Crónicas de Torsos Huérfanos

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10/29/2007

EL PRINCIPE DE OZ

EDICION ESPECIAL "NOCHE DE BRUJAS"

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La magia del autor israelí Amos Oz recibió el premio Príncipe de Asturias

 

EL PRINCIPE DE OZ

 

-Incluye discurso acusando la violencia de Europa sobre árabes y judíos

 

por Carlos Montero,

para LA SINTESIS MERCOSUR

 

Lejos estuvo de entonar la emblemática canción del film 'El Mago de Oz', para hacer lagrimear a su auditorio con la banda de sonido electa como la más recordada en la historia del cine ("Somewhere over the rainbow": En algún lugar sobre el arcoiris). Al hablar de los muertos árabes y judíos, el escritor israelí Amos Oz acusó a Europa de "padre violento" -colonialista de unos y exterminador de otros- ahora responsable de apoyar la paz entre ambos, en un rotundo discurso al recibir en España el Premio Príncipe de Asturias de las Letras al inicio de este fin de semana. No; tampoco eludió criticar en hebreo a los fanáticos de todo pelo, 'amos' del actual conflicto, para reclamarles entender lo que sufre y ama el otro. No; el premiado no se sintió prima donna como Judy Garland, ni nos mintió exclamando con ternura como Tori Amos o Louis Armstrong, "¡What a wonderful World!" (cuán maravilloso mundo), como reza la letra de Yip Harburg sobre música de Harold Arlen (1939), que hubiera hecho al Teatro Campoamor entrar en estado de éxtasis; emoción que el complejo mediático agradece y explota.

 

Precisamente aquel 1939 no sólo se estrenó 'El Mago de Oz', sino que nacía Amos Oz en una Jerusalem que era parte de la Palestina bajo "protectorado" del aún imperio británico, en el mismo año que iniciaba la II Guerra Mundial como último reducto liberal europeo contra el eje de la Alemania nazi y la Italia fascista. El autor de "Una historia de amor y oscuridad" y "Donde aullan los chacales" será entonces un 'sabra', como se denomina a los judíos nacidos donde casi una década después (1948) se instaló el Estado de Israel, al que califica de patria y familia. "Amo a Israel incluso cuando no me cae bien, incluso cuando tengo ganas de enterrarlo" plantea el hombre que creó en 1978 un movimiento de militares de su país llamado "Paz Ahora". El pasado 27 de junio, el jurado de los Príncipe de Asturias anunció que le premiaría cuatro meses después por "la defensa de la paz entre los pueblos" y su denuncia "de todas las expresiones del fanatismo", que llevaron a usar su obra como libro de texto en Suecia.

 

Oz no se cegó con las luces ni dejó el martillo para seguir machacando con su prédica, aún rodeado por los restantes y muy mediáticos premiados, como el ex vice de EEUU Al Gore y el ex campeón mundial de F-1 Michael Schumacher, que recibieron los XVVII premios Príncipe de Asturias en el Teatro Campoamor de Oviedo, al igual que (en ausencia) el cantante Bob Dylan y el pensador Ralf Dahrendorf, quienes "hablan diferentes lenguas y se sienten parte de culturas, tradiciones y creencias muy variadas. No piensan igual; no pueden ser más diversos. Pero a pesar de sus diferencias estamos seguros de que es mucho lo que les une: representan la lucha por los derechos fundamentales" dijo Felipe de Borbón, al entregarles este viernes la distinción epónima, que se convirtió en preanuncio del Nobel para Gore y Doris Lessing este año. También lo recibieron sobrevivientes del exterminio nazi con el Museo del Holocausto Yad Vashem de Jerusalem, por cuyos compañeros sin la misma suerte se hizo un minuto de silencio. El anfitrión lo dedicó "a las víctimas del terrorismo, del fanatismo, la pobreza e injusticia".

 

Cuando el acto nos comunicábamos por teléfono con un querido colega ante el cual criticaba esa esencia igualitarista, peor que equiparadora, que nos hace in-diferentes (diría el búlgaro Tzvetan Todorov en 'La vida en común' y 'El problema del Otro'), incapaces de distinguir, reconocer y destacar virtudes en nuestros coterráneos. A esa hora Felipe recordaba al francés Albert Camus -compañero luego distanciado de Sartre-, para quien hay personas "de corazón mas hermoso que otras". Seguí el diálogo con una amiga comunicadora del Banco Mundial sobre la pasión por la misión y el desgaste ante limitantes que en nuestro oficio interponen los medios. Si no servimos, no servimos, le recordé por correo electrónico. El heredero del trono pareció escucharnos al parafrasear a José Hierro cuando se preguntaba "de qué sirven nuestras vidas si no enriquecen otras vidas".

 

Casi era un acto de magia o simple sintonía, como de Felipe con Amos Oz al contestar en su discurso (ver completa abajo su traducción) sobre la importancia de la imaginación cuando hay que enfrentar la realidad: "La tragedia árabe-judía es la incapacidad de muchos de nosotros, judíos y árabes, de imaginarnos unos a otros. Ha habido demasiada hostilidad entre nosotros y demasiada poca curiosidad". Pero la curiosidad no alcanza sola si no va acompañada de acción a tiempo, como cuando Gore, en nombre de su Alliance for Climate Protection, planteó que "el cambio climático es una de las amenazas a las cuales los seres humanos debemos enfrentarnos con decisión y urgencia". En el hotel de La Reconquista, en Oviedo, se habían encontrado poco antes los premiados para esta vigésimoséptima edición de los Príncipe de Asturias. Bob Dylan no estuvo ni envió delegado a recibir la distinción por lo que el príncipe llamó "grito soñador" de su generación desde los sesenta, en alusión a la canción "The answer is blowing in the wind" (La respuesta está soplando en medio del viento).

 

Y aunque Oz prefiera la solución realista pactada en mano, que ciento de fórmulas volando en medio de la tempestad, no dejó de ensalzar a la curiosidad y a la novela como "puente entre los pueblos porque estimula la capacidad de imaginar al prójimo". La magia de la ficción para el autor de la semiautobiográfica 'Una historia de amor y oscuridad' está en no tener las limitantes de la descripción exterior a la que nos vemos atados los cronistas viajeros que vemos "a una mujer asomada a la ventana". Allí es donde el novelista se mete en su casa y en la mente de "la mujer de la ventana, (que) puede ser una palestina de Nablús y una israelí de Tel Aviv", que necesitan "saber al menos qué hace que la mujer de la otra ventana tenga miedo o esté furiosa, y qué le infunde esperanza". Concluyó que "no he venido a decirles que leer libros vaya a cambiar el mundo" pero cree que "es uno de los mejores modos de comprender que, en definitiva, todas las mujeres de todas las ventanas necesitan urgentemente la paz".

 

Amos se tropezó en sus pasos al llegar al escenario real pero no enredó sus ideas sobre lo real en el escenario mundial, bien expresadas en su libro "Contra el fanatismo" que promueven sea de lectura obligatoria en escuelas españolas, como ya lo es en las suecas. Al autografiar libros en la librería Cervantes de Oviedo, recomendó "que los adultos lean a los niños cuando son pequeños" para sembrar que sean lectores cuando crezcan, en una tesis que desarrolló en profundidad Daniel Pennac (1992) en el ensayo "Como una Novela"  (recomiendo la versión de Anagrama pues está agotada en castellano la impresa originalmente por editorial Norma). Con sus dos bolígrafos -"el azul para mis historias y el rojo para arremeter contra mi Gobierno cuando estoy enfadado y mandarlo al infierno"- separa la paja del trigo y el arte de la urgencia: "Mis libros no son vehículos para transmitir mensajes políticos. Es en mis artículos cuando soy sincero y directo".

 

Sin tocar la lira sobre el arcoiris ni volarse con el viento, ni soñar en un mundo "sin países", como John Lennon en"Imagine", Amos Oz imagina que "es un poco difícil ser profeta en una nación de profetas, pero puedo augurar que en el futuro habrá dos naciones: Israel y Palestina, que vivirán en perfecta paz y convivencia. Existirán dos gobiernos: uno palestino para los palestinos; y otro israelí para los israelíes. Son dos familias y la división del territorio es la única solución posible que existe. No sé en cuánto tiempo ocurrirá. Nunca hay que infravalorar el poder que tienen los fanáticos y los extremistas para interrumpir el camino de la paz. Pero sé muy bien que tanto en Israel como en Palestina existe actualmente gente que está trabajando por alcanzar esta paz". Y aunque haya concesiones que   gobernantes de una parte u otra aseguren que jamás (hamas) harán, al escritor le mana el comentarista agudo de adentro: "Cuando escucho a un político decir siempre o nunca, sé que las piedras del desierto se ríen".

 

Sobre el papel de Estados Unidos en el cercano Oriente no ahorró más críticas que sobre el papel histórico europeo mediante imperios que se repartieron la zona entre Gran Bretaña y Francia, además de la influencia alemana y rusa, pues Washington "ha cometido muchos errores en Oriente Medio. Irak ha sido un error colosal. No existe ninguna manera de difundir la democracia con pistolas. La democracia se nutre de un estado anímico y se apoya en una sociedad civilizada con una clase media muy fuerte". A su entender, "en Oriente Medio es muy difícil implantar una democracia y, de haber una forma de hacerlo, el camino no pasa por invasiones o soluciones militares, sino por una especie de Plan Marshall".

 

Pocos saben que,el año en que nació Amos Oz, en Hollywood fue cortado (o censurado) un verso de la canción de 'El Mago de Oz', correspondiente al momento en que la protagonista –encarnada por Judy Garland- encerrada en el castillo de la bruja espera la inminente muerte. Se trataba de mantener ilusionada a la audiencia y no sustraerla de su cuento de hadas. Se teme que los versos de políticos locales y mediadores de potencias internacionales no termine haciendo el juego a fanáticos de cualquier tipo en Medio Oriente, evitando concesiones que hagan posible un día la peor paz, preferible siempre a la mejor guerra, que es una noche de brujas de los pueblos aunque se defienda a capa y espada los mitos con que construyen sus identidades los pueblos.

 

Por eso, es de desear (y hacemos nuestro aporte más abajo) que el mensaje del nuevo premio Príncipe de Asturias de las Letras sea conservado en su totalidad y no muera en la torre de marfil del mago pensador, pues predica respeto mutuo en la coexistencia no idílica, pero mejor que el cuestionable término de 'tolerancia' sólo en convivencia geográfica, que no implica comprensión de las partes. Reverberan igual sus desencantadas reflexiones vertidas en el diario judío AURORA: "El drama vivo es gritos, es disputa y mientras no sea violento físicamente, mientras no entren a jugar armas de verdad, está bien. De manera que unidos no estaremos. Si habrá o no paz no lo sé,  y le podría haber dado respuestas más tajantes veinte años atrás. Si me hubiese preguntado entonces, le hubiera dicho que si Israel se retira de los territorios ocupados, renuncia a la mitad de Jerusalem y acepta un Estado palestino, habrá paz" (revista RELACIONES, agosto 2007).

 

Les envío aquí el discurso que acaba de pronunciar Amos Oz en traducción del hebreo, y abajo la letra en inglés de la canción de 'El mago de Oz'.

 

Vuestro amigo,

Carlos Montero

 

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Discurso de Amos Oz, viernes 26 de octubre de 2007

 

LA MUJER DE LA VENTANA

 

Si adquieres un billete y viajas a otro país, es posible que veas las montañas, los palacios y las plazas, los museos, los paisajes y los enclaves históricos. Si te sonríe la fortuna, quizá tengas la oportunidad de conversar con algunos habitantes del lugar. Luego volverás a casa cargado con un montón de fotografías y de postales.

 

Pero, si lees una novela, adquieres una entrada a los pasadizos más secretos de otro país y de otro pueblo. La lectura de una novela es una invitación a visitar las casas de otras personas y a conocer sus estancias más íntimas.

 

Si no eres más que un turista, quizá tengas ocasión de detenerte en una calle, observar una vieja casa del barrio antiguo de la ciudad y ver a una mujer asomada a la ventana. Luego te darás la vuelta y seguirás tu camino.

 

Pero como lector no sólo observas a la mujer que mira por la ventana, sino que estás con ella, dentro de su habitación, e incluso dentro de su cabeza.

 

Cuando lees una novela de otro país, se te invita a pasar al salón de otras personas, al cuarto de los niños, al despacho, e incluso al dormitorio. Se te invita a entrar en sus penas secretas, en sus alegrías familiares, en sus sueños.

 

Y por eso creo en la literatura como puente entre los pueblos. Creo que la curiosidad tiene, de hecho, una dimensión moral. Creo que la capacidad de imaginar al prójimo es un modo de inmunizarse contra el fanatismo. La capacidad de imaginar al prójimo no sólo te convierte en un hombre de negocios más exitoso y en un mejor amante, sino también en una persona más humana.

 

Parte de la tragedia árabe-judía es la incapacidad de muchos de nosotros, judíos y árabes, de imaginarnos unos a otros. De imaginar realmente los amores, los miedos terribles, la ira, los instintos. Demasiada hostilidad impera entre nosotros y demasiada poca curiosidad.

 

Los judíos y los árabes tienen algo en común: ambos han sufrido en el pasado bajo la pesada y violenta mano de Europa. Los árabes han sido víctimas del imperialismo, del colonialismo, de la explotación y la humillación. Los judíos han sido víctimas de persecuciones, discriminación, expulsión y, al final, el asesinato de un tercio del pueblo judío.

 

Cabría suponer que dos víctimas, y sobre todo dos víctimas de un mismo perseguidor, desarrollarían cierta solidaridad entre ellas. Desgraciadamente las cosas no son así, ni en las novelas ni en la vida real. Por el contrario, algunos de los conflictos más terribles son aquellos que se producen entre dos víctimas de un mismo perseguidor. Los dos hijos de un progenitor violento no tienen por qué amarse necesariamente. Con frecuencia ven reflejada el uno en el otro la imagen del cruel progenitor.

 

Exactamente así es la situación entre judíos y árabes en Oriente Medio: mientras los árabes ven en los israelíes a los nuevos cruzados, la nueva reencarnación de la Europa colonialista, muchos israelíes ven en los árabes la nueva personificación de nuestros perseguidores del pasado: los responsables de los pogroms y los nazis.

 

Esta realidad impone a Europa una especial responsabilidad en la solución del conflicto árabe-israelí: en lugar de alzar un dedo acusador hacia una u otra de las partes, los europeos deberían mostrar afecto y comprensión y prestar ayuda a ambas partes. Ustedes no tienen por qué seguir eligiendo entre ser pro-israelíes o pro-palestinos. Deben estar a favor de la paz.

 

La mujer de la ventana puede ser una mujer palestina de Nablus y puede ser una mujer israelí de Tel Aviv. Si desean ayudar a que haya paz entre las dos mujeres de las dos ventanas, les conviene leer más acerca de ellas. Lean novelas, queridos amigos, aprenderán mucho.

 

Las cosas irían mejor si también cada una de esas dos mujeres leyese acerca de la otra, para saber, al menos, qué hace que la mujer de la otra ventana tenga miedo o esté furiosa, y qué le infunde esperanza.

 

No he venido esta tarde a decirles que leer libros vaya a cambiar el mundo. Lo que he sugerido es que creo que leer libros es uno de los mejores modos de comprender que, en definitiva, todas las mujeres de todas las ventanas necesitan urgentemente la paz.

Quiero agradecer a los miembros del jurado del premio Príncipe de Asturias que me hayan otorgado este maravilloso Premio. Muchas gracias y mis mejores deseos a todos ustedes. Shalom u-brajá.

 

(Traducción del hebreo de Raquel García Lozano en EL PAIS de Madrid)

 

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OVER THE RAINBOW

Tema central del film 'El mago de Oz' (1939)

 

Somewhere over the rainbow way up high And the dreams that you dream of once in a lullaby.

Somewhere over the rainbow blue birds fly And the dreams that you dream of, dreams really do come true.

Someday I'll wish upon a star, wake up where the clouds are far behind me.

Where trouble melts like lemon drops High above the chimney tops is where you'll find me.

Somewhere over the rainbow bluebirds fly And the dreams that you dare to, oh why, oh why can't I?

Well I see trees of green and red roses too, I'll watch then bloom for me and you And I think to myself, what a wonderful world

Well I see skies of blue and I see clouds of white and the brightness of day I like the dark and I think to myself, what a wonderful world

The colors of the rainbow so pretty in the sky are also on the faces of people passing by

I see friends shaking hands saying, How do you do? They're really saying, I, I love you

I hear babies cry and I watch them grow, They'll learn much more than we'll know

And I think to myself, what a wonderful world

Someday I'll wish upon a star, wake up where the clouds are far behind me

Where trouble melts like lemon drops High above the chimney tops is where you'll find me

Somewhere over the rainbow way up high And the dreams that you dare to, oh why, oh why can't I?

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