Crónicas de Torsos Huérfanos

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1/24/2007

Murió Ryszard Kapuscinski, maestro del gran reportaje (C.Montero p/R.Nederland)

Murió Ryszard Kapuscinski, el maestro

del gran reportaje en zonas de riesgo

por Carlos Montero, para Radio Nederland

Con tres cuartos de siglo a cuestas que cumpliría el próximo 4 de marzo, con
medio siglo como corresponsal que le granjeó el Premio Príncipe de Asturias
de Comunicación en 2003 y habiendo arañado el Premio Nobel de Literatura los
últimos tres años, en la madrugada de este 24 de enero falleció el gran
reportero polaco Ryszard Kapuscinski, tras ser operado el pasado sábado.

Quienes le conocimos y nos tocó estudiar con él, becados por la fundación
del Nobel Gabriel García Márquez, podríamos sintetizar mejor la noticia con
la lacónica frase: “se fue el maestro”, más allá que los hombres de letras
dirán hoy con razón que murió el mayor reportero en zonas de riesgo de la
segunda mitad del siglo XX, un escritor apegado a la poética del fragmento,
un cronista que se negaba a escribir de aquellos con quienes no había vivido
su tragedia.

Kapuscinski nació en Pinsk, que en 1932 era Polonia pero hoy es Bielorrusia,
y aunque se licenció en Historia, porque el régimen pro soviético no le
permitió estudiar Filosofía, su permanente deambular desde su primer destino
en India y China, no lo marcó tanto como su recorrido por Africa, emitiendo
telegramas para la Agencia Polaca de Noticias (PAP) desde perdidas aldeas
donde se jugaba la descolonización, lo que refleja en su libro “Ebano”, sino
también estuvo en América Latina en Chile y Centroamérica cubriendo la
“Guerra del Fútbol” en 1969 entre Honduras y El Salvador.

Nadie diría que ese hombre humilde en el trato y cuidadoso en sus palabras
en voz baja hablaba ruso, polaco, inglés, español, francés y portugués. Sin
perder el diálogo mirando a los ojos, nos decía que debía leer cien páginas
al menos antes de escribir una y leer doscientos libros para escribir uno.
Más de veinte libros, once de los cuales están en castellano gracias a
editorial ANAGRAMA. Incluye sus experiencias en “Un Día Más con Vida” (1975)
sobre la caída de Portugal en Angola, la de El Sha (1987) de Irán, El
Emperador (1989) Haile Selassie en Etiopía y la ex URSS en Imperio (1994)
viajando de Vladivostok en el Pacífico hasta San Petersburgo en el Báltico
en el transiberiano.

Sin embargo, ningún libro le define mejor que su testamento publicado en el
último año, “Viajes con Heródoto” (2006) donde traza paralelos entre la vida
del periodista y del historiador, para asumir también los paralelos entre su
vida y la del primer gran historiador griego. Sus reflexiones filosóficas
sueltas, pero bien hilvanadas, están en seis libros titulados “Lapidarium”;
su ética está resumida en el título de “Los cínicos no sirven para este
oficio” (2002) y aquellas clases inolvidables que recibimos en 2002 están
condensadas en “Los cinco sentidos del periodista” (2004) del Fonde de
Cultura Económica.

Kapuscinski, convencido de que la totalidad sólo existe en teoría, prefiere
describir mediante tomas parciales a la realidad multidimensional, en vez de
pulcras panorámicas textuales, lo que exige a su lector evitar la pasividad
y aplicar la inteligencia para integrar el cuadro según su propio esquema.

Aunque estuvimos en su hogar en Varsovia, dialogando con su esposa mientras
él viajaba por el interior polaco, en noviembre de 2004, sólo pudimos
entrevistarlo para Radio Nederland una vez, dos años antes, cuando este
denominado “periodista del segundo mundo”, don Ryszard Kapuscinski –tras
cubrir 27 revoluciones y estar cuatro veces a punto de ser ejecutado- nos
advirtió sobre la acumulación de noticias sin contexto y en eterno presente,
a las que igualó en su efecto con la censura de las agencias comunistas.

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Con Ryszard Kapuscinski,

premio Príncipe de Asturias:

“La condena global a una única versión”

PREGUNTA: ¿Cuáles son los nuevos desafíos del complejo de los medios y el
periodismo en el
comienzo de este nuevo milenio?

RESPUESTA: Son problemas muy serios, muy importantes, en cierto sentido
nuevos, en que
todavía no sabemos muy bien como afrontarlos. El problema es que con el
desarrollo tecnológico, en vista del progreso en el campo de la
comunicación y con una enorme concentración de capital invertido en el
mundo de los medios, observamos una creciente centralización de los centros
desde los cuales se distribuye la noticia
sobre el mundo. Esto genera el problema de unificación de los medios, crea
la situación en que prácticamente los oyentes y los lectores no tienen
posibilidad de encontrar fuentes alternativas. Están condenados a una sola
versión y aun solo grupo de noticias que se distribuyen sin ninguna
posibilidad de escoger entre diferentes fuentes de información, porque esa
diferencia existe en grado muy pequeña. Y esa unificación del mundo de los
medios resulta en una unificación de las noticias y de los métodos por los
cuales se presenta el cuadro de los mundos. Eso empobrece y limita mucho
nuestras posibilidades de tener un cuadro de acontecimientos variado y
limita mucho nuestras posibilidades de escoger la versión de la situación
que nos parece más profunda.

P: Desde la perspectiva del denominado Nuevo Periodismo, Tom Wolfe dice en
su libro “El Periodismo Canalla...” que el exceso de información o cantidad
abrupta de información que emiten los medios real-time y los medios
actuales a veces tiene el mismo efecto de desinformación sobre la población
–que no tiene tiempo de digerirla- que el que tenía la censurada agencia
TASS en la antigua Unión Soviética, que usted recorre en “El Imperio”. ¿A
veces se peca por exceso y a veces por ausencia o manipulación? ¿Esa promesa
de un mundo permanentemente conectado es real o su experiencia en varios
continentes es que conviven en un lado la carencia y en otro con la
saturación?

R: Tenemos una situación muy diferente en nuestro planeta, desde ese punto
de vista. Yo personalmente, conozco lugares en que no hay problema de
exceso de
información, porque no llega casi ninguna información. Hay todavía, no
olvidemos, algunos países en los cuales prácticamente no existe prensa en
sentido europeo. Y
en donde la televisión trabaja unas tres o cuatro horas diarias, y proyectan
solamente unos advertisements que no tienen nada que ver con noticiarios
ni información alguna. Entonces, la situación es muy variada y no creemos
en esto que todo el mundo está saturado de noticias e informaciones. Eso no
es verdad. De eso
sólo podemos hablar si se habla de países altamente desarrollados, de altas
tecnologías de comunicación que estén al alcance de los ciudadanos. Pero hay
terrenos muy grandes, países grandes, que no tienen mucha información.
Tomemos varios países de Africa que yo conozco bien y que no hay prensa
escrito, ni televisión llega o muy poca. Vivimos en países de mundos
distintos. En lo que se refiere Tom Wolfe, tiene razón. Claro que el
mecanismo de saturación de informaciones que existe en países altamente
desarrollados, tiene el mismo efecto en realidad que la censura burocrática
en países comunistas. Esa censura se
basa en la falta de información. Nuestra capacidad de absorber las
informaciones está limitada, es una frontera en la cual una masa de
información no jerarquizada,
caótica y superficial, que viene, crea la confusión en nuestra mente y una
visión del mundo completamente incomprensible, caótica y desordenada,
quedando como efecto una situación igualmente indefensa, igualmente
subinformada, que como fue en los países de censura comunista.

P: Complicando las posibilidades de incidencia del periodista, sometido ya a
la avalancha global de multimedios noticiosos que se fusionan con otros
dedicados al entretenimiento, el urbanista y filósofo francés Paul Virilio
se refiere explícitamente en algunos de sus libros -como “La Velocidad de
la Liberación” o
“Cybermundo: una polítitica suicida”- a la aceleración en la transmisión de
informaciones que comporta parte intrínseca de la competencia de los medios.
¿Cuánto se arriesga a perder del contexto, los antecedentes o
proyecciones, de una hecho o acto cuando lo que cuenta es el eterno
presente del mensaje que parte y llega instantáneamente? ¿Qué desafíos
implica este sistema para el comunicador en materia de darle sentido a la
información que está entregando permanentemente al
público?

R: Esas consecuencias son muy serias, porque el problema de la velocidad de
la información implica problemas de superficialidad de la información.
Tenemos un montón de informaciones muy cortas, muy desvinculadas, muy
privadas de contexto, y que no llevan ninguna explicación, ningún
background, lo que no nos permite entender lo que pasa. Y si recibimos una
corta información, de una sentencia (frase), que en un país africano un
coronel tal y tal derribó un gobierno por un golpe de Estado y asumió un
gobierno militar. ¿Qué sabemos de esa información? No sabemos dónde está
ese país, qué importancia ese país tiene, qué importancia tiene ese
evento... no sabemos nada. Sabemos puros hechos o nombres que no nos dicen
nada, que no podemos vincular con ninguna situación ni cultura.
Prácticamente, esa información no deja ninguna huella en nuestra mente ni en
nuestra memoria. Y no nos
permite entender mejor el mundo que nos rodea, porque está completamente
desvinculada de cualquier contexto que podamos entender y que nos permitiría
comprender la situación.

P: Usted habla del presente de la sociedad global de la información, en el
mismo sentido que lo hace en varias obras Armand Mattelart, en la línea de
la Universidad
de París VIII. Frente a sus análisis críticos, ¿cree que hay alguna
posibilidad futura que vayamos a una sociedad mundial más democrática o a
una sociedad aristocrática a lo ateniense? ¿Hay alguna posibilidad de
utilizar virtudes de esta sociedad global de la información para que el ser
humano concreto se vea beneficiado?

R: Creo que vivimos una situación más bien compleja en el mundo. Por un
lado, hay una tendencia de todas sus fuerzas políticas de declararse que
están en pro de la
democracia: es una moda política de llamarse democráticos y de prometer
soluciones democráticas. Pero, al mismo tiempo, están las tendencias
subterráneas de tipo autoritario, pero oscuro autoritarismo encubierto, que
trabajan en contra de las reales virtudes de la democracia. Vivimos en un
mundo en que las decisiones más importantes de este planeta se están tomando
por instituciones y poderes que no son democráticamente elegidos. Por
ejemplo, cualquier tipo de organización como el Banco Mundial o el Fondo
Monetario Internacional. Nosotros no tenemos ninguna influencia sobre la
composición de ese gremio o sus políticas, porque ellos no son elegidos por
nosotros y no consultan sus decisiones con ninguna sociedad o público.
Entonces, esa situación contraria a lo que entendemos radicionalmente como
democracia, orden o sistema democrático. Y como esos ejemplos tenemos muchos
otros. En suma, quiere decir que la democracia es un sistema que no es dado
de una vez para siempre, que es un sistema por el que hay que luchar para
que esté vigente y vigilar el comportamiento de varias instituciones y
poderes que utilizan solamente el ámbito democrático para llevar a cabo sus
políticas, que se crean y se forman en un ambiente lejano a la democracia.

oooooooooooooooooooooooooo

Para Radio Nederland, fue Carlos Montero, reportando la muerte del maestro
polaco del gran reportaje periodístico, Ryszard Kapuscinski, a quien jamás
podremos olvidar, enseñando apenas con el silencio de su calidez que el ser
humano y la peripecia en el mundo no pueden ser abordados de manera cínica,
en un gremio de corresponsales donde él encontraba que también había gente
de la peor calaña.

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