Crónicas de Torsos Huérfanos

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8/16/2005

Murio Dios, viva el Rey ¿o al revés?

“La Noche del 10” repuso idolatría por Maradona y por Pelé

MURIO DIOS,
VIVA EL REY
¿O AL REVES?

Por Carlos Montero, montero@sintesis.org

Casi como en la “Kermesse de los Sábados” que se emitía todos los domingos, según la humorada de Les Luthiers, este lunes se pudo ver en directo en todo el Río de la Plata el show televisivo “La Noche del 10", aunque se emitía en canal 13 de Buenos Aires y canal 12 de Montevideo.

Es que se trataba de la noche del 10, del número diez de cualquier equipo de fútbol, ese número que sustituyó en protagonismo al viejo 9 del centrofootball, desde que un jovencito de 17 años deslumbró en el Mundial de Suecia 1958 y patentó la marca Pelé –hoy usada hasta en el cafezinho- junto al mote de Rey.

Pero Edson Arantes do Nascimento logró en su era como profesional granjear tres campeonatos mundiales para Brasil en los sesenta y setenta, a cambio de lo cual su federación se quedó con la copa Jules Rimet, haciendo del “10” el número de la estrella, que Maradona continuó en los ochenta y noventa. Si Menotti lo incluía en la selección de 1978, casi pudo repetir la hazaña.

Pelé reapareció en la televisión bonaerense este lunes 15, día feriado en varios países católicos y de la fundación de Asunción del Paraguay, para asistir al debut como conductor televisivo de Diego Armando Maradona, quien recibió al brasileño como “rey” en su noche de “dios”, en alusión autoreferencial.

El juego de ideas no es nuevo y es robado –con cuarenta años de atraso- de un retruécano brasileño de cuando Garrincha compartía el combinado verde amarillo en los sesenta y hasta hacía olvidar por un rato a su compañero Edson en los mundiales de Chile 1962 y Gran Bretaña 1966.

Garrincha, quien luego muriera a causa de los efectos del alcoholismo que le provocó cirrosis, era considerado “el mejor jugador del mundo”. ¿Y Pelé?, cuestionaba la gente, que no olvidaba a su crack a pesar de las lesiones. La respuesta con sonrisa no se hacía esperar: “Pelé es Dios”.

Pero el debate de años, plagado de despechos disfrazados de ironía, hizo de la disputa Pelé-Maradona por el cetro como la discusión de los locos: “Yo soy Napoleón” dice uno. ¿Quién te lo dijo?, pregunta el otro. “Me lo dijo Dios” se defiende el primero. A lo que el segundo remata: ¿ Y si yo no hablé contigo?

En definitiva, ¿quién tiene hoy la potestad de atribuirse en la Tierra la condición de Dios? Nadie, excepto un loco. ¿Quién tiene la facultad de designar a un rey? La sangre azul o la herencia legitimada por medios teocráticos, representados por la tradición o la costumbre legalizadas.

El fútbol también promueve la idolatría –actitud básica de tipo religioso- hacia una figura visible y palpable, que enciende la emoción y la devoción mediante magia o milagros con el balón. Y cuando decae uno, se busca a un nuevo héroe. “Murió el rey, viva el rey” reponen los multimedios la frase cortesana.

Sin embargo, reconozcamos que el mito de Maradona ha sobrevivido todas sus caídas y todas sus mentiras, todos sus malos ejemplos y esta recuperación que todos deseamos que dure mucho, cuando apenas un año atrás –en mayo 2004- estábamos en Buenos Aires mientras la hinchada rodeaba de banderas y carteles las clínicas donde era internado por un corazón castigado por la droga.

Pelé dejó el fútbol con un gol monumental de tiro libre ante el Cosmos, con una conducta intachable en el campo, para pasar a la vida empresarial. Usó su antecedente como base para madurar, conquistar a Xuxa (o viceversa) y, hace pocos días, llorar en público su dolor cuando detuvieron a su hijo por drogas.

Maradona fue el que lloró ante todo el estadio de la Boca, la Bombonera de sus amores, porque “la pelota no tiene la culpa” de que él no supo ser ejemplo de sus hijas, para no tener que ser eliminado de los mundiales por dar positivo de droga en su examen de orina y repetir su error posteriormente.

Ni uno de esos gramos de cocaína le ayudaron a mejorar su performance. Al revés, quizás hubiera rendido mucho mejor sin esa droga que le venía carcomiendo sus relaciones y vida, gracias a malas compañías que le llevaron desde Nápoles a malas decisiones. Vaya paradoja, Italia no halló rastros de su droga hasta que Maradona le eliminó de la final del Mundial 90 en un solo pie.

Pero, aunque la droga nunca hubiera cruzado por las fosas nasales en “las noches del 10”, su dependencia mediática (hambre de amor) fue mayor y, aún peor, el mal que inoculó en sus idólatras: la cultura del avivado, de la viveza criolla que sigue cantando a “la mano de Dios” en el gol contra Inglaterra.

Todos nos depreciamos como personas al festejar un gol inválido y despreciar las normas, predicando antivalores y escupiendo el fair-play. Ello en nada desmerece que en el mismo partido contra los ingleses hiciera el gol más increíble que pude ver en vivo, yendo de la media cancha hasta el área.

La misma repudiable viveza mal habla de sonrisas cómplices de Uruguay, favorecido por una Argentina “a media máquina” en el estadio Centenario, que le permitió clasificarse al repechaje del mundial de 2002, perjudicando a Colombia. “Gran Hermano” titulaba cínicamente agradecido el diario El País.

Cuando Pelé preguntó este lunes si era verdad que le habían dado agua con droga a Branco, jugador brasileño que enfrentaba a Argentina, Maradona lo evadió: “Yo digo el pecado pero no el pecador. Hubo algo de eso, porque Branco estaba muerto” admitió tras haberse reído de ello hace poco en T.V..

Con la guitarra entre los brazos, el “10” brasileño trató de darle una lección al “10” argentino, entonando que “los fans quieren ser como los ídolos y nosotros queremos una vida tranquila. Ellos quieren ser nosotros y nosotros queremos ser ellos”, contestando la consulta de Maradona sobre cómo pudo vivir con el peso de su fama, lo que le costó caro al famoso argentino.

“Para mi la fama fue un poquito diferente que los grandes artistas. Empecé muy temprano con 15 años en Santos, con 16 años jugué contra Argentina en Maracaná y con 17 tenía mi primer mundial” recuenta ‘o rei’, para quien “mi personalidad ya está formada así y convivir con la fama es una cosa normal”.

Pelé admitió que “pierdes tu privacidad. Hay que tener un control psicológico muy grande pues pierdes toda tu libertad de ir con tu familia a un cine” pero “siempre tuve la felicidad de tener una familia que me entendió. No tengo problemas de firmar autógrafos y no me pone nervioso” agregó sin el divismo que una vez llevó a Maradona a disparar perdigones a prensa que lo acosaba.

El brasileño apuntó a la solidaridad, reconociendo que “la clase de jugadores de fútbol no es muy unida. Hoy la FIFA tiene más asociados que la ONU pero hay muchos jugadores que pasan hambre y no se hace nada. No tienen jubilación y debes llegar a los dirigentes para decir que es momento de parar”.

Apuntando a su drama personal y familiar, Maradona se abrió y reconoció que “por la droga estuve casi muerto”, tras lo cual expresó “mi solidaridad y toda la fuerza de padre, por el momento que está pasando con su hijo”, a quien le dedicó una camiseta firmada, retribuida por Pelé para sus hijas.

El brasileño no buscó excusas: “Mi hijo hizo amistad con gente que no debía, tú eres un ejemplo para él pues tú eres un vencedor”. Volviendo al drama global de la explotación en el fútbol y los derechos del jugador, concluyó que: “Tu y yo podemos hacer muchas cosas en el mundo y ayudar a mucha gente”.

“Creyendo en Dios, todo se puede” recordó al final Pelé a Maradona. Por eso, para ‘o rei’ Dios aún está vivo (aunque su tarea no sea la de conducir shows de televisión con iglesias mediáticas) y ambos reyes del fútbol ya están muertos (su tiempo terminó) para el show en los campos. Su rol ahora será ayudar.

Era el alemán Friedrich Nietzche quien dijo, antes de ir al manicomio, que Dios había muerto. Un graffiti repitió la frase en un muro. “Dios ha muerto”. Firma: Nietzche. Bajo el cual otro graffiti ironizaba encadenadamente que “Nietzche ha muerto”. Firma: Dios. El que firma último, ríe mejor.

PD- Este especial de LA SINTESIS ha sido realizado durante el debut de “La Noche del 10” y emitido esta madrugada al empezar la conferencia de prensa de Maradona.

2 comentarios:

Roberto Iza Valdes dijo...
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