Crónicas de Torsos Huérfanos

Crónicas de Torsos Huérfanos
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10/30/2005

El Cero y la Nada

ESPECIAL de LA SINTESIS para NOCHE DE BRUJAS
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

Los números simbolizan evolución del ser humano a cero-humano

EL CERO Y LA NADA

Por Carlos Montero, montero@SINTESIS.org

El riesgo de que la modalidad de convivencia de nuestra especie derive
en recalificarla de "ser humano" a "cero-humano" -como efecto de los
actos violentos que suman gravedad, restan seguridad, se multiplican en
cantidad y dividen a la Humanidad- sin que lleguemos a la "raíz" del
problema, nos sume en una "Noche de Brujas", donde se caza al "Otro" por
no ser como nosotros.

Dos grandes obras iniciales de dos relevantes pensadores del siglo XX,
el inglés Bertrand Rusell con "Los Principios de Matemáticas" (1903) y
el francés Jean-Paul Sartre con "El Ser y la Nada" (1943), nos conducen
a la Numeración y al rol del Cero -misterio del NoSer que existe- como
símbolo de la evolución de cada civilización y su globalización por las
convenciones.

Aún con las contradicciones propias y las diferencias entre ellos, aún
cuando fueron referentes de distintas medias centurias y culturas,
aunque vecinas, los periplos de estos autores coinciden en un origen que
mana de las Matemáticas, serpentea con libros y se vuelca caudaloso en
la Filo-Sofía (del griego: "amor a la Sabiduría"), que les valió el
Premio Nobel de Literatura en 1950 y 1964.

CONTAR

¡Cuántas veces escuchamos el lugar común de que una realidad es más
compleja que lo que muestran superficialmente "los números fríos"! Vaya
sinestesia que alude a las estadísticas: ¿Es que hay números calientes?
Quizás los del termómetro, ya sin escala de mercurio, que prueban cada
año cómo se va recalentando el planeta. Cifras ardientes, que
representan a seres humanos.

¡Cuántas veces hemos leído editoriales o discursos que nos recuerdan que
en Política "no siempre dos más dos suman cuatro" pues "hay sumas que
restan"! Vaya paradoja de las alianzas de candidatos contradictorios
que, en vez de potenciar sus electorados, resultan tan inaceptables para
los votantes del nuevo socio que terminan perdiendo a buena parte de sus
fieles más ortodoxos.

¡Cuántas veces nos hemos rendido a la "sabiduría popular" que asegura
sin pruebas que "no hay dos, sin tres"! Vaya que -de ser verdad esta
máxima- sería un mal presagio para el cónyuge que cree en la fidelidad
de su pareja o para la embarazada de mellizos. Y si los 3 mosqueteros
eran 4, ergo: el "2" puede ser un "4" travestido, lo que no agradará a
los tangueros del "2 x 4".

¡Cuántas veces el parroquiano que espera el ómnibus de madrugada -con
pinta de habitué- te tranquiliza en la desconocida esquina oscura
diciendo que ese ómnibus que esperas pasa cada "dos por tres"! Vaya que
a la hora de aguardar te asalte la duda si se refería a "2 x 3" horas o
te asalte el mismo parroquiano. Y, como "dos por tres llueve", quizás no
te roben pero termines empapado.

¡Cuántas veces, snobs y antiyankees, usaron la globalizada sigla OK
(ou-key en fonética inglesa) para decir que "todo está bien"! Vaya si
ignoran su orígen bélico. Pues así como K.O. (knock-out) es el jaque
mate del box, O.K. era la abreviatura de "cero-muerto" (0 killed) en los
encriptados partes militares al final de batalla, pues en EEUU dicen
"Ou", como la vocal O, en vez de Cero.

CONTABILIZAR

¡Cuántas veces los mentirosos descubiertos amenazan con "cantar las 40"
a quien los delató pero, puestos enfrente, balbucean cuatro excusas y
cero razón para su comportamiento! Vaya que los enamorados de todos los
tiempos se prometieron amor eterno, aunque luego no supieran qué hacer
juntos "en una sola tarde de lluvia" y recurrieran sin-ceros a "contar
ovejitas" para dormirse.

¡Cuántas veces la música, con sus blancas y negras o corcheas y
semifusas, es traducida al pentagrama con ritmos "tecno" circulares,
mediante ecuaciones sonoras repetidas que son hasta matemáticamente
redundantes! Vaya que sobran los "compositores" que no usan la PC
(personal computer) para crear, sino como PC ("pienso cero") que
recombine randómicamente dos acordes.

¡Cuántos grupos musicales usaron los números para inmortalizarse como
los "Jackson 5" de Michael Jackson & hermanos, "Danger 4" con su
imitación de los Beatles, el reggae de UB-40 (número del formulario de
desempleo) o U-2! Vaya que Bono sigue comiendo con el G-8 y ahora a
solas con Bush, para pedir bonos de comida para millones de hambrientos
de países endeudados.

¡Cuántos grupos intergubernamentales buscan ser identificados bajo las
abreviaturas numéricas como G-7 de las naciones desarrolladas, que al
agregar a rusos se hace G-8 y con chinos G-9! Vaya que China
-capitalismo de Estado por definición de Hanna Arendt- está en las dos
veredas de Dios y Diablo como parte del G-20 de India y Brasil, sucesor
del viejo G-77 no alineado

Es que en esta rica y confusa mezcolanza global, ¡cuánto inmigrante
llegó de Europa a América -como mi bisabuelo- analfabeto en cinco
idiomas! Vaya que -sin escribir en ninguno- hablaba en griego, turco,
italiano, castellano y ladino (lengua del judío expulsado de España que
aún usan 200.000 seres), pero vaya que su carencia no le impidió un
método propio de contar y sumar.

MATEMATICAS

En definitiva, en sus diferentes versiones decimales o sexagesimales,
sean mayas, romanas o arábigas, las numeraciones son, además de sistemas
simbólicos, un símbolo de la evolución de nuestras civilizaciones y
técnicas. El cero, aunque parezca mentira, históricamente aparece
después del uno al nueve, igual que en los teléfonos digitales o los (ya
olvidados) de disco.

El Imperio Romano careció del número cero. Tampoco hubo año cero ni
siglo cero. Pero -en sus tres libros (y un postscriptum) desde 2001- al
fundamentar la superioridad occidental, y en particular
europeocéntrica, sobre el Islam, la periodista Oriana Fallaci pone en
duda los aportes matemáticos musulmanes, en coincidencia con la tesis
que el Cero fue traído por ellos de India a Europa.

La italiana recuerda su ruda entrevista en 1972 en Amman con Yaser
Arafat donde el líder palestino "dijo que su cultura era superior a la
mía", pues "sus antepasados habían inventado los números y las
matemáticas. El problema es que, además de una inteligencia muy débil,
Arafat tiene poca memoria".

Treinta años después, Fallaci le responde que "sus antepasados no
inventaron los números y las matemáticas. Inventaron la grafía de los
números que también nosotros, despreciables infieles, utilizamos. No
inventaron, no, las matemáticas", aduce en La Rabia y el Orgullo
(Ateneo, 2001).

A su entender, sin más pruebas históricas que su "Entrevista con la
Historia", concluye que "las matemáticas nacieron más o menos al mismo
tiempo en todas las antiguas civilizaciones, señor. En la Mesopotamia,
en Grecia, en la India, en China, en Arabia, en Egipto, en la tierra de
los mayas...".

NUMERACIONES

Los sistemas numéricos se dividen en Aditivos (egipcio, sumerio -base
60-, hitita, cretense, azteca -base 20-, romano, griego, armenio, judío
y árabe); Híbridos (chino clásico, asirio, arameo, etíope y en India: el
tamil, malayalam y cingalés) o Posicionales (indios, babilonios, chinos
posteriores y mayas), según el experto español Santiago Casado
(santiago@airastur.es).

Tras superar la etapa original de contar con dedos, piedras, marcas o
nudos, Casado explica que "la base que más se ha utilizado a lo largo de
la Historia es diez, según todas las apariencias por ser ese el número
de dedos" en las manos, desde hace cinco mil años, salvo "la numeración
babilónica que usaba diez y sesenta como bases y la numeración maya que
usaba veinte y cinco".

El especialista refrenda que el "sistema actual fue inventado por los
indios y transmitido a Europa por los árabes" como dice Leonardo de Pisa
(Fibonacci), uno de los indroductores del sistema en la Europa de 1200,
cuyo "gran mérito fue la introducción del concepto y símbolo del cero,
lo que permite un sistema en el que sólo diez simbolos puedan
representar cualquier número".

"Fueron los indios antes del siglo VII los que idearon el sistema" dice
Casado, quien admite que "aunque con frecuencia nos referimos a nuestro
sistema de numeración cómo árabe, pruebas arqueológicas y documentales
demuestran el uso del cero (...) en la India", pero "los árabes
transmitieron esta forma de representar los números y sobre todo el
cáculo asociado a ellas".

CERO Y VACIO

Es que la ausencia del cero, al inicio de nuestra era, es causa de la
paradoja del tercer milenio; comenzó el 1 de enero de 2001 y no el 1 de
enero de 2000, lo que sirvió para dobles festejos globales por la
llegada del año 2000 -en honor al sistema decimal- y la llegada del año
2001 -en honor al nuevo milenio-.

"Zero, the biography of a dangerous idea" (Cero, la biografía de una
idea peligrosa) de Charles Seife y "The nothing that is: a natural
history of Zero" (La nada que es: una historia natural del Cero) de
Robert Kaplan, son dos libros que registran "La conflictiva historia del
cero", según sintetiza el diario argentino Clarín en la última jornada
del segundo milenio de la era cristiana

Los mercaderes de Génova y Venecia, que comerciaban con las caravanas o
transitaban por la península arábiga en la Edad Media (como Marco Polo,
su padre y tío) traían el nuevo concepto hasta Italia, donde el Papado
"no podía aceptar el cero, que estaba asociado a la idea del vacío, la
nada, el infinito. Estas eran nociones heréticas para el cristianismo",
explica Seife.

Fibonacci escribió en 1202 "El libro del ábaco" que, siguiendo el
tratado de álgebra del siglo VIII del matemático árabe Muhammad Ibn
al-Khwarizmi (de cuyo apellido deriva el término guarismo),, adjudica el
cero a la India del siglo V AC, que los árabes llevaron a Europa al
expandir el Islam y los judíos incorporaron a la Cábala junto a la
Numerología (Clarín, 31/12/2000).

Para Seife, "el cero derrotó a todos los que se le opusieron y la
Humanidad nunca pudo encajarlo en alguna de sus filosofías. En cambio,
terminó dándole forma a la idea que los hombres tienen del Universo y de
la divinidad", al ser utilizado por científicos ganadores del premio
Nobel como Albert Einsten, en el desarrollo de su teoría restringida y
general de la Relatividad.

NOBEL ANTI
MATEMATICOS

Fue el propio Alfred Nobel quien dejó constancia en su testamento, tanto
que destinaría amplios fondos de su herencia a constituir un lauro
internacional, como su decisión de que ninguna de las categorías de los
futuros premios -hoy centenarios- incluyera como categoría el
reconocimiento a los matemáticos.

Un reportero de la Agencia France Presse (AFP), quien estuvo en Oslo
para el seguimiento de la candidatura del ex presidente argentino Carlos
Menem -quien pretendía el Nobel de la Paz por su idea de los "cascos
blancos" de la ONU mientras traficaba armas a Ecuador y Croacia- me
aseguró que Nobel estableció tal prohibición "pues su esposa lo engañó
con un matemático".

Lo cierto es que recién en 1969, la Fundación logró un atajo, para
trampear la orden de su mentor, creando los Nobel de Economía, al
entender a esta disciplina como ciencia social y no ciencia exacta como
a las Matemáticas, status que perdió cuando la Teoría del Caos usó a las
probabilidades para prever sistemas dinámicos hipercomplejos no
euclidianos como los fractales.

Pero al visitar la Fundación Nobel en Stockolmo en 2004 y entrevistar al
máximo director y nieto del fundador, me quedó claro el uso de los
premios para dar mensajes globales, al promover o desalentar a líderes y
gobiernos, ideas políticas o corrientes económicas. En 1950 igual le
dieron el Nobel de Literatura al inglés Bertrand Rusell pese a sus
escritos sobre Matemáticas.

La abstracción que aporta al niño el aprendizaje de las Matemáticas es
sintetizada por el francés Jean Paul Sartre, iniciado en el amor a los
números y las Letras clásicas por su abuelo Charles Schweitzer -tío del
filántropo Albert Schweitzer-, pese a lo cual rechazó en 1964 el Nobel
de Literatura, que la Academia votó para el autor de "El Ser y la Nada",
hecho en la Resistencia.

DEL NUMERO A
LO ABSTRACTO

El amor por llevar de la mano al niño del número a lo abstracto ya lo
había visto escenificado -en un humilde patio de Fernando de la Mora en
las afueras de Asunción del Paraguay- donde una maestra que amé me hizo
amar su tarea de sembrar futuros hombres en niños de 5 años, con los que
aparentaba jugar, exhibíéndoles grupos separados de tres piedras, tres
manzanas y tres juguetes.

Así, de lo concreto de la inducción de cosas conocidas y palpables, ella
usaba sin saberlo el método de Conjuntos de Rusell para deducir el
desconocido concepto inasible de "tres". Vaya trabajo inverso de la
Iglesia Catolica para explicar la Trinidad como única entidad, que
terminó llamándola Misterio y la pasó al ámbito de las verdades que
debían ser creídas aún sin entenderlas.

El mismo problema de demostración debieron tener cada día los profesores
y matemáticos de todas las épocas con la fundamentación del Cero. Pues
¿cómo podemos representar -ante niños o grandes- grupos visibles de cero
unidades? Si el cero fuera nada ¿cómo formar conjuntos de no-seres? En
consecuencia, el NoSer existe, al menos como idea. Vale entonces
distinguir NoSer de Nada.

El dilema concreto con consecuencias en lo abstracto no incluye otro de
tipo práctico: ¿Cómo demostrar su utilidad? Pues los ceros a la
izquierda no sirven de nada, salvo en formularios que deben tener lleno
cada cuadro. Pero los ceros sí sirven a la derecha. A más ceros, habrá
más millones acumulados por la Derecha, aunque haya millonarios de
Izquierda con ceros a la derecha.

DEFINICION
DEL NUMERO

Bertrand Arthur William Russell (1872-1970) ganó con 78 años el Nobel de
Literatura como filósofo quien, según Teresita de Jesús Rodríguez, "dejó
el idealismo hacia 1898 en favor de una suerte de realismo platónico. En
1901 descubrió la paradoja que lleva su nombre y conmovió los
fundamentos de las Matemáticas" con la Teoría de Conjuntos que, sin
saber, usan las maestras.

Tres años luego de recibir el más preciado premio mundial, junto a otro
Nobel como Albert Einstein (dos años antes de morir), formó en 1953 el
Movimiento Pugwash contra la guerra nuclear y luego el Comité de los 100
para resistencia no-violenta al armamentismo, lo que le llevó a la
cárcel con 81 años. Pero le quedaba mucho por vivir y hacer hasta
terminar su Autobiografía en 1969.

Apenas nacido el premio Nobel, escribe en 1903 'Una definición del
Número' en su libro "The Principles of Mathematics", donde critica que
"Muchos filósofos, al intentar definir el número, intentan más bien
definir la pluralidad, (que es) completamente diferente. El número debe
ser característico de los números. Una pluralidad no es un ejemplo de
número, sino de algún número".

Russell predice el caso de la maestra: "Un trío de hombres, por ejemplo,
es la representación del número 3, mientras que el número 3 es una
representación del número, pero el trío no es un ejemplo de número. Esto
puede parecer apenas elemental y apenas digno de mención, y, sin
embargo, se les escapa a los filósofos, con pocas excepciones". No temía
ser políticamente incorrecto.

UNO A UNO

"Si en el mundo no hubiese poligamia, ni poliandria, es evidente que
número de esposos vivos sería igual al de esposas. No nos hace falta un
censo para estar seguros del hecho, lo mismo que no tenemos necesidad de
conocer el número de esposas y de esposos. Sabemos que el número será el
mismo" dice.

Con la agudeza de quien toma lo sabido para suponer lo complejo, el
inglés propone que si "cada esposo tiene una esposa y cada esposa tiene
un esposo. La relación de marido y mujer se llama entonces uno a uno".
Pero no globaliza su cultura donde, en teoría, "la relación de marido a
mujer es uno a uno (pues) en las comarcas mahometanas, (es) de uno a
varios; en Tíbet de varios a uno".

El discurso matemático de Russell revela al "Otro" -describiendo la
diferencia en cómo construye sus conjuntos de pareja, familiares y
comunitarios-, no generaliza las propias costumbres como "la
civilización" sin alternativa y tampoco incluye juicios de valor que
igualen al diferente con "la barbarie" (balbuciantes o bárbaros llamaban
los griegos a quien no hablase como ellos).

SEMEJANZA

Ello no quita que aplique la Lógica heredada de su civilización
occidental para definir matemáticamente -con extensión a lo social- que
"los grupos se llaman 'semejantes' cuando los términos de una clase
están en relación de 'uno a uno' con cada uno de los términos de la otra
clase, de la misma manera que los lazos del matrimonio unen a los
esposos con las esposas".

Aplicando pura Matemáticas de 1903, la encontramos vigente para
mostrarnos -un siglo y milenio después- cómo la falta del trato
recíproco del "Otro" como "semejante" -ya sea en su casa como en la
nuestra, ya sea interviniendo uno en la tierra de los otros o viniendo
ellos a vivir entre nosotros- está en la raíz cuadrada del problema del
choque o encuentro de culturas y civilizaciones.

El filósofo británico remata que "el acta de numeración consiste en
establecer una relación 'uno-uno' entre el grupo de objetos a contar y
los números naturales (exceptuando el cero)", habilitándonos la
interpretación libre de que la relación de iguales es imposible o se
convierte en semajanza formal y falsa (con otra sociedad o en la misma)
cuando un grupo tiene cero, o sea nada.

Ese desafío de la acción responsable con el semejante sin alusión a
deber alguno con religión o trascendencia alguna, está presente en el
ateo parisino Jean-Paul Sartre (1905-1980), quien en El Existencialismo
es un Humanismo (1946) enseñaba que en cada acto respecto de los demás
nos construimos y proyectamos los principios que predicamos en nuestro
contexto histórico. Y si a Russell lo arresta su gobierno, Sartre lo fue
por colaboracionistas en 1940.

EXISTENCIA

Con la influencia de ensayos de Bergson, de compañeros de la École
Normale Supérieure como Simone de Beauvoir (su pareja) o Raymond Aron
(del cual se distancia ideológicamente), y de la Resistencia como Albert
Camus (con el que se pelea cuando deja el Comunismo), Sartre lucha entre
la coherencia del pensar y la contradicción del actuar, sea conscripto
meteorólogo francés en 1939 en la II Guerra o revoltoso de barricada
universitaria en mayo de 1968.

"El conflicto entre la opresiva y destructiva conformidad espiritual
(mala fe) y un 'auténtico' estado de existencia, se convirtió en el tema
central del trabajo de Sartre, un tema desarrollado en su principal
trabajo filosófico El ser y la nada" reza la Semblanza de Sartre
publicada por Wikipedia en Internet.

El doctor en Filosofía, cuyos restos acoge el Cementerio de Montparnasse
que recordó el siglo de su nacimiento el 21 de junio pasado, creyó hasta
su 15 de abril final que estamos condenados a ser libres, que no tenemos
palos de donde agarrarnos y para descansar de ese dilema existencial nos
fabricamos quienes nos ordenen y que nuestra esencia deviene de cada
decisión.

En aquel 1943 resistente, ya con mala vista y la pobre salud que le
libró tras nueve meses de prisión alemana bajo el gobierno títere del
mariscal Petain en Vichy, Sartre da a luz "El ser y la nada", apelando
en su conclusión a la superación de las corrientes realistas y
esencialistas. En adelante, pese a su miopía intelectual con Stalin,
hará apología del existencialismo humanista.

DEL SER
A LA NADA

En dicho libro, el autor francés define "la conciencia como un llamado
de ser y habíamos mostrado que el cogito (N. de R: se refiere a
Descartes y al cogito cartesiano "Pienso, luego existo") remitía
inmediatamente a un ser-en-sí objeto de la conciencia", que es lo que
somos.

Define como una esquizofrenia que "escindiera al Ser, como categoría
general perteneciente a todos los existentes, en dos regiones
incomunicables, en cada una de las cuales la noción de Ser debía ser
tomada en una acepcón originaria y singular": las llama En-sí y Para-Sí.
"El Para-sí, en efecto, no es sino la pura nihilización del En-si: es
como un agujero de ser en el seno del Ser" resume.

Y Sartre predice la bomba atómica, dos años antes, llamándola "amena
ficción con que ciertos divulgadores acostumbran ilustrar el principio
de conservación de la energía: si ocurriera, dicen, que uno solo de los
átomos constituyentes del universo se aniquilara, resultaría una
catástrofe que se extendería al universo entero, y sería, en particular,
el fin de la Tierra y del sistema estelar".

Resume su pre-visión diciendo que "esa catástrofe es el mundo. El
Para-sí no tiene otra realidad que la de ser la nihilización del ser",
pero -como no se cree catastrofista- al final de la obra dirá que probó
"la prioridad del ser sobre la nada", pues "todos los 'porqués' (...)
son posteriores al ser, y lo suponen". La existencia del ser es nuestra
"aventura individual" a pesar de los riesgos.

ZONA CERO

El "Ground Zero", también conocido como Zona o Planta Cero, es el área
de Manhattan donde se elevaban las Torres Gemelas del World Trade Center
de Nueva York, hundidas el 11 de setiembre de 2001 por dos de cuatro
aviones secuestrados por islamistas, y donde estará la mega-Torre de la
Libertad en 2010 diseñada por el arquitecto polaco estadounidense judío
David Libeskind.

Sepultando a casi tres mil personas en el corazón financiero de la Gran
Manzana, los integristas fundamentalistas inauguraron brutalmente el
nuevo milenio y dieron justificación para que los fundamentalistas de
religión opuesta lanzaran la guerra global al Terrorismo, cambiando el
clivaje político del siglo anterior (Capitalismo/Comunismo) por el
cultural (Occidente/Islam), pero continuando la histórica saga de la
"eterna lucha del Bien contra el Mal".

Pudiera parecer un secular sacrilegio que concluyamos un abordaje pleno
de citas de filósofos ganadores de premios Nobel, apelando a un website
culinario latinoamericano neoyorquino, dirigido por el cheff Koldo Royo,
varios de cuyos colegas murieron el 11-S en los restaurantes de los
pisos superiores del WTC, aún por encima de donde se incrustaron los
suicidas.

En la edición 67 de Afuegolento.com, los editores admiten que "Ya no se
llama World Trade Center. Se llama Planta número Cero. Así es como se
conoce en Nueva York al enorme vacío que ha dejado la destrucción". Pero
asumen: "cuando construimos no partimos de cero. Partimos de
experiencias anteriores que nos permiten establecer las bases y
proyectar un desarrollo".

"Y esto es, precisamente, lo que hemos decidido los hombres una vez más,
otra vez después del miedo y la destrucción. Vamos a construir sobre lo
que otros han devastado. No es la primera vez. Lo decidiremos tantas
veces como haga falta" finalizan, mientras sus hornos esperan para
volver a cocinar, sin rendirse al nihilismo de los extremos que
pretenden convertir el Ser en Nada.

Tratar al Otro como semejante aunque no sea igual, buscar la
mundialización de los derechos y recursos para que más equidad evite el
ataque de quien no tiene a quien tiene, actuar responsablemente por
Humanismo y no por dogmas religiosos, y priorizar el Ser (la Vida) al
NoSer (la Muerte) son las claves que aportan los filósofos. Los
cocineros agregan una más: No rendirse.

SUMA CERO

Los economistas, que tienen categoría en los premios Nobel ya desde hace
un tercio de siglo, tal como no lo habían logrado los matemáticos que
debían valerse de su calidad de filósofos en toda la centuria vigésima,
fabricaron -dentro de su jerga oscura- la manida categoría de "juego de
Suma Cero".

El término define aquella reasignación de recursos donde lo que gana un
actor es resultado idéntico de lo que pierde otro u otros participantes.
El estímulo resultante no será entonces la generación de valor ni un
círculo virtuoso, sino el conflicto por los medios existentes como si
fueran stock topeado. La global relocalización de inversiones, empleos
e inmigrantes es la consecuencia.

Parafraseamos "El Ser y la Nada" de Sartre, titulando "El Cero y la
Nada", que es algo así como decir el NoSer y la NoCosa a los que se
arriesga el ser humano en la actualidad, en proceso de convertirse en
cero-humano si no está en condiciones de ser contribuyente del Estado y
consumidor del Mercado. U optativamente cero en Humanismo si se entrega
a la venganza del desposeído.

Para el Márketing, Brasil no tiene 183 millones de habitantes sino
potenciales setenta millones de consumidores. En las cárceles uruguayas,
las autoridades encontraron presos que nunca habían tenido cédula ni
existían para el Estado. Son tan muertos civiles como los hijos
numerosos en China, los condenados a muerte en EEUU, ilegales en Europa
o extranjeros para "kamikaze" integrista.

EL NO SER
Y LA COSA

Alguien podrá contestarme que el juego de suma cero no se aplica para
quienes se infligen mutuamente muertes, pues todas las partes pierden
vidas que no resucitan del otro lado de la trinchera (ni los 2.000
soldados de EEUU ni las decenas de miles de civiles en Irak) pero se
trata de menos bocas que gastarán menos o su sacrificio dejará
disponible el petróleo del lugar. Se vuelven a cumplir las
compensaciones economicidas.

Bajo esa óptica se invierten los términos. Y, si tomamos el término Cosa
(sea petróleo, gas, agua o tierra) como opuesto a Nada, entonces de "El
Ser y la Nada", pasamos a someternos a la lógica de "El NoSer a cambio
de la Cosa", donde los costos en seres no importan, sean propios o
ajenos, a costa de que pueda conseguirse el mayor beneficio propio en
Suma Cero sobre el Otro.

En este triste juego de deshumanización, saltaremos del "todo bien" que
representábamos con el O.K. (cero muerto), al "todo mal" del cero-humano
(llamémosle K.O. a la Humanidad) aún con sobrevivientes donde, sin el
temor de accidente global único que arriesgó al planeta en la Guerra
Fría, se pase a la torturante muerte en cuotas de quienes no aprendieron
a compartir.

Shakespeare se preguntaba -vía Hamlet- si "Ser o No Ser", desde las
tablas de el Globo. El actual globo televigilado vía satélite tendrá que
retraducir ese Ser Global (el más abarcante verbo) como convivir y no
sólo coexistir. Pero no la convivencia del Ser de un lado y el NoSer del
Otro, donde el cogito sea "unos tienen, luego existen", pero los otros
"con Nada, son nada". Ergo, no existen.

Vuestro amigo,
Carlos Montero

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