Crónicas de Torsos Huérfanos

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9/29/2007

Strauss-Kahn designado en FMI (perfil y articulo de C.Montero anunciandolo a fin de julio en BRECHA)

Francés Strauss-Kahn designado en FMI
(perfil y articulo completo de C.Montero anunciandolo a fin de julio en BRECHA)
 
FUIMOS MUY INOCENTES: 
¿LO SEREMOS MAS AUN?
por Carlos Montero (*)

Las potencias emergentes convidadas apenas a la mesa del Grupo de los 8 –que suma al G-7 de países más industrializados con Rusia- están dispuestas a presionar sobre Estados Unidos y Unión Europea (UE) para reformular el trípode de organismos multilaterales sobre el que hace precario equilibrio el sistema económico internacional desde el fin de la Guerra Mundial II. El Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT), a partir de la cumbre de Bretton Woods de 1944, pautaron la agenda o fueron correa de transmisión y condición de las políticas predicadas por los desarrollados en la segunda mitad del siglo XX.

El Grupo Veinte Plus (G20+), encabezado por crecientes actores globales como China e India, junto a regionales como Sudáfrica que lo preside y Brasil como portavoz, ya no se conforma sólo con coordinarse para la negociación de acceso a mercados y derribo de subsidios en la irresuelta Ronda Doha para el Desarrollo (2001-2007) de la Organización Mundial de Comercio, que sustituyó en 1995 al GATT tras la Ronda Uruguay (1986-94). Ahora va por más y quiere romper la tradición de bilateralización  nordatlántica que da la titularidad del BM a EEUU, del FMI a UE y que condena a la OMC a depender del consenso de este tándem para su éxito.

Así sucedió en 1994 cuando en Blair House -la residencia para invitados presidenciales que queda en Washington DC frente a la Casa Blanca- estadounidenses y europeos llegaron al texto común, que derivó en el tratado firmado ese año en Marraquech (Marruecos), que fue signado por el centenar y medio de países que hoy forman la OMC, a pesar que era un "mal acuerdo", según declaraba el entonces presidente Luis Alberto Lacalle en nombre de Uruguay, como miembro de la veintena de principales exportadores de bienes agroganaderos del Grupo Cairns. Lo peor fue que ni esas limitadas concesiones de apertura fueron cumplidas por los grandes en los primeros años del nuevo organismo que quiere regular la liberación mundial en bienes primarios, manufactureros y servicios, más los "nuevos temas" agregados en Singapur a fines de siglo sobre patentes y copyright.

También la bilateralización fue clave en el aborto de la pretendida Ronda del Milenio, que se quería parir en noviembre de 1999 en la sitiada Seattle - hogar de Microsoft- en medio de manifestaciones de protesta y gases lacrimógenos. Pero la falta de acuerdo EEUU-UE fue decisiva para no lanzar una negociación que quería abordar todos los temas comerciales en forma permanente -superando el formato anterior de rondas parciales- aunque es interpretado aún por altermundialistas y antiglobales como una consecuencia de su demostración ante aquella cumbre, que desencadenó un derrotero similar de protestas contra cumbres del G-8, OMC y asambleas anuales del FMI-BM. Como comprobé en el campamento 'Uh-la-la' en la orilla suiza del lago Lemans, contra la cumbre del G-8 en Evian 2003, los altermundialistas creen que una globalización de otro signo es posible, mientras los antiglobales –con quienes se los confunde- apelan a la acción unida de grupos fragmentarios aún con interés contradictorio, reafirmando la diversidad y oposición a que propuesta de tipo alguno sea hegemónica.

Tras la rebaja en la pretensión de la reforma en la OMC y el lanzamiento en Qatar 2001 de una ronda mucho más limitada que la del Milenio, desde la sede en Ginebra fue inútil el acercamiento que procuró el titular del organismo Supachai Panitchpakdi, hoy secretario general de la UNCTAD, Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. Su delfín en OMC, el embajador uruguayo Carlos Pérez del Castillo, que presidió las citas intergubernamentales, compitió en 2005 por la sucesión contra el comisario europeo de Comercio, el francés Pascal Lamy, que venía de defender los subsidios comunitarios, por lo que le quitó esperanza a los logros posibles. Miembros del gabinete ministerial nos señalaron que la Cancillería, encabezada ya por Reinaldo Gargano y Belela Herrera, envió cartas a los países respaldando la postulación del uruguayo, pero admiten también que no fue recibido por el presidente Tabaré Vázquez cuando el diplomático pidió cita, lo que le disgustó y le llevó luego al retiro de Relaciones Exteriores. En Palacio Santos molesta aún que Brasil dividiera al G-20 y peleara sólo la improbable posibilidad de Felipe Seixas Correa.

Las bases de la alianza atlántica y la supervivencia económica de posguerra –cuya estructura supera ya sesenta años- surgió en una cita secreta que mantuvieron Roosevelt y Churchill, en agosto de 1941, a bordo del buque Príncipe de Gales en las aguas de Placentia Bay, en Terranova (Canadá), cuando aún Japón no había atacado Pearl Harbour y el aislacionismo estadounidense le mantenía fuera de la guerra en Europa, URSS y el norte de Africa. Sin poder firmarlo, pues no tenían permiso de sus parlamentos, ambos estadistas borronearon un bosquejo sin copia –conservado aún por el Departamento de Estado- que se llamó Carta del Atlántico, donde se fija condiciones para una eventual entrada al conflicto y el futuro orden internacional. A exigencia de su ex mayor colonia, Gran Bretaña aceptó -de ganar los aliados- dejar sus colonias, libertad de los mares, participación de todos en comercio internacional y cooperación entre países, que derivó en la reconstrucción europea gracias al luego conocido Plan Marshall. Aún hoy UE y EEUU ocupan un lado de la mesa del llamado G-4, con Brasil e India del otro. La pragmática China prefiere que otros hablen por el G-20, mientras muchos se preguntan si la salida no será una 'Carta del Pacífico'.

El catedrático de Harvard Kenneth Rogoff, ex director del Departamento de Investigación del FMI (2001-3), convocó urgentemente a la reforma preguntándose qué pasó con quienes "se desvivían por diseñar planes grandiosos para cambiar la arquitectura financiera del mundo. Hablaban de nuevas instituciones financieras, de una ley internacional de quiebra soberana, de un organismo internacional para asegurar los depósitos y hasta de un banco central global". Pide "la reestructuración total de las dos grandes instituciones financieras multinacionales existentes: el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial", junto a "medidas concretas para aliviar el riesgo de crisis" como que Beijing flexibilice su tasa de cambio y Washington restrinja gasto fiscal. Se debe a que "EEUU absorbe actualmente casi dos tercios de todos los ahorros netos del mundo" por su déficit y "muchos líderes financieros del mundo temen un desenlace más violento que podría provocar una fuerte depreciación del dólar y posiblemente cosas mucho peores" ('A la espera de la gran crisis global').

El trípode ideado en la conferencia de 1944 en Bretton Woods cometió al FMI la "estabilización del sistema monetario internacional y monitorear las monedas del mundo", mientras que el Banco Mundial se encarga de "apoyo a los países en desarrollo", con funciones  "complementarias" aunque sean "organizaciones totalmente independientes", según definió el BM el año pasado (documento MP/2M/6-2006). El World Bank Group, con sede en Washington como su alma gemela fondomonetarista, está formado por el Banco internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), la Asociación Internacional de Fomento, el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones, el Centro Internacional de Arreglos de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) y la Corporación Financiera Internacional (CFI).

En su gira de este mes, el Secretario del Tesoro Henry Paulson  ofreció a Brasil, Uruguay, Chile y México su voto -como principal accionista del Banco Mundial- para que precisamente su CFI financie infraestructura energética y de rutas. Así busca contrarrestar la propuesta de Venezuela de crear un Banco del Sur, lo que el Mercosur postergó al menos hasta agosto, en un debate al que Uruguay se sumó en forma tardía y desconfiada. Paulson rodeó al ministro uruguayo de Economía Danilo Astori con sus pares de México y Chile, principales socios de Washington en la región, gracias a tratados regionales o bilaterales de libre comercio en el formato del NAFTA y TLC. Astori nos admitió tener "muchas dudas" sobre el Banco del Sur y ser proclive a tratos bilaterales con EEUU, sean o no TLC, según el Mercosur permita (revista Mercado, edición abril, Bs.As.). Por eso el gabinete uruguayo finalmente aprobó integrarse al debate de estatutos de la propuesta entidad con "el voto de todos los ministros menos uno", señaló este lunes 23 el secretario general del Partido Comunista, Eduardo Lorier.

En Brasilia, Lula pidió al visitante reformar la elección del titular del FMI, que ocupa por tradición Europa, o buscará candidato con China, India y Sudáfrica contra el nominado ex ministro francés de Finanzas (1997-9), el socialista Dominique Strauss-Kahn llamado "DSK", quien no temió privatizar o conducir a cambiar el franco por el euro. El nuevo presidente de Francia Nicolás Sarkozy admitió, durante los festejos del 14 de julio, que podría viajar a Brasil a "convencer a los países emergentes" de la candidatura de una figura del principal partido opositor, aunque hilando fino se quitaría del medio interno a un probable competidor en las presidenciales de 2012. DSK vio relegada su postulación en 2007 al Elíseo por la derrota interna ante Ségolène Royale, que no tiene asegurado al PS.

Sin embargo, a nadie se le escapa que Horst Köehler dejó la titularidad del FMI antes para asumir como presidente de Alemania, por lo que debió ser sustituido por el español Rodrigo de Rato, ex ministro de Economía del gobierno conservador del Partido Popular de Aznar. De Rato ahora arguye  "razones personales" para dejar el cargo en el Fondo, cuando le falta año y medio, lo que en España se interpreta como volver a casa para pelear y capturar el liderazgo del opositor PP ibérico ante Mariano Rajoy, quien fue derrotado en las presidenciales de marzo de 2004 por José Luis Rodríguez Zapatero del PSOE. El ministro español de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, vicepresidente segundo del gobierno, criticó la decisión del titular del Fondo. Consultado este domingo 22  por EL PAIS de Madrid si "ha perjudicado a la imagen de España la marcha prematura de Rato del FMI", opinó que "es bueno cumplir todo el mandato en puestos como el del FMI. Si ahora tuviésemos un candidato español, sería más difícil de colocar".

Strauss-Kahn es de Alsacia que, como Lorena, ha sido históricamente una zona de hibridación franco-germana, razón que no dejó de tener su peso simbólico para el acuerdo entre la canciller alemana Ángela Merkel y el presidente francés Nicolás Sarcozy, dejando por el camino a un polaco, un holandés y dos italianos que fueron ministros o titulares bancocentralistas.  Así otro francés llegaría en simultáneo al tope de un organismo, como Pascal Lamy en la OMC, Jean-Claude Trichet en el Banco Central Europeo y Jean Lamierre en el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo. Al agradecer su nominación por Europa, anunció que "ahora trataré de convencer a las otras partes involucradas", para lo cual propuso redefinir la misión del FMI y otorgar "el papel que merecen" a países emergentes. El nuevo ministro británico de Finanzas, Alastair Darling, opinó que el cargo debía abrirse a no europeos -tras 62 años de designar figuras del Viejo Mundo- lo que llevó a DSK a  admitir "que al próximo director del FMI se le debe elegir en base a méritos propios y no sólo por su nacionalidad", forzándole a una gira "por las grandes capitales tanto del Norte como del Sur para convencer a las diferentes partes del asiento de mi candidatura".

Sarkozy logró de Merkel apoyo a Strauss-Khan a canje de dar a un alemán la titularidad y voto final en EADS, la mayor industria aeronáutica europea propiedad de los gobiernos de Alemania, Francia y España, que es dueña de Airbus, segunda fabricante mundial tras Boeing. Pero la  presidencia del consejo administrativo irá para un galo. El "eje" franco germano -que Bush llamó 'Vieja Europa' por no votar su invasión a Irak- gira así aceitado regional y globalmente gracias a figuritas que intercambiar. En el Palacio del Planalto, Lula –envuelto en la crisis de su aeronavegación y aeropuertos- dice que no le molesta el nombre sino el sistema de selección del director-gerente, en coincidencia con la presidencia sudafricana del G-20. El postulante europeo obtuvo apoyo pleno de sus 27 socios, aunque Polonia quería a su ex primer ministro Marek Belka, secretario ejecutivo de la Comisión Económica para Europa de ONU. Quizás el elegido hasta vea con buenos ojos completar sólo hasta 2009 el lapso de de Rato, como transacción y volver a tiempo para una eventual campaña presidencial.

La primera difícil tarea de DSK será negociar que trece países que usan el euro en la Unión Europea acepten ser representados con un solo asiento en la junta de 24 sillas del FMI en nombre de la Eurozona, único extremo en que Estados Unidos admitiría que entren a dicha junta China, India y Brasil, con sólo 1% de las acciones. El Fondo Monetario Internacional lanzó el llamado a postulantes de sus 185 países miembros hasta el 31 de agosto. La selección será en septiembre, en entrevistas con su Consejo de Administración, sin "preferencias geográficas" formales en el origen de quien sustituirá a Rodrigo de Rato al fin de la asamblea anual con el Banco Mundial en octubre. Y aunque el consejo pueda designar por mayoría, el FMI tiene por meta que la elección del director-gerente sea por consenso.

La fuerza de negociación de Brasil, en el encuentro Lula-Paulson, partió de suponer que a la Administración Bush no le dolería tanto que se arriesgue la postulación europea, pues ya se garantizó la sustitución de Paul Wolfowitz en la presidencia del Banco Mundial, por el ex Representante de Comercio de EEUU, Robert Zoellick, quien se fue al sector privado molesto por no llegar a titular del Departamento de Estado. Vuelve ahora con su estilo de cowboy –como contaba Henry Kissinger que le gusta a sus compatriotas- sin pelos en la lengua ni agujeros en las medias, para suplir al neo-con republicano que se retiró a fin de junio por incurrir en "conflicto de interés" al favorecer salarialmente a su amada, funcionaria del BM, que a nivel regional promueve campañas de transparencia contra la corrupción.

El gobierno argentino -con un tres veces director de bancos como Miguel Peirano en el Ministerio de Economía- apoya cambiar el sistema de selección del director-gerente fondomonetarista, tal como exigió su colega brasileño de Fazenda, Guido Mantega, al reclamar contra "pactos anacrónicos". Pero a la vez respalda el Banco del Sur de Hugo Chávez y la rápida adhesión al Mercosur de Venezuela, cuyo gobierno le compra a Néstor Kirchner los bonos que no colocaría luego del canje con quitas. Para trabar la idea chavista de un BancoSur donde no esté EEUU, Paulson discutió cambios al BM y FMI para beneficiar a interlocutores regionales -como Brasil, México, Uruguay y Chile-, confirmó el ministro chileno de Hacienda, Andrés Velasco, que apoya "reformar las instituciones multilaterales globales para seguimiento de la economía mundial, de forma que los organismos sirvan a economías emergentes y países en desarrollo".

Paulson habló con Tabaré Vázquez  de "la importancia de la relación de Uruguay y EEUU en actividades financieras y económicas, que se han hecho muy sólidas", desde que su Secretaría del Tesoro salvó a Uruguay de la crisis de agosto 2002, con un  crédito puente de USD 1.500 millones, cuando el país estaba al borde de una moratoria en pleno feriado bancario. Trataron también "la infraestructura regional", que prometió apoyar detrás de la inversión público-privada en energía, rutas y agua, por medio de la Corporación Financiera Internacional. Y confirmó USD 200 millones para pequeñas y medianas empresas, en la reunión cerrada con los ministros de Economía, en el cuarto piso del hotel Radisson Victoria Plaza.

En ese mismo lugar, el 29 de mayo pasado, el Banco Mundial y el equipo económico de gobierno realizaron una evaluación a cinco año de la crisis de 2002, titulada "¿Qué aprendimos de la crisis financiera de 2002?". El catedrático de Stanford, John Taylor, quien fuera Subsecretario del Tesoro de EEUU durante esa época, criticó la corta visión de los directores del FMI que no daban a Uruguay otra opción que el corralito y la moratoria, lo que dejó mal parado al número 3 del Fondo, el brasileño Murilo Portugal, cuestionado de cuerpo presente por el ex ministro uruguayo de Economía, Alberto Bensión. Este puntualizó ante sala llena que la Administración Batlle había cumplido las condiciones fondomonetaristas en las dos cartas de intención que firmó y que le hubiera gustado tener antes el respaldo económico, que llegó gracias a un crédito-puente que Bush aprobó.

Taylor, quien aclaró que "fue por única vez", como para que ningún otro gobierno se lo vuelva a pedir, admitió que dialogáramos aparte para Radio Nederland sobre si son posibles cambios en los organismos multilaterales. "Creo que es posible. Pienso que algunos cambios ya han sido hechos y algunas lecciones de la crisis en Uruguay, y de otros países, han permitido mejores procesos en el FMI, más claridad y transparencia de lo que estaban haciendo. Y es una de las razones por las que hubo pocas crisis luego" del reguero desde diciembre de 1994 en México hasta diciembre de 2001 en Argentina. En esos casos se acusó al FMI desde dos flancos: por los defensores del sistema de no haber previsto o alertado a tiempo de las crisis y por sus opositores de ser obtuso en el recetario.

Incluso aquí Murilo Portugal -Secretario del Tesoro de Brasil (1992-6) antes de ir cuatro años al Banco Mundial hasta 2000 y al FMI donde es ahora Subdirector Gerente- dejó el tono comprensivo que mostró en la conferencia, ante las críticas de Taylor y Bensión, donde admitió que la crisis en Uruguay había tenido un alto componente de causas del lado argentino. ¿Y Argentina no era el mejor alumno del FMI?, le preguntamos al salir al pasillo. "No hablo de otros países" contestó Murilo secamente. Le recordamos que había sido él quien se refirió a Argentina como causante de la corrida de depósitos en la plaza uruguaya, ante lo que repitió su respuesta y en forma cortante terminó el diálogo con exceso de soberbia.

Gracias al pago de la deuda externa con el organismo por parte de Brasil, Argentina, Uruguay y México, y con la sustitución de otros países de deuda condicionada por emisiones internacionales de bonos que se venden a privados sin influir en la política interna, el Fondo Monetario pasó a ser un asesor o consultor, pero perdió relevancia como acreedor, al caer sus acreencias de USD 80.000 millones a la séptima parte en tres años. En Montevideo, el ministro mexicano Agustín Carstens –quien fuera alto cargo del FMI hasta asumir en el nuevo gobierno de Felipe Calderón-, opinó en el encuentro con Astori que el gobierno de EEUU dará preferencia a planes de "países en desarrollo e ingreso medio. Agradezco mucho la prioridad que le está dando el Secretario Paulson, que eventualmente nos lleve a mejores oportunidades a países del continente".

Y mientras el director regional del Banco Mundial, el holandés Alex van Trotsenburg, nos admitía -antes de trasladarse el mes pasado a México- que "la crisis del Banco Mundial en las últimas semanas dañó a la institución",  Taylor opinó que "se buscan oportunidades para hacer mejoras y cambios" en el BM, por lo cual se invierte el destino de la prédica de transparencia hacia adentro de dicha institución para "control de cuentas y asegurándonos que los fondos se usen efectivamente. Colectivamente, todos los accionistas y países miembros (del Banco Mundial) desean eso, y quizás haya una oportunidad ahora", con la asunción en julio del ejecutivo Bob Zoellick.

El nuevo presidente del BM, en comunicado desde EEUU, opinó que los comités negociadores en OMC dieron "un paso importante que acerca la obtención de frutos" con textos de compromiso para la Ronda Doha, que en setiembre se empantanaría o moriría si son rechazados. Zoellick concluyó que la "brecha restante puede resolverse mediante compromisos". No estaba tan feliz el ministro galo de Comercio Exterior, Hervé Novelli, que ve las propuestas de acuerdo en bienes agropecuarios e industriales como "inquietantes" y "muy lejos" de lo que la UE aceptará en OMC, por lo que "queda mucho trabajo para que exista posibilidad de acuerdo" sobre corte de subsidios a la exportación agrícola de USD 48.000 millones a un cuarto o tercio. "Las posturas se han vuelto más agresivas" tras fracasar el G-4 en Potsdam, pues la salida ofrecida –dijo- amplía cupos para importar carne y leche, mientras la oferta para manufacturas europeas "es insatisfactoria" y tampoco incluye servicios ni derechos para indicaciones geográficas o denominación de origen (que afecta de queso parmesano al dulce de leche).

El titular de la OMC, Pascal Lamy, admitió que aún no se ha completado la "descolonización económica" a medio siglo de la descolonización política, pero puntualizó que en la OMC duda "que las negociaciones sean sobre principios morales sino que se trata de intercambios comerciales". Lo sabe el presidente Vladimir Putin, que aún no logró que la Federación Rusa sea aceptada como socio, al criticar que "viejos métodos para tomar decisiones simplemente no  funcionan"  por lo que desea una "nueva arquitectura de relaciones económicas internacionales" ante "desequilibrio en la economía global, que  aumenta la división entre países ricos y pobres". Putin opinó en el XI Foro Económico de San  Petersburgo que las tres instituciones multilaterales muestran "estructuras que estaban diseñadas para un pequeño  número de actores activos: parecen arcaicas, antidemocráticas y  no alcanzan a tener en consideración el equilibrio del mundo moderno", abogando por sistemas regionales de libre comercio para Eurasia. La fragmentación de instancias comerciales y financieras coincide con lo dicho por el presidente ecuatoriano Rafael Correa, en la última cumbre presidencial del Mercosur en Asunción, al promover un "Fondo Monetario del Sur" -que sostenga a las administraciones sudamericanas en caso de crisis para evitar recurrir al FMI- complementario del Banco del Sur que quiere Chávez para que financie infraestructura.

El secretario general de la ONU, el sudcoreano Ban Ki-moon, viene de reunirse en Ginebra con los titulares del Banco Mundial, FMI, OMC, del Departamento de Asuntos Económico-Sociales y de la Conferencia sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), antes de la sesión del Consejo Económico y Social (ECOSOC), cuyo rol es orientar el desarrollo global. Un Examen Ministerial Anual de cada gobierno sobre el avance hacia los Objetivos del Milenio en 2015 y un Foro sobre Cooperación para el Desarrollo, para evaluar las modalidades de cooperación internacional, son los dos mecanismos de la reforma instrumentada por Naciones Unidas.

Panitchpakdi de UNCTAD teme por los desequilibrios de cuenta corriente liderados por EEUU con 800.000 millones de déficit anual –enjugado hasta ahora por bonistas asiáticos- con deuda externa cuatro veces mayor y por la subvaluada moneda de China, que sólo concedió aumentar levemente su oscilación respecto de una canasta de monedas y ya no sólo el dólar. El ECOSOC pidió "reformas profundas y de gran alcance al sistema monetario y financiero internacional" para que no "surja nuevamente una constelación similar de desequilibrios mundiales" como la que en los 90 provocó el efecto tequila mexicano (1994), arroz sudcoreano, indonesio y tailandés (1997), el vodka ruso (1998), efecto caipirinha brasileño (1999), tango argentino (dos ministros por cuatro presidentes) y café turco (2001).

Kenneth Rogoff, ex director del Departamento de Investigación del FMI, hizo un llamado urgente a reformar el sistema financiero mundial, titulado "A la espera de la gran crisis global", donde pregunta qué ha pasado con quienes hasta hace poco "se desvivían por diseñar planes grandiosos para cambiar la arquitectura financiera del mundo. Hablaban de nuevas instituciones financieras, de una ley internacional de quiebra soberana, de un organismo internacional para asegurar los depósitos y hasta un banco central global". Su plan es "la reestructura total de las dos grandes instituciones financieras multinacionales: el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial". El citado catedrático apoya "más poder de voto para China, Surcorea, Turquía y México" pues cree "insostenible que China, con 15% del ingreso global, tenga sólo 2,9% de los votos del Fondo".

Rogoff rogó que, "si el actual endeudamiento épico de Estados Unidos finalmente termina en desastre y si los líderes del mundo no ayudan al FMI a hacer su trabajo como corresponde, la Historia no los perdonará", debido a lo cual "el tema más importante que deba resolver hoy el Fondo es cómo ejercer más influencia sobre los grandes jugadores como EEUU y China". Según Martin Khor, de la Red del Tercer Mundo, EEUU y el FMI no están de acuerdo en "cambios sistémicos", frente a China y el Grupo de los 77 (que cumple las veces del antiguo movimiento no-alineado) presidido por Munir Akram de Pakistán, quien pidió rever la "arquitectura financiera internacional" y el rol del Fondo. Allí saltó Murilo Portugal de inmediato, defendiendo la postura de Washington en pro de una reforma sólo "sobre los márgenes" del FMI, que permita integrarse a la directiva a más países (léase Brasil, el país de origen de este tercer cargo de la institución).

Ergo, los cambios en el Fondo Monetario no son cuestión del origen del pasaporte del funcionario que asuma la conducción, así fuera el brasileño Murilo Portugal, su compatriota Rubens Ricupero -ex secretario general de la UNCTAD- o el indio Anoop Singh que ha supervisado años los stand-by de gobiernos del Hemisferio Occidental más allá de sucesivos cambios de director-gerente. Si se confunde la meta, limitándola sólo a la búsqueda de un mayor protagonismo global de Brasil o India (China prefiere mantenerse en prudente segundo plano por su yuan subvaluado) y no se enfoca en una estrategia de cambio del criterio y medidas que se aplican en los programas que rigen los flujos monetarios, se podría hallar a mediano plazo el error en la táctica, al mantener estructuras e instrumentos obsoletos, sin mejorar el  efecto porque cambien las personas, aunque inflen el orgullo patriotero o regional, pudiendo recodificar la sigla como Fuimos Muy Inocentes (FMI) pese a que ello no nos hará menos responsables. ¿O lo seremos más aún?

(*) Corresponsal económico Cono Sur de Radio Nederland y de la revista económica argentina Mercado.



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Carlos Daniel Montero Gaguine
Corresponsal económico RADIO NEDERLAND sobre Cono Sur
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