Crónicas de Torsos Huérfanos

Crónicas de Torsos Huérfanos
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8/07/2005

Diferentes Dias para mismo problema

El menor es reto mundial mayor y término políticamente incorrecto

DIFERENTES DIAS DEL NIÑO
PARA LOS MISMOS PROBLEMAS

Por Carlos Montero, montero@sintesis.org

Corría la época de las dictaduras en el Cono Sur y las informaciones -que un recién iniciado aspirante a periodista de 14 años podía cubrir- eran insípidas, insulsas e inoloras. Lo que se dice un periodismo aséptico, propiamente dicho, de no ser que en ese final de los setenta hubo dos eventos que nos quitaron de la modorra: la caída del Sky-Lab y un debate sobre minoridad en riesgo.

Bajo autoridades que desconfiaban de toda causa de alarma pública, mientras concentraban la alarma a nivel privado –en centros de tortura y reclusión o violando la intimidad domiciliaria y de las comunicaciones- no parecieron alarmantes unas entrevistas con astrónomos aficionados o profesores del planetario, excepto para mi progenitora. Podía encargarme y colaborar en dos programas de radio, pero no tenía permiso para salir de casa.

MINORIDAD

“Válgame Dios que el Skylab se cae justo a la hora que vos estás en la calle” exclamaba mi madre, dado que a la hora del programa (14.00 hora Atlántico) se preveía la caída del laboratorio espacial de EEUU, sin destino asegurado tras su entrada en la atmósfera. “Pero mirá si teniendo todo el mundo se va a caer acá” retruqué, con mi grabador, casettes y libreto abajo del brazo, con los que escapé a Radio Centenario, mientras el Sky-lab caía en Perth (Australia).

Me quedó claro entonces que habría llegado a la frontera de los 15 años pero seguía siendo menor, sujeto a patria potestad, y que aún a los 20 años, para mi primer viaje al exterior en avión a la Feria del Libro de Buenos Aires, mis padres debieron firmar el permiso en Migraciones. Vaya paradoja. Podía votar el destino del país pero no podía decidir mi destino: fuera viajar o casarme.

Ese concepto de Minoridad se repetiría, aquel mismo año de la falla de la NASA, cuando en la sala Vaz Ferreira de la biblioteca Nacional fue convocado un seminario de debate entre especialistas de la enseñanza sobre la “Minoridad en situación de riesgo”. Recién a los quince empezaba a entender que había problemas sociales que hacían que en mi generación no todos fuéramos iguales ni con las mismas oportunidades, valores o aspiraciones.

La realidad tratada a un mínimo nivel académico y máximo de funcionarios del Consejo del Niño, me llevó de la mano a poder visitar los hogares de Aldeas Infantiles en el Parque Lecoq (aparentemente un paraíso) en el extremo oeste y la Colonia Berro (aparentemente un purgatorio donde ya estaban las brasas del creciente infierno actual) en el este, para poder ver en el lugar de los hechos el problema que en términos suavizados de psicólogos y maestros había escuchado. Aún no era 1980 y la Constitución de vacaciones.

POLITICAMENTE INCORRECTO

Un cuarto de siglo después, el consejo del niño pasó en democracia a denominarse INAME (Instituto Nacional del Menor) y en el último período de gobierno tomó el nombre de INAU (Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay). La moda del lenguaje políticamente correcto cree inferiorizante llamar menores a los niños o presiona para hablar de género en vez de sexo.

Ambos problemas mundiales de primer orden no se arreglan sólo con léxico. A los 15 años tuve que prohibir en mi hogar –por mínimo orgullo y ya trabajando- que me regalaran por el Día del Niño, cuando en otros hogares no recibían un juguete quienes no llegaban aún a adolescentes.

Este domingo 7 de agosto se festejó en Chile el Día del Niño, que en Argentina y Uruguay se recuerda el segundo domingo de agosto, día 14; en Venezuela el tercer domingo de julio, mientras que en Perú el tercer domingo de agosto.

Bolivia eligió el 12 de abril, México el 30 de abril, Colombia el último sábado de abril, Brasil el 12 de octubre y Paraguay regala en agosto pero recuerda el 31 de mayo, agregando el homenaje a los niños mártires de Acosta Ñú, episodio bochornoso de la Guerra de la Triple Alianza.

La tradición laica del Uruguay de la época de don José Batlle y Ordóñez lleva al caso único de un país que tiene dos días dedicados al niño. Se regala, por razones comerciales, el segundo domingo de agosto, pero el día oficial es el 6 de enero, más conocido como Día de los Reyes.

Al tratar de mantener la coherencia de un calendario de feriados laicos, el 8 de diciembre (Día de la Vírgen) pasó a ser Día de las Playas; el 25 de diciembre (Día de Navidad) pasó a ser Día de las familias; y el 6 de enero (Día de Reyes) se denominó a principios de siglo como Día de los Niños.

NIÑO POR NACER

Pero también está el caso de la decisión del gobierno argentino de declarar el 25 de marzo como “Día del Niño por Nacer”, iniciativa de grupos antiaborto alineados con iglesias cristianas. Además de Guatemala, Brasil y Chile han votado proyectos sobre la defensa del derecho a la vida desde la concepción.
El 25 de marzo corresponde al anuncio del angel Gabriel a maría de que había concebido a Jesús, según la Asociación Nacional Pro-Vida.

En 1924 la Liga de las Naciones, predecesora de la ONU, “estableció que la humanidad le debe a los niños y las niñas del mundo una celebración internacional”. Pero recién a fines de 2001 el Congreso de Colombia aprobó un proyecto de ley que institucionaliza el Día de la Niñez y la Recreación, el último sábado de abril, según el portal Colombia Aprende.

En 1948, la ONU aprobó una segunda Declaración de los Derechos del Niño. La Organización de Estados Americanos (OEA) y UNICEF, el 12 de abril de 1952 redactaron la Declaración de Principios Universales del Niño (según Eco-Portal), a consecuencia de la desigualdad y maltrato que sufrían los niños (según Bolivia.com). El gobierno boliviano en 1955, durante la presidencia de Víctor Paz Estenssoro, instituyó "Día del Niño" el 12 de abril.

En 1954 la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución a través de la cual se establecería el "Día Universal del Niño" y el organismo encargado para desarrollar ese proyecto fue la UNICEF (según Mipunto.com). Desde entonces, son más de cien los países que celebran la fecha.

DERECHOS DEL NIÑO

El 20 de noviembre de 1959, hace 46 años, la Asamblea General de las Naciones Unidas se reunió con la sola idea de reafirmar los derechos universales del niño, en una tercera declaración más detallada. Se tomó el 20 de noviembre como el Día Universal, para conmemorar esta declaración.

En 1979, Año Internacional del Niño, Polonia propuso agregar a la Convención diez puntos sobre su ejecución. La Convención sobre los Derechos del Niño fue aprobada por unanimidad de ONU en 1989.

Chile suscribió la Convención junto a otros 57 países el 26 de enero de 1990, quedando su instrumentación a cargo de Unicef, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, presente en 140 países (ICARITO.COM). El 2 de setiembre de 1990 el tratado entró en vigor, incluyendo derechos del niño a la vida, al desarrollo, a la identidad, a la participación y a ser protegido

Por su parte, APRODIN.ORG en Perú, Asociación Pro Desarrollo Infantil, a iniciativa de un grupo de profesionales de Lima, decidió en 1993 un trabajo en favor de los niños más necesitados, agregando “la institucionalización del Día del Niño, el tercer domingo de agosto de cada año, tratando de acercar esta fecha a la celebración de países como Chile y Argentina y Uruguay, en la que buscamos crear conciencia de las urgencias”.

Así se han ido sumando países que han consagrado su Día del Niño como Canadá 20 de noviembre, China 4 de abril, Estados Unidos 30 de abril, Japón y Corea el 5 de mayo, Costa Rica el 9 de setiembre, Panamá el 1 de noviembre y Turquía el 23 de abril

EXPLOTACION

El Ministerio de Educacion argentino, sin embargo, señala en su website que “en Argentina el Día del Niño se celebra el segundo domingo de agosto y surge de los intereses comerciales de la Cámara Argentina del Juguete. Poco a poco, se ha ido asimilando a la cultura del país hasta quedar incorporado al ideario colectivo. Se acostumbra regalar juguetes a los niños en esta fecha”

Brasil ha focalizado el Día del Niño a la explotación y abuso sexual, en un país donde son 50 millones los niños entre 180 millones de habitantes. Según ADITAL.org, el Sistema Nacional de Combate al Abuso y a la Explotación Infantil, en Brasilia, comprobó que la región Sudeste lidera con un 46% las denuncias formuladas, seguida por el Nordeste con un 28%.

La Comisión Parlamentaria de Investigación de Irregularidades (CPI) que trata sobre la Explotación Sexual en 2003 analizó 300 casos, con denuncias de tráfico infantil hacia Argentina y Paraguay. En la Triple Frontera, la Organización Internacional del Trabajo mostró que 3.500 niños y adolescentes son víctimas de explotación sexual, según Rogeria Araújo de Adital.

La Secretaría de DDHH del Gobierno Federal de Brasil halló que el 69% de las víctimas de abuso sexual son niños, según el libro "Abuso sexual contra niños y adolescentes - Los (des)caminos de la denuncia". Preocupa, tras redadas en España y Brasil, el peso de Internet con la pornografía infantil

AFRICANITOS POBRES

En Africa, en tanto, se realizó en junio una importante campaña en favor de la niñez, previa al G-8 de julio en Escocia. Quedó plasmado el 16 de junio como “Día del Niño Africano” y el Día de la Banda Blanca, junto a un Llamado Mundial a la Acción contra la Pobreza, según WHITEBAND.ORG. El 16 de junio se recuerda la masacre de escolares por apartheid sudafricano en 1976.

En 1990, 241 millones de personas vivían con menos de un dólar americano al día en África Sub-Sahariana (¡ Clic !). En 1999, esta cifra aumentó a 315 millones (¡ Clic !). A este ritmo serán 404 millones de personas en África Sub-Sahariana para 2015 (¡ Clic !).

Los participantes lanzaron una campaña (¡ Clic !) bajo el lema “Thumbs Down 2 Poverty” (Dedo para abajo a la pobreza) que vieron veinte millones de africanos en quince países (¡ Clic !) en favor de más de cien millones de niños del mundo que no van a la escuela (¡ Clic !).

“Cuando un niño muere por causas relacionadas con la pobreza cada tres segundos, no podemos permitirnos perder más tiempo” (¡ Clic !), dijo su vocero, mientras famosos chasqueaban sus dedos cada idéntico lapso (¡ Clic !) en el spot. La profecía de Andy Warhol, de un futuro donde cada famoso no lo sería por más de 15 minutos, se había reducido a sólo tres segundos. ¡ Clic !

Masivas manifestaciones hubo en julio, y se repetirán en setiembre y diciembre del 2005 (¡ Clic !) para el cumplimiento de las promesas realizadas acerca de la niñez en riesgo (¡ Clic !).

El segundo día de la banda blanca será en setiembre y el tercero en diciembre de este mismo año 2005 (¡ Clic !), mientras la verdad es que en Africa los niños son a veces más peligrosos que el peligro al que son expuestos (¡Pum!).

SOLDADITOS DE CARNE
DISPARANDO PLOMO

“Niños solos y abandonados van allí donde se estacionan las tropas, donde hay cuarteles, campamentos o etapas. A fuerza de ayudar y trabajar, acaban formando parte del ejército: son "hijos del regimiento". Reciben un arma y no tardan en pasar por el bautismo del fuego. Sus colegas mayores (¡también niños!) a menudo se muestran perezosos, y cuando hay una batalla con el enemigo a la vista, mandan a los pequeños al frente, a la primera línea de fuego” relata la mayor crónica de la descolonización de Africa.

El libro “Ebano”, publicado por la editorial española ANAGRAMA, cuenta que “estas escaramuzas armadas de la chiquillería resultan especialmente encarnizadas y sangrientas, porque el niño carece del instinto de conservación, no siente ni comprende el horror de la muerte, desconoce el miedo que sólo la madurez le hará conocer” según Ryszard Kapuscinski en "Ébano".

Este periodista polaco, con tres décadas como corresponsal en Africa, desnuda como “allí donde los combates se prolongan desde hace décadas (como en Angola o en Sudán), la mayoría de adultos ha muerto hace ya tiempo, por el hambre o las epidemias; quedan los niños, y son ellos los que continúan las guerras. En el sangriento caos que arrasa diferentes países de África, han aparecido decenas de miles de huérfanos, hambrientos y sin techo. Buscan quien los alimente y acoja”.

El autor, premiado con el Príncipe de Asturias 2003 de Comunicaciones, en cuyo hogar estuve en noviembre pasado en Varsovia, muestra la inversión de la confianza en el progreso, pues “las guerras de niños se han hecho posibles también gracias al desarrollo tecnológico. Hoy las armas de repetición de mano son ligeras y cortas; sus nuevas generaciones se asemejan cada vez más a juguetes infantiles”.

Kapuscinski analiza sus experiencias de guerra en Africa y trae sus conclusiones a la vida urbana de nuestro continente: “Leo a veces que en América o en Europa un niño ha disparado sobre otro niño. Que ha matado a uno de su misma edad o a un adulto. Este tipo de información suele ir acompañado de expresiones de estupefacción y espanto. Pues bien, en África los niños llevan años, muchos, mucho tiempo, matando a otros niños, y en masa. A decir verdad, las guerras contemporáneas que se libran en este continente son guerras de niños.

LEVA DE NIÑOS
EN AMERICA

El problema de los niños soldados, lo ví cara a cara como corresponsal en Perú. Las famosas líneas de Nazca, unas tres horas de ómnibus al sur de Lima, son la atracción para llegar hasta las playas de Paracas para los de menos recursos y al balneario de Ica para quien tiene mejores medios. Seguir ese derrotero de tanto turista obliga a pasar por Chincha Alta, tierra de grandes jugadoras de volleyball y de obesos devoradores de carapulcra.

Y a quien no conozca este guiso, al que se le agrega casi un pavo entero o pollo en el medio de la asadera para cada comensal, bastará asistir a una fiesta chola tras un bautismo, donde el padre lo usará para honrar al padrino, a quien confiará a sus hijos en caso que fallezcan con su esposa. De nada importará el calor ni las calorías porque, aún sudando, deberá engullir agónicamente el potaje hasta el último mordisco.

Tras el espectáculo gastronómico, caminamos al fresco del sábado nocturno hacia la plaza, que sigue sirviendo como centro social para compartir y mostrarse, expresar afecto y despertar envidia.

Pero, no siendo suficiente, buscamos refrescarnos más en una heladería, distante dos cuadras, en que los adolescentes velaban armas y coqueteaban a la espera que se llenara más el baile, todavía semivacío, puerta por medio. El retumbar de los baffles quedaba amortiguado por paredes que intermediaban, pero notamos más movimiento y ruido de jóvenes agitados.

Los primeros intentaban ir para atrás de la cortina que llevaba al fondo de la heladería, mientras algunas damicelas gritaban órdenes desde la puerta a sus acompañantes para que treparan al techo, al tiempo que se comían las uñas y miraban para ambos lados de la angosta vía.

De pronto, los gritos fueron cortados por un alarido -"¡ los sinchis !"- que me catapultó de inmediato a ver in situ qué sucedía, empujado en mi rumbo por los chicos que venían raudamente a contramano. Caía tarde en cuentas, que estaba asistiendo a una leva.

CHICOS BIEN

Efectivamente, los temidos soldados antiterroristas peruanos (sinchis) estaban cerrando las dos salidas de la calle del baile y la heladería. No buscaban guerrilleros, sino emboscar a los menores en edad de hacer el servicio militar que habían eludido.

E incluso a los sin edad, pero pobres, que cubrirían la vacante de chicos bien, aristocráticos limeños de los exclusivos barrios de Monterrico y San Isidro, que a esa hora estarían danzando con aire acondicionado en algún boliche cercano al Club de Golf o comiendo en la calle de pizzerías de Miraflores.

La desesperación era patente entre los romeos y julietas que ya presuponían un alejamiento de dos años, con dudoso reencuentro posterior, al conocer su destino de carne de cañón en las sierras, en medio del insensato conflicto desde mayo de 1980 con el terrorismo maoista de Sendero Luminoso.

El gobierno peruano, entonces conducido por el autogolpista Alberto Fujimori, estaba representado por militares camuflados y de pasamontañas que impedírían ya la vuelta al hogar. Cuánto maldecían la hora en que decidieron salir de la plaza para ir a bailar. Ahora lo harían, pero con la más fea.

Avanzamos lento hasta la formación de efectivos, atemorizantemente inmóviles y armados hasta los dientes, pero la línea ni se inmutó cuando la franqueamos. Teníamos barba, cara de más viejos y éramos extranjeros. Volvimos nuestra vista atrás al triste espectáculo.

En el medio iluminado se concentraban las corridas. Los soldados en los extremos, quietos y a oscuras, aguardaban su momento para actuar, luego que se cansaran los jóvenes y entendieran que no tenían escapatoria. Era hora de irnos, como convidados de piedra.

La mañana del domingo obligaba otra vez a dirigirse al centro, mientras el campanario convocaba a los fieles. Frente a la plaza, un ómnibus repleto estaba estacionado. Los rostros visibles a través de las ventanillas no eran de los soldados que se volvían, tras cumplir la leva de la víspera, pues los cueros cabelludos estaban recién rapados y pertenecían a los que se iban.

Allí estaba por partir la cosecha de los que se pondrían pronto los pasamontañas de sus captores. Quizás, los mismos, que en breve cerrarían otras calles, en otra lejana parte de Perú, para seguir cegando futuros. Sólo en los 90, veinte millones de niños y niñas huyeron de su hogar por conflictos.

SOLO FALTA EE.UU.

En el informe “Los Niños que no verán la Tierra Prometida” (El Grano de Arena 140, 22/5/02) me preguntaba en qué se diferenciaba EEUU de Somalía. Y contestaba que Somalía se había convertido en el país 189° y penúltimo en ratificar la Convención de Derechos del Niño de 1989. Sólo faltaba EEUU.

Otros dos protocolos opcionales al tratado fueron terminados en 2000 para impedir la venta de niños ni que cumplan su conscripción hasta los 18 años, como luego viví en Paraguay cuando centenares de adolescentes con poco más de 15 años eran enviados por sus padres a “hacerse hombres” en la colimba.

Los nuevos tratados vivirán un largo proceso de ratificación, si el tratado madre sobre derechos de los niños y niñas tardó 13 años. Washington DC no aceptó la Convención Internacional, pues el texto no admite la ejecución de menores de 18 años que sí admiten la mitad de los estados de EEUU.

Unos setenta mandatarios participaron en 2002 de la cumbre de tres días sobre niñez y reconocieron haber incumplido las metas propuestas para mejorar la situación de la infancia, en una declaración de 24 páginas, al fin de la sesión especial de la Asamblea General de ONU, que reveló cifras escalofriantes.

700.000 niños son víctimas del tráfico de personas, segun el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. La desnutrición afecta a 150 millones de niños y la contaminación mata a 5.500 niños por día, afectando a 40% del total de menores, según UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (mea culpa, dije “menores”).

MORTALIDAD INFANTIL

Y aunque Bill Gates prometió 50 millones de dólares para mejorar en cinco años la salud de los niños en los países pobres, en una Alianza Global para la Nutrición Mejorada, hay dos mil millones de personas, sobre todo de mujeres y niños, con deficiencias alimentarias. Más vitamina A y hierro bajaría la mortalidad materna en 20% y la infantil en 23%.

Los objetivos fijados hasta 2015 en ONU, son reducir la mortalidad infantil en 66%, mortalidad maternal en 75%, reducir 30% la malnutrición en menores de
5 años y 30% los hogares sin acceso a agua potable y alcantarillado.

Se promete vacunar al menos 90% de los niños menores de un año y que todos los niños irán a Primaria en 2015, igualar a niñas con niños y bajar a la mitad el analfabetismo en adultos. Quieren reducir 20% la proporción de los recién nacidos seropositivos y 50% hasta el 2010.

El aspecto presupuestal no es ajeno; el SIDA deja 14 millones de huérfanos de quienes mueren por esta enfermedad. Para bajar cuarta parte los seropositivos de 15 a 24 años hasta 2010 se necesitan 10.000 millones de dólares por año, cuando sólo se dispone la tercera parte.

Gran Bretaña pidió crear un fondo internacional para cuadruplicar la ayuda al desarrollo, única forma de alcanzar en 2015 los objetivos del Milenio de ONU: bajar a la mitad quienes viven en la absoluta pobreza y en dos tercios la mortalidad infantil, que es el 0,1% de los ingresos del mundo, milésima parte de la riqueza global, en vez del 0,7% que piden los países en desarrollo.

El informe del Estado mundial de la Infancia 2005, generado por UNICEF, se titula “La Infancia Amenazada” y tiene como foto dominante un niño negro, de unos 2 o 3 años, vestido apenas con una túnica y de pies descalzos sobre la tierra, mientras se restrega el ojo derecho con la misma mano.

En su presentación internacional, la directora ejecutiva de UNICEF, Carol Bellamy, dijo “que más de mil millones de niños y niñas no disfrutan del desarrollo y la protección que prometió en 1989 la Convención sobre los Derechos del Niño, el tratado de derechos humanos más ampliamente ratificado en el mundo”.

¿No será hora de discutir y acordar menos tratados, pero aplicarlos más? La vieja broma sobre que la niñez, la adolescencia y la juventud, son "problemas que pasan con el tiempo" deja una sonrisa con sabor agrio... pues muchos de esos niños, adolescentes y jóvenes –como decíamos hace tres años- ni siquiera llegarán a ver la "tierra prometida" de la siguiente faja etárea.

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