Crónicas de Torsos Huérfanos

Crónicas de Torsos Huérfanos
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7/20/2005

ESPECIAL Dia del Amigo

LA SINTESIS en el DIA DEL AMIGO:

Tan poco integrados estamos en el MERCOSUR que unos países miembros festejan el Día del Amigo el 20 de julio, como Argentina, y otros el 30 de julio, como Paraguay. Llegue nuestro abrazo indistintamente a quien nos considere en tal calidad, aún sin conocernos cara cara, como personalmente siento de algunos autores que contribuyeron al mapa de mi entendimiento.

Poca cuestión haremos aquí de la fecha, ni de sus motivos comerciales o conmemorativos, pues la amistad es una relación que se profundiza en el largo plazo, pero que se debe cuidar día a día –tras superar la etapa de la afinidad o el compañerismo- cuando hallamos en otro ser el hermano que hubiéramos elegido tener o el espejo en el cual ver nuestros defectos.

Alguna vez hasta coincide con el amor, o puede llevar o derivarse de ello, pero siempre se prueba aperiódicamente en jornadas excepcionales –generalmente las poco gratas- en las que alguien encarna para tí la máxima inglesa de que “A FRIEND IN NEED, IT’S A FRIEND INDEED” (“un amigo en la necesidad, es un amigo de verdad”).

Y así como en el Día del Abuelo compartimos el relato de “La Abuelica de Rodas” que escribimos en Grecia, sobre la historia de Lucía, la ancianita vuelta de Auschwitz; y al medio año del tsunami asiático les enviamos “De ADAN al ADN” sobre Junitha, la madre ceylanesa que peleó judicialmente por su bebé ante otras nueve madres; seguiremos el mismo derrotero.

Nuestro regalo en este Día del Amigo será un relato hecho en la ciudad histórica de Paraty, cuatro horas al sur de Rio de Janeiro, de la cual me enamoré en 1991 y adonde volví en ocho oportunidades, para perderme en sus empedrados, sumergirme en el siglo XVII y reencontrarme en sus islas.

La “causalidad” de trabar diálogo con una lugareña y hallar la “casualidad” de haber nacido el mismo día –aunque con la abismal distancia de diez años- llevó sin esfuerzos a un compañerismo compinche de charlas de arena gruesa que salpicó tres semanas de tórridas confidencias de verano.

Preguntando y escuchando, la amable cara del paraíso fue descubriendo su faceta de máscara y desnudando lo oculto: (legal) el tedio asfixiante del anfitrión e (ilegal) el turismo sexual; realidades sobre las que el ciudadano responsable -en faceta de paseante- pasa sin atender o sin querer ver.

Feliz día, de vuestro amigo,
Carlos Montero

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