Crónicas de Torsos Huérfanos

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6/25/2005

Anoop Singh, el Indio que controla al Hemisferio Occidental

INFORME ESPECIAL FIN DE SEMANA:
Anoop Singh, director hemisférico del FMI, en visita de jueves y viernes

CUANDO EL INDIO CONTROLA
AL HEMISFERIO OCCIDENTAL

Por Carlos Montero

Era mi primer arribo a Londres. El aterrizaje en el gigante aeropuerto de Heathrow fue perfecto, tan perfecto como lo horrible de las siguientes siete horas que nos esperaban pues, lo que se suponía era una escala de hora y media chocó contra un sorpresivo y total colapso de sistemas informáticos.

Ello trabó el aterrizaje o despegue posterior de dos centenares de vuelos, lo que iba apretujando en filas de varias cuadras a los que no se podían ir (porque sus aviones estacionados no podían despegar), a los que se tenían que quedar (porque sus aviones daban vueltas en torno a la terminal aérea sin recibir permiso para bajar) y a los que no podían dejar de estar en tránsito (pues la logística bloqueada impedía que recogieran sus maletas).

COLAPSO Y GUARDIAS

En esta última categoría estaba nuestra delegación que, tras recuperar una parte de sus bultos, optó por salir del aeropuerto para dormir algunas horas en la capital británica y luego seguir por el tren Eurostar hasta Bruselas. Nada queríamos saber más de los controles férreos, manoseos más que cacheos de control, a los que éramos sometidos por nada amables guardias.

Pasábamos de una sala de espera a otra, hacíamos interminables colas donde apreciábamos desfiles cosmopolitas de vestimentas que portaban agotados viajeros –como nosotros- de todo el orbe y que, a esa altura, todo lo que querían era una ducha y una cama donde descansar.

Pero sólo los buenos seres humanos logran compensar los malos sistemas (informáticos). Un funcionario de mediano rango se apiadó de nosotros, conmovido por el llanto desesperanzado de una colega, ya cansada de dar vueltas para volver al mismo punto, sin que nos franquearan la salida.

El uniformado comprendió que no tenía sentido que pretrendieran que siguiéramos en tránsito –por los siglos de los siglos- para luego despegar, sin que pudieran ponernos en un avión, que tampoco podría despegar, o sin que nos enseñaran a volar, cosa que aún no he aprendido.

INDIOS CONTROLANDO

Fue así que, saltando las reglas y pasando por abajo de varias barreras, nos llevó hasta la último valla: la de Migraciones, de cuyo control -de pasaportes y pasajes de avión- dependía que admitieran nuestro ingreso a territorio de Su Majestad, la reina Isabel II, que en el Palacio de Buckingham debía estar descansando plácidamente sin extrañarnos.

La impresión que nos produjo el conjunto de los cinco mostradores paralelos de la línea final fue casi clonada: con trajes idénticos, funcionarios indios miraban las respectivas cinco filas de extranjeros (no miembros de la Unión Europea).

No se trataba de indígenas. Eran dignísimos ciudadanos británicos “on H.M.S.” (al Servicio de Su Majestad como James Bond), nacidos en India hace muchos años o primera generación de inmigrantes de esa ex colonia británica, pero que por su tez oscura, ojos semicaidos y pelo negro nos semejaba que habíamos llegado a Nueva Delhi o Mumbay (ex Bombay).

Presumiendo el desprecio de los locales por el inmigrante, comenté a uno de los baqueanos viajeros que me sorprendía la aparente contradicción que radicaba en que las tareas de guardia de control -de inferior rango y mayor rudeza- las cumplieran rubios y flemáticos funcionarios nacidos en esas Islas, y que las tareas de control de documentación y admisión al país –de mayor delicadeza y responsabilidad- las cumplieran indo-británicos.

NO HAY PEOR ASTILLA

“Elemental, mi querido Watson” sonrió mi interlocutor inmediato en la fila, usando el latiguillo del detective de Baker Street, el ficticio Sherlock Holmes -creado por el novato psiquiatra Sir Arthur Conan Doile-, cuando exponía brillantes tesis a su compañero de andanzas.

La explicación fue contundente, pero castiza y no anglosajona: “No hay peor astilla que la del mismo palo. Nadie mejor que un hijo de indios para identificar a otro indio o extranjero que se hacen pasar por turistas de paseo pero vienen para quedarse ilegalmente y luego blanquear su situación con el tiempo. Son los más rápidos y duros con los suyos u otros similares”.

Aunque parezca contradictorio: era el indio quien custodiaba el ingreso a la fortaleza de Occidente. No en vano el director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional es el ciudadano indio Anoop Singh, graduado en Gran Bretaña, a cargo de custodiar el acceso (y devolución) de los países menos desarrollados de los fondos de las siete grandes potencias económicas capitalistas, los accionistas del FMI.

En Londres se graduó Ghandi, cuando su nación aún era la joya de la corona junto a Sudáfrica, colonia donde también trabajó el padre de la independencia india, gracias a que el inglés se hizo el idioma de élites y funcionarios locales del imperio de los mares, aportándoles -con un siglo de adelanto- la que sería la nueva lingua franca del planeta.

Y a pesar que “Alma Grande” (Mahatma) cedió a dividir su territorio norteño, para evitar más lucha entre hindúes y musulmanes -para los que se creó Pakistán- fueron los indios los que tras medio siglo aprovecharon mejor su integración a los negocios globales en la era pos Guerra Fría, vendiendo software y servicio de call centers en el idioma de las potencias compradoras, con costo laboral reducido, imitando a Irlanda.

INDIA GLOBALIZADA

No en vano, el primer ministro británico, Tony Blair, al hablar este jueves 23 al Parlamento Europeo en su sede de Bruselas, antes de asumir la presidencia rotativa de la UE el 1 de julio, reivindicó a Europa como "proyecto político" y potencia actual, fuera de EEUU como superpotencia pero -saliendo del lugar común de sólo ver hacia Beijing (Pekín)- pronosticó que "China e India se convertirán en potencias en el futuro".

Y el inglés manejado como propio por los profesionales indios es una ventaja competitiva ante China, país al que superarán en población en el término de dos décadas, además de su acceso más fácil, en calidad de habitantes de un miembro del Commonwealth, a estudiar en Gran Bretaña.

Porque también allí en Londres hizo sus posgrados Anoop Singh, quien este jueves y viernes estuvo en Uruguay, tras haber sobrevivido ya a tres directores gerentes del FMI: el francés Michel Camdessus, Horst Koehler (ahora presidente de Alemania) y el español Rodrigo de Rato (quien hasta marzo de 2004 fue ministro de Economía del depuesto gobierno de Aznar).

CON TABARE, EL CACIQUE

Singh mantuvo audiencia con el presidente Tabaré Vázquez este jueves 23 y el viernes 24 con el equipo económico, los ministros del área social y representantes del sector privado, para culminar con una conferencia de prensa en el Ministerio de Economía junto al dueño de casa, Danilo Astori: su meta es que en 2009 la deuda sea 50% del PBI y no 100% como hoy.

Está claro que el jerarca y tecnócrata no ignora que el Producto Bruto Interno de Uruguay tiene mucho paño por crecer, aunque sólo vuelva a los niveles que alcanzó antes de la recesión empujada por la devaluación del real brasileño en 1999 y del peso argentino en 2001.

Además presiona para que el nuevo gobierno de izquierdas uruguayo use el crédito de confianza electoral recién estrenado, durante el idilio del primer bienio, con el fin de hacer reformas que bajen el costo del Estado y suban el superávit primario (calculado antes del pago de intereses de la deuda externa) por recaudar mejor, a partir de crecer 6% el PBI en este 2005.

¿Y para qué el esfuerzo? El fin de Anoop es que Uruguay dedique más de ese plus para achicar parte de los 1.500 millones de dólares que el FMI le prestó, cuando la peor crisis de junio a agosto de 2002, por presión del gobierno de EEUU encabezada por el mismísimo George Bush Jr.

Así el equipo económico republicano, mediante la Secretaría del Tesoro, dió un préstamo puente que evitó al entonces presidente Jorge Batlle “hacer las valijas” e irse –según propia confesión- cuando el organismo exigía (por boca del chileno Eduardo Haninat) un corralito -como el que derribó a Fernando De la Rúa en Argentina- a lo que Batlle se negó (salvo para depositantes del Banco República). Quien tiene padrino, no muere hereje.

FILA INDIA

Inmediatamente de aquella crisis, Anoop Singh pasó a ocupar su actual relevante cargo en el Fondo Monetario Internacional, desde setiembre de 2002, antes de lo cual ya había sido Director de Operaciones Especiales, Vicedirector del Departamento de Asia y del Pacífico y Asesor Senior del Departamento de Elaboración y Examen de Políticas en el FMI.

En su país, fue Asesor Especial del Gobernador del Banco Central de la India y Asesor Económico Especial de la región Asia del Banco Mundial, tras graduarse en Economía en la Universidad de Bombay, seguir en la famosa Cambridge University y la elitista London School of Economics.

Viejo conocido de la región, ha sido clave en pelear desde el organismo con el gobierno argentino la salida del corralito y del default, así como coordinar con el gobierno uruguayo el canje de bonos internacionales a pagar con más plazo, como modelo para luego trasladar a la Argentina.

Singh convenció a la Administración Batlle que concertara –sin quitas- con los bonistas privados extranjeros y nacionales una postergación promedio de 5 años del plazo para devolución del capital total de los papeles emitidos por el Banco Central del Uruguay en los mercados internacionales.

GARRA CHARRUA

En aquel momento, los partidos tradicionales y el sector del Encuentro Progresista más afín a la visión económica de Danilo Astori, criticaron al presidente del Frente Amplio, Tabaré Vázquez, por solicitar en público que el entonces ministro de Economía, Alejandro Atchugarry, fijara a los bonistas una quita a esos 5.000 millones de dólares por canjear.

Cuando vino a Montevideo el entonces presidente del FMI, Horst Koehler, flanqueado por Singh -en conferencia de prensa en el Sheraton- festejó el éxito de la salida uruguaya, que daba más oxígeno para pagar a los bonistas y no caer en default. Las calificadoras internacionales atemperaban ese entusiasmo: “Uruguay había comprado tiempo”, que tampoco era poco.

Cuando los colegas se avalanzaban sobre el titular del organismo crediticio, Anoop Singh prefirió aprovechar el tumulto para escabullirse hacia el corredor. Con una apurada carrera logré darle caza mientras entraba al ascensor. “Quiero grabarle una sola pregunta” le digo al director hemisférico mientras le muestro mi acreditación.

“Ya nos vamos para el aeropuerto, tiene dos pisos de tiempo” me contesta irónico, mientras apretaba el botón del OTIS rumbo a su suite, donde ya estaba lista la maleta negra. Ni lerdo largo a grabar mientras le pregunto: “¿Lo de Uruguay fue un experimento a escala chica, para cruzar luego a Argentina y proponerle la misma salida de canje a más plazo y sin quita?”

CONEJILLO DE INDIAS

Con su característica poca expresividad y párpados entrecerrados, su único comentario mientras salía fue que “veremos lo que dice el gobierno argentino”. ¡Eureka! A buen entendedor pocas palabras bastan: el canje uruguayo había sido el “conejillo de Indias”.

El entonces presidente uruguayo, Jorge Batlle, manteniendo el recato que le es característico, manifestó que "el modelo que hemos seguido nosotros es el más exitoso de todos cuantos el FMI ha practicado en los últimos tiempos con los demás países".

Sin embargo, Argentina aceptó la propuesta de canje con bonistas de tres continentes, que sumaba más de 15 veces la deuda uruguaya con privados, pero les exigió en Dubai una quita de 75% que, al agregar pago de intereses perdidos desde 2001, terminó en 2005 en una quita poco superior al 50%.


El saliente presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, critica duramente el gasto en armas que su nuevo sucesor, Paul Wolfowitz, realizo como subsecretario de Defensa de EEUU Posted by Hello

TRIBU DE POBRES

En aquella reunión conjunta del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional en Emiratos Arabes Unidos, que Argentina aprovechó para hacer su oferta en setiembre de 2003, ambos organismos discutían cómo los países ricos podían ayudar a los pobres.

Quizás mirando al alto funcionario indio del FMI en el estrado, el ministro de Economía de Pakistán exigió allí que las naciones ricas den a las pobres participación para "influir en la elaboración y el contenido del programa del desarrollo internacional", con "reglas de juego equitativas para un amplio acceso a los mercados". (Agencia AP, 24/09/03)

El titular del Banco Mundial, James Wolfensohn, dijo entonces a delegados de 184 países que nuestro planeta “no está equilibrado” porque "muy pocos controlan demasiado, y demasiadas personas tienen escasas esperanzas. Hay demasiada agitación, demasiadas guerras, demasiado sufrimiento".

Wolfensohn criticó a los países ricos por 56.000 millones de dólares en asistencia a los pobres, frente a 600.000 millones de dólares en defensa y 300.000 millones de dólares en subsidios agrícolas (AP, 23/09/03).

En este 2005 los números crecieron, para peor: 70.000 millones para el desarrollo y un billón de dólares en defensa, quinta parte de lo cual lo gastan los países pobres: 200.000 millones de dólares anuales en armas.

DIFERENTES CARPAS

La consecuencia de aquellas discusiones se verá el mes próximo, porque en julio en Escocia se reunirán los presidentes del Grupo de los 7 países más desarrollados -que con la Federación Rusa forman el G-8- y anunciarán el perdón de la deuda de 18 de los países más pobres del planeta. Se adelanta que, quizás en un año, anuncien el perdón para nueve países más. Total 27.

Pero el órgano de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) permanentemente se refiere a la urgencia de tomar acciones en los 49 países más pobres, sin contar a la Organización Mundial de Comercio (OMC) donde suma 90 países subdesarrollados el grupo que depende de comprar bienes primarios subsidiados de los desarrollados, perjudicando a productores primarios como los del MERCOSUR.

Y aunque el actual titular del FMI, Rodrigo de Rato, reconoció en noviembre en Buenos Aires "la importancia que tiene que Argentina recupere la normalidad" para "aumentar el empleo y reducir la pobreza", las recomendaciones del Director del Hemisferio Occidental son negativas en retomar al acuerdo suspendido entre el fondo y la Casa Rosada, que refinanciaba 21.000 millones de dólares de deuda con el FMI hasta 2006.

De esta forma, las críticas de los organismos crediticios internacionales a la pobre política de apoyo al desarrollo de los gobiernos de los países industrializados, choca con el limitado apoyo del FMI y el Banco Mundial a esos mismos países afectados para que aligeren su carga de obligaciones.

VIOLENCIA DE LA ECONOMIA

Poca esperanza abre además la entrada como presidente del BM de Paul Wolfowitz, del think tank neoconservador del gobierno republicano y viceministro de Defensa de Bush. Es claro que ya no oiremos de ese organismo críticas a los gastos en armas, ni se repetirán jerarcas como Joseph Stiglitz que critiquen recetas fundamentalistas en lo económico.

No en vano, después de 13 años en el Fondo Monetario Internacional, el ex presidente del FMI Michel Camdessus concluye en el libro “Reflexiones para la Convivencia” (Editorial Sudamericana, 2005) que “la violencia de la economía mata”.

En una especie de catarsis, como si su gestión clave en las reformas de los años noventa no tuviera algo que ver, admite “cómo no reconocer, además, que esta violencia de la economía sobre los países más pobres es también una violencia perpetrada contra el mundo en su conjunto”.

“Estamos demasiado sobreexpuestos al escándalo de miles de seres humanos, como para llegar a verlo con claridad” señala Camdessus, católico practicante, ya con su buena jubilación fondomonetarista.

Justifica que “tuve la responsabilidad estatutaria de obrar para dar confianza a los pueblos del mundo proveyéndolos de los recursos internacionales necesarios para resolver las crisis” aunque dicho estatuto le impedía “recurrir a medidas perjudiciales para la prosperidad nacional o internacional”.

GRACIAS POR EL FUEGO

Por eso el ex guerrillero y hoy ministro José Mujica, senador más votado del gobierno uruguayo de izquierdas, dice que “hay que agradecer a los organismos internacionales, que si algo malo tienen no es culpa de ellos; es culpa nuestra por tener que salir a pedir” pues “vivimos endeudados”.

Como demostración, la semana pasada en Washington se difundió un dossier enviado al gobierno uruguayo por expertos, bajo la batuta de Singh (ver Búsqueda 23/06/05), que advierten que “el fracaso de emprender las medidas estructurales y macroeconómicas necesarias colocaría la sustentabilidad (de la economía) en peligro”.

Son las mismas recetas que han generado incendios. A Anoop, menos que a Camdessus, tampoco se le permite autorizar “medidas perjudiciales”, según los primeros cinco artículos del Estatuto del FMI que debe cumplir: él debe custodiar al Hemisferio Occidental, cuidar su fortaleza y no atacarla. Los indios de antes, al menos en los films, estaban afuera de la muralla.

Vuestro amigo,
Carlos Montero

2 comentarios:

Roberto Iza Valdes dijo...
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