Crónicas de Torsos Huérfanos

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10/14/2005

05.10.14:"Descubrimiento"cumple aniversario el 22 y no 12 octubre(p/Carlos Montero)

05.10.14:”Descubrimiento” cumple aniversario el 22 y no 12 de octubre
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Primer centenario se festejó 10 días antes por bula papal y así sigue

LOS ANIVERSARIOS DEL “DESCUBRIMIENTO”
SE CUMPLEN EL 22 Y NO EL 12 DE OCTUBRE

por Carlos Montero, montero@sintesis.org

Colón llegó a la que fue luego conocida como América el 12 de octubre
de
1492, pero una decisión papal –que cambió el calendario de los imperios
europeos y sus colonias- hizo saltar diez días la contabilización de
las
fechas, por lo que el primer centenario del denominado “Descubrimiento”
del Nuevo Mundo se festejó en verdad a 100 años del 2 de octubre de
1492, o sea el 12 de octubre de 1592, cuando la centuria se cumplíría
el
siguiente 22 de octubre. El desajuste se mantuvo en los aniversarios
-sin variante- durante cinco siglos.

A ningún ciudadano contemporáneo le sorprende que, por un decreto
gubernamental, cada seis meses se adelante o atrase el huso horario y
que, cada primavera, las dos de la mañana pasen a ser automáticamente
las tres de la mañana. Esa hora faltante compensa la duplicación del
lapso de 2 AM a 3 AM ya vivido a la entrada del otoño, para mejor
aprovechamiento de la luz solar durante la jornada laboral y por el
ahorro de energía lumínica.

A ningún habitante del planeta, que se rige por el calendario
occidental, le sorprende que todos los años tengan 365 días (aun hoy
faltando 5 horas, 48 minutos y 45 segundos para dar vuelta la Tierra al
Sol), ni que cada cuatro años el 2 de marzo sea 1 de marzo por
intercarlarse un día al final del segundo mes del año, el 29 de
febrero,
para que las 24 horas extra compensen las 6 horas no contabilizadas
desde el anterior año bisisesto (de 366 días).

A muchos feligreses, en su mayoría analfabetos que no sabían que habían
pasado de la Edad Media al Renacimiento, les costó sobremanera entender
la utilidad de la decisión del papa Gregorio XIII quien, en 1582,
reordenó el calendario juliano, en referencia al romano Julio César,
quien adoptó el modelo solar de 365 días con año bisiesto, a contar del
1 de enero del 45 AC, llamado “año de la confusión” pues tuvo 445 días
(80 de más por única vez).

Por la disminución de la rotación de la tierra, la reducción de la
rotación anual de la Tierra es de medio segundo por siglo, lo que hace
que el año solar se haya encogido diez segundos desde el nacimiento de
Jesús. En el momento de emprender el Papado su reforma del calendario,
el año solar ya tenía 365 días, 5 horas, 48 minutos y 20 segundos.

Pero los asesores de Gregorio le calcularon que eran insípidos 11
minutos y 14 segundos anuales los faltantes para sumar el día extra
cada
cuatro años, y que –desde la época del César asesinado por Brutus- esa
casi docena de minutos (quinta parte de una hora) acumuló diez días en
un milenio y medio. Como consecuencia, el Vaticano salteó diez días: no
hubo 5, ni..., ni 14 de octubre.

Es así que, desde San Pedro, el papa dictó una bula por la que se
omitía
la decena de días ya vividos “de a cuotitas”. Del 4 de octubre se pasó
al 15 de octubre de 1582, por lo que el aniversario número noventa de
la
llegada de Colón a América no sólo desapareció, sino que se cumplieron
verdaderamente los 90 años el 22 de octubre de 1582, año que tuvo 355
días, y, por lo tanto, el centenario se cumplió efectivamente el 22 de
octubre de 1592.

Gregorio XIII también hizo otros toqueteos: pues seguirían existiendo
los años bisiestos cada cuatro años, excepto si terminan en doble cero,
pero con la salvedad de que las centenas que fueran múltiplos de cuatro
se salvarían del 29 de febrero. Por eso el año 1600, el reciente 2000 y
el 2400 no son bisiestos. Sin embargo, desde su reforma hace casi 425
años, tenemos más de tres horas de desajuste del año solar y para el
año
4909 DC se completará un día de más.

Y aunque los países católicos aplicaron el nuevo calendario en un plazo
menor a dos años, antes de 1584, según la Historia del Calendario de
David Ewing Duncan (Emecé, 1998); casi dos siglos tardaron en hacer lo
propio los protestante. El Imperio Británico –que cuando el ajuste
tenía
a Isabel I y ya era anglicano para que Enrique VIII pudiera casarse-
debió saltear once días.

La anulación del 3 al 13 de setiembre de 1752 en las islas británicas,
Irlanda y en sus colonias ultramarinas, que pronto devendrían en los
Estados Unidos de Norte América, hacen que el 11-S, fecha del atentado
en 2001 a las torres gemelas de Nueva York, que la Administración Bush
postula como fecha del lanzamiento de la guerra global al Terrorismo,
sea realmente 22 de setiembre.

Los luteranos príncipes germánicos adoptaron completamente el
calendario
gregoriano en 1775, los occidentalizadores imperialistas de Japón en
1873, mientras que las revolucionadas Rusia en 1917 y China en 1949,
por
lo que los latinoamericanos –como colonias en el siglo XVI del católico
rey Felipe II- fuimos la avanzada del cambio del sistema de fecha más
usado del planeta.

Es así que, los mandatarios que se adelantaron a la Cumbre
Iberoamericana de Salamanca del viernes y sábado, para asistir con el
rey Juan Carlos, al desfile del “descubrimiento” del 12 de octubre y
olvidar el “encubrimiento” acusado por sus pueblos nativos, podrían
justificar unas vacaciones en la Madre Patria hasta el viernes 22 y
repetir el festejo en fecha. En algunos países ni se notará.

Vuestro amigo,
Carlos Montero

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