Crónicas de Torsos Huérfanos

Crónicas de Torsos Huérfanos
Haga CLIC en la arena y verá online "Amor a toda Costa: CRONICAS DE TORSOS HUERFANOS" (lea lo escrito en la arena, antes que el agua lo borre de la orilla, como a su autor)

12/18/2005

Rios, plantas de celulosa y mucha NatuRareza(p/Carlos Montero)

Un relato, una noticia, un doble discurso, informes y un boicot

Ríos, plantas de celulosa y...
MUCHA NATU-RAREZA

por Carlos Montero, montero@sintesis.org

"Yo no quiero media novia" cantaba Palito Ortega allá por el siglo
pasado en el Club del Clan, inspirando a los ecologistas de este siglo a
entonar que no quieren un "medio ambiente" -que los gobiernos ni
siquieran garantizan con el Protocolo de Kioto ratificado este año al
sumarse Rusia-, por lo que rematan parafraseando que "ambiente entero
quiero yo"... sin rarezas.

Mucho de ello está imbricado en la disputa sobre las plantas de celulosa
que las empresas Botnia de Finlandia y Ence de España pretenden
construir -invirtiendo más de mil millones de dólares- en la costa
oriental del río Uruguay a mitad del país homónimo, a la altura de Fray
Bentos, capital de Río Negro, nombre que lleva originariamente sólo por
su apariencia, pero hay quienes temen y no quieren que en el futuro lo
lleve por su contenido.

Ambientalistas de ambos países consideran un riesgo para la Naturaleza
tal erección, debate que tuvo su pico mayor antes de la reciente
elección legislativa argentina y amenaza con corte de rutas o puentes
binacionales -como este domingo 18 en las argentinas Puerto Unzué, Colón
y Concordia en las cabeceras opuestas a las uuguayas Fray Bentos,
Paysandú y Salto- durante la próxima temporada turística, promovidos
desde la gobernación de Entre Ríos que pidió al Banco Mundial que no
financie las obras.

NUESTRA NATURALEZA

LA SINTESIS ECONOMICA, fundada el 1 de octubre de 1997, como
continuación de la cobertura escrita, radial y televisiva que realizamos
de las vicisitudes del bloque -desde que se negociaba su creación a fin
de 1990- se funda en una visión que expusimos en 1996 en Dublin,
Irlanda, en el primer encuentro de periodistas Unión Europea-Mercosur,
tras la firma del tratado marco de ambos esquemas en diciembre de 1995
en Madrid,

Más allá o subyaciendo a la misión (tarea cotidiana) de emitir alertas
anticipatorios y tempranos del mercado informativo relevante sobre
economía e integración de la región del Cono Sur; proyectábamos la
visión (a mediano plazo) de constituir un estilo de periodismo y
generación de profesionales que se dedicaran a informar
contextualizadamente de los temas comunes a los países socios, con la
honestidad intelectual de no ponerse la camiseta de ninguno de ellos, en
comparación inversa a la obligación que sienten los relatores de fútbol
cuando juega su selección.

Por ello no deberíamos despreciar los reclamos ecologistas de mayores
certezas en los estudios previos a la instalación de las plantas de
celulosa para papel, antes que sean un hecho consumado; ni confundirlos
con las presiones para su no construcción explotadas electoralmente sin
sustento firme; ni rendirnos a los intereses de otro gobierno por captar
inversión -eventualmente riesgosa- sólo porque aporte empleos en el
corto plazo, en caso que se desprecie las externalidades (efectos
económico ambientales no queridos pero previsibles) en el largo plazo.

Entramos así en el reino de la Natu-Rareza: no sabemos si escuchamos
reclamos sinceros de personas que temen una agresión de capitalistas
inescrupulosos de países desarrollados; si los que los critican son
gobernantes que tienen pruebas fehacientes del supuesto perjuicio o sólo
quieren desviar la inversión; y si los que defienden la inversión lo
hacen con certeza sobre la calidad de los efluentes que irán al Río
Uruguay, a sus habitantes en ambos márgenes y que llegará al Río de la
Plata.

Con estas disputas entre presidentes, cancilleres, gobernadores y
delegados ante o del Banco Mundial, el debate en el MERCOSUR ha
adquirido una "Natu-Rareza", una naturaleza rara. Deseando que no sea la
naturaleza vivita y coleante la que finalmente se enrarezca, les
aportamos: un relato ecológico de este sábado, una noticia sobre
contaminación de este domingo y un doble discurso diplomático -entre
informes y boicots- al que asistimos estupefactos.

NATU-RAREZA I:
EL RELATO

Resultó ser una tarde de brisa aletargada y calor amortiguado por las
nubes cuando ella hundió su talón en la arena y casi sobrevoló en puntas
de pie hasta donde la orilla transforma la playa en tobogán húmedo
evolucionando hacia el agua. Su objetivo manifiesto era reencontrarse
con la Naturaleza a metros de las olas, sin stress ni hora perentoria de
retorno.

Los sábados de tarde tienen esa virtud constitutiva de no amenazarnos
con el lunes a la vuelta de la medianoche pensó, mientras suavemente
deslizó sus jeans que se precipitaron sobre la breve lona, mientras en
sentido inverso viajaba un top, desordenando sus rulos, antes de ir a
parar a un bolso paquete que cumpliría el rol de almohada improvisada.

Por fin desconectarse de la capital, aún estando a metros de la ciudad.
Por fin henchir los pulmones de aire limpio a apenas una cuadra de los
caños de escape que bautizan de humo la costanera. Por fin alejarse de
la polución en orillas distanciadas de la punta de un caño colector que
vierte las aguas servidas a prudente kilómetro y medio de los bañistas.

Pero cuando extendió su pierna derecha, para que su dedo gordo sirviera
de termómetro de ocasión sobre la temperatura del río, recordó
súbitamente que había llovido la tarde anterior y que la contaminación
gira del colector a la costa cada vez que hay tormenta, según las
advertencias televisivas de los técnicos que pedían abstenerse de baños
por riesgo de coliformes.

Si embargo, nada la desalentó del disfrute inminente, pues el sol la
invitaba a empezar a tostar sus "coliformes" curvas, pese al consejo de
oncólogos en promociones radiales -repetidas por los parlantes del
parador que la aturdía propalando una FM bajo contrato- sobre
envejecimiento y cáncer de piel por exposición al sol o, meramente, a la
radiación en un día nublado.

Recordada de los efectos, y pese a su medido narcicismo, sacó del bolso
su lápiz labial de manteca de cacao, que hubiera abortado el intento de
ósculo a cualquier candidato aunque ella no andaba con esas aspiraciones
sino de integrarse con la naturaleza. Antes de tirarse, faltaba el rito
de extender por brazos y mejillas protector solar filtro 30 que la rodeó
de aroma oleoso.

De a poco, se sentía como una ensalada aderezada de carne humana, a
punto de ser puesta a la parrilla, vuelta y vuelta. El problema era
ponerse el protector del reverso, para eso se hubiera justificado el
candidato pensó, mientras se contracturaba con las poses de break-dance
de su brazo derecho para llegar lo más cerca posible a su columna
vertebral.

Por la corta extensión de la lona, combinada con el bronceador que tenía
puesto, la arena se pegajoseaba ora a sus rodillas, ora a sus muslos.
Ahora se sentía una milanesa, ya con el aceite, pero antes de ser
frita. Previo a recostarse se desperezó, para desprenderse a medias de
la tortícolis que le regaló el paso anterior, y reclinó su sien en el
bolso almohada.

El grosor de la falsa cuerina plástica no ocultó la sensación bruca
-entre su pómulo y el maxilar- de un bulto prominente que se introdujo
en su mejilla. Es que se había olvidado de sacar de allí la miniradio,
cuya función era compensar el eventual tedio de una eventual tarde a
solas. Ubicados los minúsculos auriculares, sintonizada la radio y
regulado el volumen, el oleaje quedó mediatizado a telón de fondo, como
el sol por el protector.

Presa de los cuidados pero al aire libre, se dijo, mientras trataba de
ajustar su humanidad al escaso margen de su fina alfombra mágica, que no
la llevó a volar en sueños, de una siesta playera, por lo que prefirió
otear el horizonte y aspirar limpio oxígeno marino, mientras encendía un
"buen cigarrillo" con el cual compensar la carencia de polución que los
escapes le proporcionan de buen grado al ser urbano en el resto de la
semana.

No hay nada igual a desconectarse, volvió a decirse con fruición: no hay
como disfrutar de la Naturalezzzzz... la sobresaltó una vibración
familiar, pendiendo del nudo derecho de la tanga de su bikini. Lo bueno
de la playa de ciudad es que te trae la arena descafeínada, así como el
shopping te crea una urbe sin lluvia ni baldosas flojas ni tiempo. Hete
aquí que lo que la convocaba era el celular que le traía consigo una
complicación laboral.

El teletrabajo que nos liberaría permitiéndonos más horas de playa y
mar, ahora nos lleva el empleo no sólo al domicilio y vigilia obligada a
las horas de dormir, sino que es un delivery de complicaciones puestas
en la arena a pie de la reposera. "Pero es fin de semana" se la escuchó
protestar rogando.

"Pero el lunes hay que entregar el informe sí o sí, así que cruzate a un
cyber, revisá el paper y seguí disfrutando" dijo comprensiva la otra voz
inalámbrica. Según Ambrose Bierce, en su "Diccionario del Diablo", el
teléfono "es una invención del demonio que suprime alguna de las
ventajas de mantener a distancia a una persona desagradable".

Así llegaría ella al cybercafé, cruzando la rambla de doble vía con
peligro de resbalar por sus chinelas mojadas, la lona ajustada a la
cintura como pollera improvisada, arena pegada a las pantorrillas y
entre los dedos (para no ensuciar sus medias), con el calzado deportivo
en la mano pues no entraba en el bolso, y éste último pegándose al
aceite en sus costillas.

Costó bajar el attachment pues la computadora alquilada no tenía ese
mismo programa informático para abrir el documento. Usaban Linux y no el
Office de Windows XP. Maldijo a los partidarios del software libre como
lo había hecho tantas veces con Bill Gates cuando debía pagar productos
o programas recargados por sus derechos intelectuales. Pero era
natural...

Un experto informático, en la silla y cubículo de al lado, que chateaba
en su jerga oscura para concertar compañía en un día que se anunciaba
aburrido, se ofreció a ayudarla. Pero, a cambio, se tuvo que bancar sus
baboseadas (que en un "Nerd" son más complicadas y ni graciosas para el
común de los mortales) para luego hacer las correcciones al informe.
Odió volver a recurrir a él y sus lentes 'culo de botella' para
transmitir. Y huyó, ya libre.

Tres horas de su tarde se habían más fumado que esfumado, volvió a la
arena sin importarle demasiado si llevaba todavía más adherida al cuerpo
y que no podría quitarse hasta retornar a su hogar por la alta
contaminación del agua del estuario luego de haber sido agitada por al
agua de lluvia. Agua con agua (como el pan con pan), playa de bobos,
parafraseó molesta.

A esa altura el sol quemaba la piel sudorosa, mientras buena parte de su
protector solar era absorbido por la ropa de otro Nerd que la sucedió en
el asiento del cyber. Su lugar, cerca de la orilla, ahora había sido
ocupado por una matrona y sus niños, en cuya cercanía se ubicó para
poder ver el mar.

Haciendo piruetas con sus generosos quilos, la madre repartía a diestra
y siniestra 'sanguches' de miga a sus barullentos retoños que -sin dejar
de engullir- no tenían mejor tarea que usar a nuestra amiga de eje para
sus circulares correrías, dardeando con arena su aceitada piel. Sólo
paraban para tomar su gaseosa (de 2,25 litros) en vasitos descartables
de plástico, que tiraban aún antes de terminar. La playa era un canto a
la natu-rareza.

Empujando a duras penas su lonita con bolsa, champeones, bronceador,
radio y celular, la heroína halló otro hueco entre el gentío para
dormitar, sin más aspiraciones en una tarde ya estropeada por sus
circunstancias o por demasiada expectativa previa. Pero pasaban su
canción preferida de Elton John y se hubiera reconciliado con la
naturaleza, si sus auriculares no hubieran empezado a zimbrar en los
tímpanos: había olvidado la radio encendida tres horas y las baterías
agonizaban.

Decidida a no rendirse, tiró celular, radio, bronceador y el lapiz de
labios de manteca de cacao en el bolso para, al menos, mirar el mar con
las manos atadas a las rodillas, pero un par de bondadosos ancianos -con
el mismo objetivo- no tuvieron mejor idea que estaquear su gigante
sombrilla de caño herrumiento, un metro delante, fielmente custodiada
por un gran danés cuya delicia era entrar al agua, empanarse en arena y
desatar -como Bush- la 'tormenta del desierto' sobre los vecinos. Ella
se sintió como Saddam, apenas salido del hoyo donde se escondía, pero
sin barba.

Esa cuasi carpa circense, sus habitantes y cancerbero, hubieran
terminado por echarla, si no fuera porque una garuba premió su
persistencia. "Es un chubasco de verano" se dijo, considerándose
baqueana, mientras la playa se vaciaba de molestos competidores, niños
barullentos y viejos 'hijos de vidriero'. Las gotas pararon y se sintió
reconfortada en tener el área -¡por fin!- casi para ella sola.

Fue la calma que antecede a la tormenta: el agua y los baldes, San Pedro
y los barriles diluviaron sobre lo que quedaba de su peinado y su
protector. Sólo se llevó arena incorporada a sus poros. ¡No hay como la
Natu-rareza!

NATU-RAREZA II:
LA NOTICIA

La tapa de este domingo 18 del diario El País tiene como título
dominante "Franja costera argentina tiene todo tipo de contaminantes
según estudio binacional", lo cual llamó rápidamente la atención y me
recordó el encuentro que tuve en noviembre, en un país vecino del
Mercosur, con los embajadores de Argentina y Uruguay (ver Natu-Rareza
III).

El matutino encabeza su informe diciendo que "Argentina contamina más
el Río de la Plata que Uruguay" y la periodista Rosario Touriño asegura
que "el área metropolitana de Buenos Aires es la más crítica. Arroyos
Carrasco, Pantanoso y Miguelete son focos uruguayos".

El informe procede del proyecto técnico binacional Freplata, en el cual
se concluye que "existen altos niveles de contaminación en varios
puntos de la franja costera de Argentina y Uruguay. Sin embargo, los
grados de contaminación más graves se detectaron en la margen argentina.
Los primeros 500 a 1.500 metros de la costa que rodea al área
metropolitana de Buenos Aires y el Gran La Plata fueron los que
arrojaron los parámetros más preocupantes". Casi hecho para Drexler "Al
otro lado del río".

De este lado del río, preocupan "desembocaduras de los arroyos
Miguelete, Pantanoso y Carrasco, junto a la zona del Puerto de
Montevideo" que son de riesgo "alto" pero "la franja costera sur, de
Buenos Aires, presenta un nivel de contaminación muy alto" según los
científicos.

Para el dossier Protección Ambiental del Río de la Plata y Frente
Marítimo, son "dos franjas costeras con un grado de industrialización
muy diferente. Las zonas más críticas son las cuencas más
industrializadas de toda Argentina y comprenden una población de 16
millones", pues "en la franja argentina del río, no se terminó el plan
de saneamiento".

Para Touriño, "la franja costera sur del Río de la Plata, ubicada en la
margen correspondiente a Argentina -que se extiende desde San Fernando
hasta la Ciudad de Magdalena- está afectada por todo tipo de
contaminantes: metales pesados, plaguicidas organoclorados, PCBs e
hidrocarburos. Además se ha detectado una fuerte presencia de bacterias
coliformes fecales, otras bacterias, virus y parásitos, provenientes de
los vertidos del área metropolitana de Buenos Aires y el Gran La Plata".

El informe de Freplata "da cuenta de una 'amenaza significativa' tanto
para la biota como para la salud humana.(...) Entre los puntos más
problemáticos se menciona la Cuenca de Matanza-Riachuelo, donde se
vuelcan importantes cantidades de efluentes cloacales, además de
industriales pertenecientes a unas 800 industrias altamente
contaminantes, entre ellas las del Polo Petroquímico Dock Sud, además de
contaminantes derivados de la actividad portuaria".

Ante este informe de impacto y su acceso por un medio de comunicación de
alcance masivo, que lo difunde en su edición dominical, es que mi mente
asoció enseguida con el diálogo sostenido con un alto reperesentante
diplomático uruguayo en el exterior, a mediados de noviembre, en que me
adelantó esta novedad como estrategia uruguaya hace un mes.

Y como periodista regional, no hincha de gobierno alguno ni aceptando
el uso de la prensa por ningún grupo de interés ni por gobiernos que
saben cómo hacernos acceder a los documentos que les convienen (y que
estamos condenados a publicarlos igual porque son de interés público),
es que apelo a recordar este encuentro del que escribí hace dos semanas
-esperando para imprimirse- en el número lanzamiento de la revista
RUMBOSUR.

NATU-RAREZA III:
EL DISCURSO

"Los diplomáticos no tendremos armas convencionales como los militares,
pero vaya que somos soldados de nuestros gobiernos y tenemos nuestras
armas" comentaba en voz baja un embajador uruguayo a quien estaba a su
mano izquierda, sentado a la larga mesa de un exclusivio restaurante en
un país vecino del MERCOSUR. Copresidiendo la misma mesa con el resto de
los comensales, a dos lugares de distancia de su colega oriental,
departía animadamente el embajador argentino, invitado como los demás
por una empresa internacional.

Sonriendo hacia un lado y otro, el titular de la legación diplomática
uruguaya continuó hablando de costado y en voz baja: "si nos limitamos a
la discusión sobre los posibles efectos de las plantas de celulosa sobre
el río Uruguay, a la que nos quiere reducir el gobierno argentino con la
gobernación de Entre Ríos por un lado y el Palacio San Martín por el
otro, estamos perdidos, porque siempre habrá algún actor interesado,
ONG, movimiento ambientalista, fuerzas vivas o estudio internacional que
diga que no se puede ser concluyente sobre que no existirá alguna
'externalidad' sobre el curso fluvial común, que en este caso es la
parte inferior del río Uruguay" a causa de las plantas de celulosa.

No fue poca la sorpresa del corresponsal de RumboSur cuando escuchó el
brindis público del embajador uruguayo, dirigido a su par argentino,
augurando que el diferendo es apenas "uno en doscientos puntos de
acuerdo de la agenda bilateral" y que quedará archivado por futuros
consensos como tantos otros del pasado siglo, quitándole entidad a los
reclamos argentinos para que haya nuevos estuidios de impacto ambiental
de parte del Banco Mundial.

Aún conmovido por la habilidad de esgrimista y del doble discurso que
exhibió el diplomático, demostrando una de las armas a las que hacía
referencia al comienzo, inquirimos en confianza al embajador cuál era la
estrategia que se le estaba sugiriendo seguir al Palacio Santos, con el
canciller Reinaldo Gargano a la cabeza. La respuesta no se hizo esperar,
aunque al principio pareció ambigua: "Llevar el tema a la cancha
grande".

Según el representante, tras despedirse con un caluroso abrazo de su
par, "ya hay una comisión bilateral de ambas cancillerías sobre los
estudios de eventual impacto que, si sigue así, nos llevará a la
postergación de las inversiones en el largo plazo -pudiendo perderse las
mismas- y nos complicará la temporada turística inminente en el corto
plazo, con manifestaciones en los puentes fronterizos de Puerto Unzué
con Fray Bentos, que cuentan con la omisión de las autoridades
nacionales (argentinas) en restablecer el paso".

Es entonces que explicitó la propuesta que se está manejando en el
Palacio Santos: "hay que transmitirle con diplomacia al gobierno
argentino que si sigue con esta actitud agresiva deberemos llevar el
debate y control de la contaminación a la cancha grande, pues los cursos
fluviales limítrofes no se reducen a la mitad inferior del río Uruguay
sino a todo el Río de la Plata, por lo que Uruguay podría pedir que se
establezcan puntos de monitoreo en todo el Uruguay y Río de la Plata
para ver los efectos contaminantes de todas las industrias bonaerenses
en el estuario. Si no -ejemplificó- vaya al Riachuelo" en la Boca. Y de
aquí vino mi sorpresa este domingo al leer el estudio del Freplata.

"Allí serían los argentinos los que saldrían perdiendo en el monitoreo
de la cancha grande cuando nosotros ni empezamos a producir en las
plantas y se nos ha garantizado la mejor tecnología. Así que si nos
siguen molestando en la cancha chica, obliguemos a discutir la cancha
grande y seguramente del otro lado se abrirá un amplio silencio",
concluyó el embajador.

NATU-RAREZA IV:
LOS INFORMES

Días después, el comunicado 118/05 de la Cancillería uruguaya daba
cuenta de la octava reunión del Grupo de Trabajo de Alto Nivel uruguayo-
argentino "para complementos de estudios y análisis, intercambio de
información y de seguimiento de las eventuales consecuencias que sobre
el ecosistema del Río Uruguay tendrán el funcionamiento de las plantas
de celulosa ubicadas en el Uruguay".

En dicha oportunidad "se trataron, en el contexto de las conclusiones
preliminares del subgrupo, los siguientes temas: evaluación de impacto
ambiental y monitoreo". La delegación uruguaya hizo una presentación
"dividida en dos partes: una conceptual y de carácter general sobre los
requerimientos legales existentes en Uruguay sobre evaluación del
impacto ambiental y otra de contenido técnico sobre monitoreo".

Por su parte, los argentinos hicieron "una exposición referente a la
importancia del Plan de Gestión Ambiental para el monitoreo y
seguimiento de los impactos". Se continuó con el intercambio de
reportes, entregando la delegación uruguaya cinco documentos y la
argentina un documento:
-2º Informe adicional a la evaluación de impacto ambiental de BOTNIA
-Respuesta al pedido de información en nota 2015 de Cancillería
argentina
-Monitoreo de las emisiones y de la calidad del ambiente en relación a
las plantas celulosas de MBOPICUÁ y BOTNIA.
-Procedimiento evaluación de impacto ambiental de la dirección Nacional
de Medio Ambiente (DINAMA)
-Propuesta Técnica/GESTA Residuos sólidos industriales

La delegación argentina entregó el "Plan de Gestión Ambiental. Su
importancia para la mitigación, restauración, compensación, monitoreo y
seguimiento de los impactos" . También quedó conformado el Subgrupo de
Trabajo de Emisiones Líquidas que debería realizar informe referente a
los resultados de su trabajo en la novena reunión en Buenos Aires, hecha
este viernes 16 de diciembre, una semana luego de la XXIX cumbre
Mercosur en que Uruguay entregó la Presidencia protémpore a la
Argentina.

NATU-RAREZA V:
BOICOT TURISTICO

Mientras tanto las cancillerías suman reportes de impacto y pedidos de
información al otro gobierno, la denominada Asamblea Ambiental de
Gualeguaychú anunció un boicot turístico contra Uruguay para reclamar
contra la erección de las plantas de celulosa en Fray Bentos, tal como
predijera en noviembre el embajador uruguayo citado. El movimiento
entrega volantes a los automovilistas retenidos en donde rechazan las
plantas que capitales finlandeses y españoles procuran levantar.

Desde fines de noviembre, la organización bloquea en forma intermitente
la ruta que enlaza con el puente General San Martín, de Argentina con
Uruguay, con la promesa de repetirse cada fin de semana, lo que
terminaría favoreciendo a quienes pueden acceder al cruce en transportes
de Buquebus pior vía fluvial desde Buenos Aires, pero afectaría al
turista de clase media de las provincias litoraleñas.

"El Uruguay sigue avanzando en hechos consumados y a nosotros no nos
queda otra defensa que ésta. Está mal si, pero lo hacemos porque estamos
en defensa de nuestros derechos" dijo a radio Diez el ambientalista
Horacio Melo. El intendente de Río Negro, Omar Lafluff, al otro lado del
puente considerío "atroz" que los ambientales prohíban elegir adónde
tomar vacaciones y corten rutas para llegar a Uruguay, durante todos los
sábados del verano. "A los únicos que están perjudicando es a los
uruguayos, no a las empresas de las plantas de celulosa", concluyó.

Los diarios Clarín y La Nación adelantaron este sábado las
movilizaciones que los ecologistas argentinos harían este domingo 18 a
la tarde para enlentecer o incluso trabar el tráfico de sus propios
turistas y choferes con auto. Así siguieron "enrareciendo" la supuesta
"naturaleza" íntima de las relaciones entre pueblos declaradamente
hermanos.

No en vano el presidente uruguayo, al cerrar la cumbre del MERCOSUR,
aludió también a Ambrose Bierce y a su "Diccionario del Diablo", al
pedirle a sus colegas de la región que rebatan con hechos la mordaz
definición de la Diplomacia "como el arte de mentir en nombre de un
país".

Vuestro amigo,
Carlos Montero

1 comentario:

Rosario dijo...

Hola Carlos. Dirás tarde pió. Pero de casualidad di con este comentario que me alude. Querìa aclararte tres años despuès que el artìculo en cuestión no tuvo que ver con ninguna estrategia gubernamental, ni ninguna otra tesis paranoica. Simplemente, yo he venido publicando informes ambientales de Freplata desde hace muchos años (incluso fui invitada por ellos a varios seminarios). Descubri el infomre y me pareció interesante, claro màs aun con la especial coyuntura. Obviamente que a los editores de El Paìs les interesò y titularon con toda la maldad previsible, pero no hubo ningun tipo de estrategia. Y te acalro que medios argentinos tambièn habian difundido el informe, tiràndole las orejas a su propio gobierno. Estaba interesante y habìa que publicarlo. Saludos. Pd. Si serà diverso el camino que ahora escribo para Brecha.