Crónicas de Torsos Huérfanos

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7/12/2005

De Ancla inflacionaria a Motor para Navegar en Comercio Exterior

Intervención cambiaria oficial como instrumento de política económica

DEL ANCLA INFLACIONARIA
AL MOTOR PARA NAVEGAR
EN EL COMERCIO EXTERIOR (*)
por Carlos Montero, montero@sintesis.org

Los miembros plenos del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) –Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay- cumplirán el próximo marzo los quince años de haber firmado el Tratado de Asunción, que fundó dicho esquema integrador, sin haber perfeccionado aún ni la zona de libre comercio (iniciada en 1991) ni la unión aduanera (iniciada en 1995).

Los tres años y medio de plazo para derribar los impuestos al comercio intraregional (dándose mutuamente una preferencia del 100%), que originalmente se dieron los presidentes de los cuatro países, se extendieron luego hasta fin del milenio pasado y, en el nuevo milenio, volvieron a postergarse con listas de excepciones por una década más, ante la presión de sectores empresarios que no están listos para la competencia regional.

Tampoco la unión aduanera alcanzará la meta de completarse en 2006, como acordaron los gobiernos, por la falta de consenso sobre regímenes exceptuados (como azúcar, bienes de capital o los cupos automotrices) alguno de los cuales seguirá hasta 2010 y porque su principal herramienta, el Arancel Externo Común (AEC), no armonizó todavía el universo de ítems en las once canastas de bienes que van del 0% al 20%, como se había concertado.

Los presidentes argentino Néstor Kirchner, brasileño Luiz Inacio Da Silva, paraguayo Nicanor Duarte Frutos y el entonces mandatario uruguayo Jorge Batlle, ordenaron eliminar ‘perforaciones’ en la cumbre de Montevideo a fin de 2003 y en dos años homogeneizar el AEC (protección extraregional).

METAS RETRASADAS
EN EL MERCOSUR

La presidencia semestral del MERCOSUR, a cargo del nuevo mandatario uruguayo Tabaré Vázquez, acaba de comenzar este julio de 2005 y, según las prioridades que han marcado las cancillerías coordinadas por el ministro de Exteriores uruguayo Reinaldo Gargano, se muestra la falta de avance en el año y medio pasado, como para alcanzar la meta fijada para diciembre 2005.

La última semana en Montevideo, los coordinadores del Grupo Mercado Común fijaron las prioridades para este segundo semestre, continuando el Programa de Trabajo 2004-2006 en lo económico comercial, social e institucional, sin cambiar nada, según informó oficialmente el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay.

Se busca reglamentar el “Fondo para la Convergencia Estructural del MERCOSUR” (FOCEM), aprobado en junio en la cumbre de Asunción, para “atenuar las asimetrías, desarrollar la competitividad y promover la cohesión social” de economías menores –Paraguay y Uruguay- y regiones menos desarrolladas de Argentina y Brasil.

Será agendada una reunión de ministros de Industria del bloque para fomentar la integración de procesos productivos entre privados de los países socios, aparte de la reunión que este 18 de julio harán los mismos ministros en Buenos Aires, sobre cómo complementar el aporte de gas y energía desde Perú y/o Bolivia, ahora que se sabe que el pozo peruano de Camisea no alcanza más que para la demanda chilena.

De parte del ministro uruguayo de Economía y su elenco se priorizó la revitalización de la coordinación macroeconómica entre socios -sobre todo en déficit fiscal, deuda pública e inflación- lo que hasta el momento está detenido en la armonización del cálculo de dichos indicadores, pues no hay alertas tempranos de un gobierno a los otros sobre medidas internas que puedan afectar la economía de los vecinos.

En cuanto a la dimensión social del MERCOSUR se procurarán reuniones del Grupo de Alto Nivel encargado de las bases conceptuales de la “Estrategia MERCOSUR de Crecimiento del Empleo”, en combinación con los órganos vinculados a la sociedad civil mediante el Foro Consultivo Económico y Social, a los cuales se insta a acelerar las normas sobre circulación de personas.

Los coordinadores de los cuatro países se proponen perfeccionar la estructura institucional del bloque, continuando los trabajos para la creación del Parlamento del MERCOSUR –sobre el que no hay acuerdo de Paraguay, Uruguay ni Argentina en torno a un número consensuado de rep´resentantes- y aprobando el Reglamento Interno del Tribunal Permanente de Revisión.

OBSTACULOS CON
LA UNION EUROPEA

El grupo respalda la decisión para eliminar “el doble cobro del AEC y distribución de la renta aduanera”, incluyendo la interconexión informática aduanera, una revisión del Código Aduanero MERCOSUR y definir un mecanismo de distribución de la renta aduanera, pues Europa sólo aceptará un acuerdo con el bloque si sus productos no tienen que pagar otra vez el arancel al pasar de un país del Cono Sur a otro.

No olvidemos que los contactos que se revitalizarán con la Unión Europea desde este miércoles 13, cuando llegue a Montevideo la comisaria de Exteriores de UE, Benita Ferrero Waldner, continuarán en setiembre en Bruselas, previo a la cumbre del ALCA en Mar del Plata en noviembre y de Hong Kong de la OMC en diciembre.

Sin embargo, los expertos de organismos internacionales, consultoras privadas y de la Secretaría Técnica del MERCOSUR coincidieron en que cualquier arancel intraregional o ante terceros países, que se llegue a concertar, jamás tendrá el efecto deseado -y corre riesgo de ser distorsionado- si no se coordinan efectivamente las políticas macroeconómicas entre los socios.

En especial, apuntan a las políticas oficiales de intervención en el arbitraje de las divisas (peso argentino, real brasileño, guaraní paraguayo y peso uruguayo) ante el dólar y el euro, cuya variación abrupta o deslizante afecta la competitividad -redirigiendo sentido y monto de las exportaciones- como demostraron las devaluaciones de Brasil (1999), Argentina y Uruguay (2002).

Pasada la coyuntura más crítica, los gobiernos de Lula y Kirchner impulsaron desde 2003 un Instituto Monetario del Mercosur para coordinar los criterios de cálculo de índices y postular metas macro hacia las cuales hacer converger los indicadores, para acelerar la concreción de una moneda común, objetivo que a Europa le costó dos décadas y media.

Pero Argentina fuerza a que Brasil acepte salvaguardias, para equilibrar su comercio bilateral, aunque Itamaraty diga que las disputas entre ambos no superan el 5% de su intercambio.

NO PRECIPITARSE

La sabiduría popular enseña que no hay que tener ansiedad histórica, pues ‘el que se precipita, se precipita’ y, no debemos olvidar que el euro, paradigma de moneda regional que recién circula en doce países, es la conclusión de un proceso que comenzó el 5 de diciembre de 1978 con la creación del Sistema Monetario Europeo (SME) y su antecesora la ECU (European Currency Unit).

Expertos consideran que nunca antes se vivió en el MERCOSUR un contexto tan propicio para una coordinación monetaria, en momentos que se superaron coyunturas de retraso o de sistemas cambiarios incoherentes entre sí: paridad con el dólar en Argentina, cambio fijo deslizante en Brasil, bandas cambiarias con piso y techo de distancia angosta y ancha en Paraguay y Uruguay.

El 2004 fue un año de desempeños brillantes del PBI en el MERCOSUR, tras las crisis en 2002 que llevaron a sobreajuste cambiario y un 2003 en que los socios terminaron estabilizados en 3 por dólar Argentina y Brasil (después de haber llegado a 4 pesos y 4 reales), 30 pesos por dólar en Uruguay (tocó los 36) y 6.000 guaraníes por billete verde en Paraguay (tras alcanzar los 8.000).

Aunque los regímenes cambiarios del Cono Sur sean ahora tan similares y la flotación sucia estabilice sus divisas, también es verdad que hay gobiernos que se oponen a apurar dicha moneda común, aludiendo a los bruscos golpes de timón de los grandes vecinos en dos décadas (planes brasileños Cruzado, Collor y Real; o argentinos Austral y Convertibilidad).

Más allá de dicha comprobación histórica de inestabilidad cambiaria en los países que suman 97% del Producto Interno Bruto (PIB) regional, tras el discurso opositor -a quedar bajo una divisa común- se esconde la voluntad de no amputarse, como instrumento de política económica, a la intervención cambiaria oficial, que sirvió de ancla inflacionaria local (al contener la devaluación), tanto como de motor del comercio exterior (al acelerarla).

Pero Uruguay no mejoró su competitividad y sigue con un dólar planchado (tras caer de $30 a $24) a pesar de la moderada revisión de la inicial política bancocentralista de Walter Cancela para no intervenir el mercado cambiario (optando por comprar U$S 60 millones), luego de las protestas contra el “atraso cambiario” del ministro de Ganadería y Agricultura, José Mujica.

TRAMPAS COMERCIALES

La UE buscó eliminar con el Euro esas trampas comerciales que devienen de ganar competitividad entre los socios a partir de la manipulación cambiaria oficial para bajar los precios relativos de productos, en el ámbito nacional, comunitario o en terceros mercados.

No lo conseguirá mientras Gran Bretaña -que preside este semestre la UE- no esté en la Eurozona o mientras el gobierno de EEUU suba tasas y debilite el dólar para alentar su PIB y empleo, gracias a mejor exportación y menos importación por encarecimiento del yen y el signo europeo (llegó a 1,36 dólares), debilitado momentáneamente por el No a la Constitución en Francia y Holanda, tasas menos competitivas y caída del crecimiento esperado.

La jugada no le sale entera a la Casa Blanca pues, del otro lado, el empuje de China (9% de suba del PBI en varios años) se sostiene en un yuan 8,5 veces inferior al dólar, subvaluación que aporta competitividad exportadora a sus bienes, mientras se analiza atar el yuan a una “canasta de monedas”.

Tampoco a Bush le conviene desalentar la inversión asiática en el dólar, pues son los bonos que compran chinos y japoneses los que enjugaron el déficit anual de 500.000 millones de dólares en 2004, a causa de la campaña militar global de la Administración republicana y su déficit comercial.

Si no hay equilibrio en la devaluación para ganar competitividad y dar trabajo, la Reserva Federal -con Alan Greenspan a la cabeza- se vería obligada a seguir elevando sus tasas de interés de referencia hasta los 3,50%, luego de llegar a su piso de 45 años (1%), para que el inversor privado cubra -comprando papeles- el gran déficit público.

Aunque esa suba del costo del dinero reduciría el consumo, castigando la producción y el empleo, afectando a la vez a la baja el valor de las acciones en Wall Street y encareciendo la deuda de las familias por sus obligaciones hipotecarias y financiamiento por tarjetas de crédito.

Por eso, los ministros de Economía y Finanzas del G-7, ya desde su encuentro de 2004 en Florida (EEUU), antes del último en junio previo a la cumbre de Escocia 2005, discutieron la devaluación del dólar y la revaluación del euro, que cerró 2003 tras avanzar 25% encima de la divisa estadounidense.

Desde entonces, aunque tímido, el Banco Central Europeo intervino para recortar picos de su divisa común. La competitividad de los bienes de los 12 países que utilizan el euro se erosionaría en los mercados internacionales en caso de mantenerse sobre el pretil psicológico de los U$S 1,30.

MERCOSUR AVANZA
SOLO EN BONANZA

En un encuentro de la privada Red Mercosur de Investigaciones, a fin de noviembre en la sede del bloque, la consultora brasileña Mónica Baer, de MB Asociados, consideró que una falla del bloque MERCOSUR es avanzar sólo cuando hay bonanza en sus países y mientras haya financiamiento externo.

Esta es la situación que vive la región, con la buena acogida internacional y ahora mala a nivel interno del gobierno de Lula en Brasil, con su mejor performance positiva en la balanza comercial. De lo contrario, comenzarán las trabas regionales a la importación, como cuando las administraciones de Fernando Henrique Cardoso y Carlos Menem padecían déficit comercial por sobrevaluación del real y el peso argentino.

Pero no se puede contar con falta de cambios en el contexto global cuando las tasas globales encareceren el financiamiento y desvian inversores que ya se expusieron a mucho riesgo por el Cono Sur; el crecimiento proyectado se ve amenazado por la falta de disponibilidad de energía y su encarecimiento; así como el de los fletes disputados por muchos demandantes.

Será necesario ordenar la proyección calendarizada del flujo de recursos necesario para pagar la deuda externa y sus intereses, según Enrique Iglesias, saliente titular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Cuando su Carta de Lima, en que propuso contabilizar las inversiones en infraestructura fuera de Gastos para mejorar el resultado fiscal antes del pago de deuda frente al FMI, el BID estimó que un aumento de 2% en la tasa que dicta la Reserva Federal se traducirá en un crédito anual 5% más caro para América Latina y el Caribe en sus próximos empréstitos. Eso ya fue superado.

EEUU PUEDE TENTAR
DIVIDIR LA REGION

El Instituto para la Integración de América Latina (INTAL), en su informe sobre perspectivas del MERCOSUR, viene pidiendo coordinación para obtener "consensos básicos" en cuanto a "intereses comunes", para evitar desequilibrios sobre el comercio regional, que definió como "des-mercosurización".

El consultor José María Fanelli del Instituto CEDES de Argentina admitió que el MERCOSUR sólo podrá sobrevivir en el Area de Libre Comercio de las Américas si avanza "a una integración profunda para estabilizar las relaciones cambiarias". De lo contrario, Argentina puede verse tentada en noviembre en Mar del Plata a negociar un tratado de libre comercio con EEUU.

Agregó que, sólo si Argentina y Brasil coordinan su política económica podrá avanzarse a una moneda común a partir de un Instituto Monetario que fije metas de inflación regional, que se acerque a la inflación internacional promedio, generando mercados regionales off shore de bonos para grandes proyectos de obras, como las de energía y otras infraestructuras.

Las alternativas para el MERCOSUR son las de dolarizarse (como Ecuador), una convergencia flexible como ahora, usar la moneda de Brasil o generar otra nueva regional, según el Centro de Investigaciones Económicas (CINVE). El considerado ideólogo de las uniones monetarias y premio Nobel de Economía, el canadiense Robert Mundell, nos recomendó una moneda común atada a una canasta de monedas, en proporción similar a los derechos de giro del FMI.

El economista jefe del CINVE, Fernando Lorenzo, cree que a largo plazo lo ideal sería una moneda conjunta nueva, aunque advirtió que "no se conocen experiencias exitosas de tipo de cambio flexible", lo que llevaría al riesgo de ir a un cambio fijo regional, tras la traumática experiencia de la Convertibilidad.

En la edición 2004 del Foro Económico Mundial de Davos, Stephen Roach, jefe economista de Morgan Stanley, criticó "los métodos estadounidenses para reactivar la economía, como la reducción de impuestos y la política monetaria expansiva con bajas tasas de interés, (que) alimentan dichos desequilibrios" de la economía mundial, expresados en su valor relativo ante el euro.

YEN Y YUAN,
YIN Y YANG

Por ello, The Wall Street Journal se preguntaba en aquel enero: “¿Cuánto durará la inyección de capital extranjero? ¿Cuánto tiempo más los individuos que toman las decisiones en los mercados globales continuarán favoreciendo a EE.UU. con su dinero?”, coincidiendo con los temores de Paul Krugman en The New York Times sobre una posible nueva burbuja bursátil.

Y así como los productos importados en dólares entran más baratos a la eurozona, a los doce paises que usan el euro se les complica exportar, ante un dolar una cuarta parte inferior, un yuan a la octava parte de la divisa estadounidense y un yen a la centésima parte.

Los países del sur, seguimos mirando al Norte y poniendo las barbas en remojo para ver cómo les resulta el juego de la moneda común (a UE) y el de la subvaluación de la divisa para ganar competitividad (a EEUU y China).

Mientras tanto, las potencias de Occidente vuelven a mirar a Oriente, donde sus actores principales, que filosofaban antes sobre el Yin o el Yang, pasan ahora a preocuparse más prosaicamente del Yen y el Yuan.

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(*) Este análisis está basado en la actualización de la tesis final de Carlos Montero presentada para el diploma universitario de Economía para Periodistas de la Facultad de Ciencias Sociales (2003/2004), organizado por la Asociación Interamericana de Periodistas de Economía y Finanzas (AIPEF)

2 comentarios:

Roberto Iza Valdes dijo...
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