Crónicas de Torsos Huérfanos

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9/10/2005

Fútbol Tecno en el Real-Time de Madrid

Avances tecnológicos y show llegan al balompié galáctico

REAL-TIME MADRID
Y EL FUTBOL TECNO

Por Carlos Montero, montero@sintesis.org

Si hablamos de globalización efectiva, habrá que admitir que la Federación Internacional del Fútbol Asociado (FIFA), presidida por el coronel suizo Joseph Blatter desde Zurich, tiene más miembros que las Naciones Unidas (ONU) con sede en Nueva York, cuyo secretario general es Kofee Annan.

Me dirán que no se puede comparar la fortaleza de una entidad frente a la otra y es verdad. La debilidad de ONU se demuestra cuando ni EEUU obedece a la Corte de La Haya o firma tratos bilaterales para evitar que sus soldados caigan bajo el martillo de la Corte Penal Internacional (CPI), mientras que la FIFA se “autoregula” y pena a toda federación, club o jugador que recurra a la Justicia.

La impunidad de las autoridades organizativas y arbitrales de la organización ecuménica del fútbol llega al extremo de despreciar el control de sus fallos por medio de los avances tecnológicos, como hacen deportes de todo tipo.

El atletismo, disciplina madre del olimpismo, recurre hoy al vídeo-finish para distinguir por milésimas de segundo a los ganadores de competencias, tan veloces como las de 100 metros llanos, o para controlar la velocidad del viento a favor con anemómetros que invalidan récords al considerar esa ayuda extra.

Las tecnologías de información “real-time” (del inglés, en tiempo real, en alusión a la simultaneidad del registro durante la performance) se han complementado no sólo para controlar el cumplimiento de las reglas de la FIA en la Fórmula Uno, sino que se han convertido en parte del show mediático.

Sobre todo en un deporte que se concentra en dar vueltas a un circuito, a veces hasta 73 veces, hay que mantener la atención de los millones de asistentes televisivos con cámaras desde dentro de los bólidos, datos de diferencia de tiempo entre los corredores, velocidades, reiteraciones de maniobras, control electrónico del traspaso de llegada y hasta órdenes de boxes al competidor.

Pero la FIFA no se “FIA” en la tecnología, al punto de mantener los resultados de un partido aún cuando a posteriori la grabación de imágenes demuestre un grave error del juez, ni quiere disponer controles tecnológicos real-time para que el juez pueda ir hasta un costado del campo –si no confía en sus linemans- y cotejar en la pantalla si hubo penal o posición adelantada. Ni FU, ni (FI)FA.

Ya se demostró en la Copa Federaciones en Francia, cuando murió Marc Foe, que Blatter no cree en lágrimas y hace continuar el show-negocio. Tampoco cree en la Justicia, amenazando con desafiliación a la federación o equipo de fútbol que vaya a los magistrados nacionales por reclamos en los tratos. Ni ahora deja que la técnica ofrezca ‘replays’ en la pantalla gigante del estadio.

Este fin de semana, el Real Madrid –con una plantilla de sueldos galácticos con más de 250 millones de dólares- debutó en el estadio Santiago Bernabeu ante el Celta de Vigo, donde todos sus jugadores no llegan a ganar la octava parte de los dueños de casa. Igual ganaron 3-2, con gol validado aunque pegó en el travesaño y no pasó la línea. Lo mismo que en la final del Mundial 66.

Pero el tema en la tribuna merengue fueron los avances técnicos que el ex DT brasileño, Wanderlei Luxemburgo, desea para mejorar el desempeño de este equipo –que llamarlo español es un eufemismo pues es una selección mundial y mitad brasileña- que festeja goles con gesto de arrullo de cuna. A-RO-RO: RO(binho), RO(naldo), RO(berto) Carlos. Faltan RO(naldinho) y RO(mario).

En un reciente partido amistoso, Luxemburgo utilizó de prueba un equipo de transmisiones igual al del automovilismo de F-1 que se comunica hacia una “cucaracha” –como la que tienen en el oido los conductores de informativos- para dar directivas a Raúl, el capitán, que la tenía puesta atrás de la oreja.

Fuera de la molestia que demostró el mejor español del Real Madrid, quien se sentía desconcentrado por las órdenes real-time de Luxemburgo, la prueba no está autorizada como válida para el campeonato español, que ha sustituído en su importancia internacional a lo que antes era el torneo del ‘calcio’ italiano.

Es algo así como la sanción que recibió un juez de fútbol brasileño, varios años atrás, cuando se llevó un micrograbador con micrófono escondido, por medio del cual pudo demostrar los insultos y amenazas recibidos de varios jugadores a los que echó de la cancha creyendo que la prueba sería aceptada.

No me olvido a Joao havelange, presidente honorario de la FIFA cuando concurrió a Asunción al congreso bienal de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL). Pude abordarlo durante un brindis en el estadio Defensores del Chaco y con su dura mirada de ojos claros me contestó mecánicamente contra todo cambio al fútbol, apoyando a Joseph Blatter.

Con todo derecho, el ex mandamás brasileño del balompié, se resistía a las presiones de la federación de EEUU -cada vez más presente en los mundiales por influencia de su primer minoría latinoamericana (ya desplazó a México en la CONCACAF y estará en Alemania 2006)- que para poner publicidad quiere que haya cuatro tiempos -como en el baloncesto- de 25 minutos cada uno.

“Ni poco ni demasiado, todo es cuestión de medida”, enseña el hispano argentino Alberto Cortés. No hay dudas que sirve la tecnológía que pruebe si la pelota pasó completamente la línea de gol o si se fue el balón afuera, o para comprobar qué jugador le garroneó un golpe a escondidas a otro.

Pero tampoco podemos someter a los jugadores, que llegan a jugar un promedio de tres partidos por semana –por sus campeonatos locales, continentales y sus selecciones- que carguen con una “cucaracha” de auricular para escuchar órdenes, un casco tipo minero con una cámara para tener una toma “subjetiva” rodante (“travelling” en cine) del ataque y un chip en la punta del botín para comprobar si el foul fue descalificador o no.

Ya sabemos que en los entrenamientos se ha llegado a los extremos (hasta en equipos sudamericanos como Peñarol o en la selección paraguaya) de utilizar el sistema GPS de geoposicionamiento satelital de EEUU, usado para detectar autos robados o enemigos a eliminar, de forma de sacar estadísticas de cuánto corre un jugador en el partido, cuánto está parado o sus pulsaciones.

Me imagino al player llegando al final del entrenamiento con extremo temblor antes de irse al vestuario pues recibirá la planilla con los metros recorridos y descansados, arrojando la factura correspondiente pues los contratos incluirían cláusulas de pago por metro recorrido, pase hecho y gol convertido, así como cláusulas punitorias por lo contrario.

Ya en la disputa del partido, pienso en los goleros ensayando gesto de recios y seguros por si se escapa solito el atacante contrario, pues saben que el center-football (center-cameraman) podría emitir en directo su rictus, reflejando el mieo al fracaso al momento de ‘shotear’, chutar, patear, disparar...

¡Sonría al pajarito! en ‘Tiempo-Real’ de Madrid, que igual perdió este sábado pese a la tecnología y los millones de dólares. Paradoja histórica: los celtas derrotaron a los galácticos.

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