguayo Juan
Carlos Onetti, pues como sólo les había llegado una de sus primeras obras, se
lo consideró muy influído por William Faulkner, lo que tronchó la consideración
de su obra posterior.

Ni que hablar de los premios políticos comno el Nobel de Literatura para Sir
Winston Churchill, al cual, obviamente, no podían darle el de la Paz (que
otorga el Comité Noruego) puesd había sido uno de los líderes guía –con éxito-
en la II Guerra Mundial y participó –estrepitosamente- en los enfrentamientos
que el aun poderoso Imperio Britanico mantuvo en la segunda decada del siglo
XX, incluida la I Guerra Mundial.

El Premio Nobel de la Paz ha sido muy criticado como politico o contradictorio
en los valores que proyecta. Muchas veces son guerrilleros de ayer, que reciben
el premio de la Paz por un acuerdo de reinsercion posterior o de independencia,
que luego les permite convertirse en gobernantes y, eventualmente, si abusan
del poder etatico, finalizar siendo represores. Otras veces es el
reconocimiento a la obra desinteresada de toda una vida.

"La misión de la Fundación Nobel es global, pero esta basada en Suecia donde
esta la persona juridica aqui en Stockolmo, que solventa a los diversos comites
que otorgan cada premio" comienza diciendo Sohlman. A su entender, Nobel en su
testamento dejo "una clara mision global" al decir que "ninguna consideracion
deberia tomarse en cuenta (para los premios) segun la nacionalidad y esta es la
base cosmopolita del premio: se convirtio en el primer premio creible
internacional en torno a logros intelectuales y espirituales".

Luego de un siglo de premiaciones, considera "que los buenos valores (que
persiguen) se mantienen con nosotros por un buen tiempo" no importa el cambio
de milenio, y "los valores de Alfred Nobel fueron claramente inspirados en el
periodo del Iluminismo en Europa, en el siglo XVIII, con Voltaire". Cree que
Nobel era "tecnica y politicamente optimista", como en el siglo XIX predico
Augusto Comte con su positivismo, con fe ciega en "la tolerancia y el culto a
la ciencia", como causa del progreso, a pesar que su dinamita fue usada mas
para la guerra que para trabajar en minas o construir canales.

"Los valores proceden del periodo del Iluminismo en la historia Europea y de
otros periodos de la historia de otros paises del Islam o el Hinduismo, no
suficientemente conocidos por los europeos, que tambien propagaron la
tolerancia y el culto a la ciencia" agrego.

Sohlman dice que Alfred Nobel era alguien "politicamente radical, que decia ser
un socialdemocrata", quien portaba "la vision de que este particular
comportamiento humano, llamado guerra, seria exterminado en un par de decadas",
pero "lamentablemente, un par de decadas despues aterrizamos en la I Guerra
Mundial e, infortunadamente, esta conducta humana esta aun demasiado en medio
nuestro".

Sobre el riesgo de dar premios de la Paz a gobernantes u opositores que son
usados como señal de politica interna, entiende Sohlman que "si alguien puede
ganar el premio y nadie nos garantiza que luego pueda cometer un crimen. El
trabajo del comite debe concentrarse en que ha hecho esta persona, en sus
logros". Luego, si la persona "es agradable, simpatica, carismatica o aburrida,
eso no importa".

Nos admite el director ejecutivo que, los Nobel de la Paz "no siempre, pero por
su naturaleza muchas veces es necesario por su verdadera naturaleza, son
controversiales" y, muchas veces, "el gobierno local (del pais de la persona
premiada) se siente incomodo, para decirlo suavemente" como en el caso de la
activista irani seleccionada recientemente, lo que se repite sobre todo "con
los estados totalitarios" frente a los cuales "los Premios Nobel tienen un
record de malas relaciones".

Imagen y realidad, dos caras que nos indican que la moneda no es la misma. No
hubo tolerancia en Suecia durante la campaña que le dijo NO al Euro. Para la
poblacion, que esta en todo su derecho de participar en esta Europa a dos
velocidades, no le convenia el cambio al cual se fijaba su querida corona sueca
(ahora sobreapreciada a 9 coronas por euro). Pero, como paso con Palme, otra
vez la violencia le gano a la tolerancia, al ser asesinada frente a un
shopping, durante la campaña, la ministra que promovia la union monetaria.

El mutuo respeto al interes general como valor social, difundido como virtud
propia por los suecos, tambien se ve cuestionado por recortes a su estado de
bienestar y revisiones a la aceptacion de una inmigracion, muchas veces
clandestina -entre otros origenes proveniente de Irak- y al prejuicio contra el
poder que adquiriria Turquia, si culmina las negociaciones aprobadas por la UE
para que en 2010 sea quizas el miembro 29 o 30 de la comunidad.

Como comprobacion, puede leerse un pequeño affiche con forma de volante, pegado
en el barrio capitalino de Solberga, el cual se pregunta ironicamente:
"¿Turquía a la Unión Europea? No, gracias. No queremos 56 millones de turcos en
la UE".

Abrazos de Carlos Montero, desde el tren expreso nocturno;
14 horas de Stockolmo a Berlin, via Mallmö y Copenaghe



--
Carlos Daniel Montero Gaguine
Corresponsal económico RADIO NEDERLAND sobre Cono Sur
tel: (598 2)  481 49 46
Celular familiar (096) 481 931
o desde el extranjero (598) 96-481-931
Casilla de Correo 1471, Montevideo, URUGUAY
Oficina: Magariños Cervantes 1788 casi Ramon Anador

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