Crónicas de Torsos Huérfanos

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10/09/2005

Cambio de huso horario en Cono Sur

Se saltea en primavera la hora repetida en otoño
LA HORA QUE FALTO
FUE...LA QUE SOBRO

Por Carlos Montero, montero@sintesis.org

El sábado de noche es una metáfora –en su acepción de dar el nombre de una cosa a otra cosa, no por analogía sino contigüidad- pues tarde asumí que la mayoría de mis hazañas y desventuras en sábados de noche sucedieron –de verdad- en la madrugada del domingo y la mitad de los recuerdos de un fin de semana memorable, acaecieron durante el primer día de la semana siguiente.

Hasta el film que marcó el inicio de la adolescencia de nuestra generación del silencio durante la dictadura, protagonizado por un exitoso mal bailarín y peor actor debutante, que derivó a la larga en un exitoso buen actor y peor bailarín, fue “Saturday Night Fever”, fiebre de sábado a la noche vivida en domingo. ¿Cómo pudo un pobre comienzo derivar en mejor continuación y final?

Esa frágil frontera que separa a la medianoche del último día de la semana de las “cero horas” del primer día de la semana siguiente fue tradicionalmente la utilizada para proceder al cambio de huso horario, que para los países del cono Sur con costas al Atlántico varía de –4 GMT (hora meridiano de Greenwich en Inglaterra) a las –3 GMT (también conocida como Hora Universal).

UN CUENTO

En los finales de la dictadura fue la versión teatral y en casette de un cuento de Leo Maslíah la que mejor explotó la veta cómica del cambio de hora, citando a un pueblo tan obediente a la autoridad que, al llegar a la medianoche, retrasó su reloj a las 11 PM. Pero pasada una hora, ese pueblo obediente se preguntó qué debía hacer, para no violar el decreto, cuando volvieran a ser las 12 PM.

Consideraron que, siendo un pueblo obediente, cada vez que volviera a llegar la medianoche tendrían que obedecer sin discutir ni cuestionarse el nuevo retraso de la hora hasta las 23:00. De esa forma amaneció y la gente seguía el proceso cíclico de retraso cada una hora y, por esa causa, tampoco fueron a trabajar, pues oficialmente nunca llegaban a pasar de las doce de la noche.

Considerando el gobierno que estaba ante una resistencia civil con huelga general, el cuento termina trágico con la represión de las fuerzas del orden que acribillan a la población, mientras los relojes quedan divididos en dos tipos: los que atravesados por las balas quedaron detenidos en un punto entre las 11 PM y 12 PM, o los otros, que liberados de sus dueños siguieron su curso. FIN.

DEL TAMBERO AL CORRESPONSAL

Esos cambios de hora para aprovechar la luz solar y ahorrar energía, yendo para atrás cuando llega el otoño y para adelante cuando viene la primavera, resultan en un menor gasto de combustible para los centros urbanos pero molesta sobremanera al sector rural, que debe levantarse antes porque el ordeñe de las vacas no cambia por decreto, ni tampoco el canto del gallo.

También somos afectados los corresponsales que vivimos con el sueño y vigilia del huso horario de la orilla oeste del Atlántico, pero debemos emitir nuestros reportes según el huso horario de la sede de nuestra agencia o radio internacional de destino en la orilla este del Atlántico, el Canal de la Mancha, pasando el Mar del Norte o en alguna península del Mediterráneo.

Para BBC de Londres (1989-1994) había que reportar desde Montevideo 4 horas más temprano, en la agencia SUCESOS desde Lima en la sede del Pacto Andino (1994) debía reportar 2 horas antes a Montevideo, en Paraguay tenía una sola hora menos para la sede regional de la agencia IPS (1997-2000) y hasta 6 horas en invierno (1999-2003) de Hilversum, sede de Radio Nederland (había que grabar 5 AM a veces sin haberse acostado y listo para ir a la calle).

Como en Europa también se cambia de hora dos veces al año, resulta que desde 2003 en Montevideo, informando para LA SINTESIS estoy a una hora más de Asunción, pero en los reportes MERCOSUR para Nederland tenemos 5 horas de distancia en nuestro invierno y sólo 3 horas de Amsterdam en verano: hay que levantarse 5.30 AM desde abril y 7.30 AM desde octubre.

DE LA MEDIANOCHE
A LA MADRUGADA

Sin embargo, un cambio no menor se ha producido desde hace corto tiempo en lo que refiere al momento del ajuste horario: ya no se utiliza la medianoche como momento de hacerlo, pues aún las ciudades y sus actividades –desde el transporte hasta los cines- están en operaciones pasadas las 24:00. Por ello ahora se pasó el momento del salto de huso de 2 AM a 3 AM, y viceversa.

En realidad, vivimos la ficción de repetir el lapso 2 AM - 3 AM a fin de marzo, retrocediendo relojes 60 minutos al llegar a las tres de la madrugada, pero haciendo que lo vivido en la primera de esas horas quede suspendido un semestre fuera de la historia oficial, para ser re-colocado cual ficha a inicio de octubre, en la hora salteada/no vivida al adelantar los relojes de 2 AM a 3 AM.

Es así que al llegar a las dos de la mañana de este domingo 9 de octubre y proceder obedientemente a avanzar las manecillas de un zopetón hasta las tres de la madrugada, un escalofrío me recorrió cuando recordé lo vivido (seis meses atrás) cuando aquella hora sobrante –no registrada en la historia oficial por haber sido repetida- encontraba tardíamente su lugar en el calendario.

UN RELATO

Era el última sábado de marzo y de Semana Santa. El día arrancaba pleno de sol sin admitir la obligación de comportarse como que el otoño ya había empezado hacía más de una semana. Una voz amiga me susurra ¿Qué hacés? del otro lado del teléfono. “Despertarme contigo a las 9.25 de mi día libre”.

Media hora más tarde llegaba en un taxi a la terminal interdepartamental de omnibuses invitado a pasar un día de playa en un lugar del interior al que ni me había dicho la interlocutora adonde era. Ya me estaba esperando con los pasajes comprados, así que sometí mi libre albedrío a la esperanza de compartir un día de solaz en buena compañía, charla, sol, agua y música.

Todo fue perfecto y sincronizado. Tiempo para playa Brava y playa Mansa, merienda en un parador sobre la rambla mirando caer el sol atrás de Isla Gorriti, caminata por Gorlero y cena en el puerto con música de blues en vivo, y hasta una medianoche observando a la selección de fútbol por televisión sin que perdiera: lo que a esta altura ya es mucho pedir.

Cuando habíamos llegado al mediodía a Punta del Este, marcamos los pasajes de regreso para la madrugada, pues el domingo de Pascuas obligaba a estar de vuelta a tiempo para el almuerzo con las respectivas familias. Pero así como en “La vuelta al Mundo en 80 Dias” de Julio Verne, usé el cálculo del cambio de huso horario a mi favor, pues pretendía extender la velada todo lo posible.

Acepté la frecuencia de 3 AM para regresar, en vez de las 4.45 AM siguiente que resultaría sospechosa. No mencioné que, al ajustar relojes, en los hechos yo no estaba cediendo: partiríamos de regreso a las 4 AM de la hora antigua: apliqué el viejo arte y fórmula ideal para que “los otros se salgan con la mía”.

LA HORA QUE SOBRO

Terminada la televisación del partido por las eliminatorias, en aquel repleto y último sábado puntaesteño de Semana Santa, enfilamos como fin de fiesta a un cálido pub donde tomar aromático café con crema, canela y buena música. Comenzaban las 2 AM que no quedaría registrada, pues en sesenta minutos volverían a ser las 2 AM oficiales, una hora antes de partir a la nueva hora 3.

Mas esa hora que faltaría del registro oficial fue la que sobró. Quizás tanto sol y agua, tanta caminata y entusiasmo por sacarle jugo a la jornada, quizás la tensión del fútbol o la emoción de la cena con buena música, sumó adrenalina que drenó a la sangre en debate tonto y gestos ofuscados que mal coronaron un día perfecto. Entonces dió las 3 AM viejas y volvimos a las 2 AM nuevas.

Pero ya no había forma que el decreto gubernamental nos ayudara a borrar de verdad esos sesenta minutos vividos, inyectando silencio a los 60 minutos (repetidos) próximos y al regreso posterior, tras el que un protocolar ¡Felices Pascuas! fue la metáfora más delicada para significar un ¡adios! ¿Cómo pudo un perfecto comienzo y gran continuación, derivar en tan triste final?

Ese tiempo que sí quedó registrado en nuestros corazones hizo que la hora que en el calendario faltó, fuera la que estuvo de más. Si los griegos decían que Kronos era el padre de Zeus y Einsten demostró que el espacio codependía del tiempo: echemos la culpa de nuestra distancia al humor de los dioses,al JetLag o al nuevo huso, aspirando a que la primavera revierta los perjuicios del otoño.

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