Crónicas de Torsos Huérfanos

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5/09/2005

NOTA 5.Berlin se reinventa, sin perder su memoria

NOTA CINCO
Berlin se reinventa, sin perder su memoria,
al pasar de frontera a centro de la nueva UE

por Carlos Montero, desde Berlin
(transmitida el 5 de noviembre de 2004)

El mundo de la segunda mitad del siglo XX era descripto segun la bipolaridad
politico militar articulada entre Washington DC y Moscu: Europa no contaba sino
para dividirse en estados acolitos de uno u otro bando, tanto fueran del primer
o segundo mundo, oficiando de colchon para evitar choques frontales de las
grandes potencias nucleares y como asiento de sus armas “disuasorias”.

Los roces laterales se dejaban para el denominado Tercer Mundo, en proceso de
liberarse de los colonizadores de las metropolis o de dictadorzuelos locales que
eran funcionales a los intereses de los paises lideres de uno u otro bloque,
fuera el de la OTAN o el del Pacto de Varsovia, a cuya frontera divisoria sir
Winston Churchill llamaria la Cortina de Hierro, en una alusion abstracta del ex
premier britanico, durante una conferencia premonitoria, que Nikita Kruschev se
encargo de hacerla concreta y visible cuando en agosto de 1961 ordeno construir
el Muro de Berlin y la separacion ferrea –que llego a los 165 kilometros de
extension- entre la Republica Federal y la Republica Democratica alemanA.

Pero en lo economico, la descripcion del mundo se limitaba entonces a EEUU,
Japón y Alemania (RFA), a la cabeza de sus respectivas areas continentales y del
grupo de los paises mas industrializados (el G-7), llamado “de los aliados” –por
incluir a EEUU, Gran Bretaña, Francia y Canada- aun cayendo en la contradiccion
historica de tener en sus filas a los tres ex miembros del “Eje” antialiado
-Alemania, Italia y Japon- durante la II Guerra Mundial.

En los noventa, terminada la Guerra Fria, una Federacion Rusa en transicion (sin
representar ya a las republicas de la ex URSS o ex estados miembros de la
Comunidad de Estados Independientes, CEI) se sumo a un G-8 ad hoc, que de Boris
Yeltsin a Vladimir Putin se hizo oficial. Tanto como se oficializa ahora la
transformacion en G-9 con la Republica Popular China, incluida desde 2003 en las
cumbres presidenciales por el inevitable desafio monetario, de demanda y
produccion, que significa. Una especie de “Consejo de Seguridad” financiero,
para trazar un paralelo con la Organizacion de Naciones Unidas, ONU.

El no rearme de Alemania, tras dos guerras mundiales en que estuvieron
enfrentados, fue una de las condiciones que Estados Unidos impuso a la Europa
que ayudo a construir con el Plan Marshall; extremo que se preocupo de
garantizar con sus bases militares en territorio germano. Prueba del cambio de
los tiempos, y en particular de las hipotesis de conflicto, resulta el anuncio
que la Casa Blanca retirara 60.000 soldados de Alemania en la decada, a la vez
que el gobierno de la Alemania ya reunificada acaba de anunciar aqui que cerrara
105 de sus 496 bases militares.

Pero nada de esto hubiera sido imaginable 15 años atras, cuando el 9 de
noviembre de 1989 se produjo el derrumbe del muro de Berlin, a cuyos ultimos
restos erectos, pero muy desgastados, estoy llegando en la calle Niederkirchner
Strasse. Fue lo poco que se salvo de la alegria y bronca combinadas que dieron
al traste con tanta insania. Quedan 200 metros aproximadamente del Muro, que ha
servido para montar lo que se ha titulado “Topografia del Terror”, muestra de
fotos y texto en el espacio de tierra de nadie que debian salvar -para salvarse-
quienes querian huir hacia la libertad, sin ser vistos desde las torretas,
alcanzados por disparos o por perros.

El lugar es simbolico porque combina las cuatro principales crisis del pueblo
aleman a lo largo del ultimo siglo, al cual habia entrado con viento en la
camiseta, convertido en potencia imperial desde que el canciller Otto von
Bismarck logro que en Berlin se procediera a la division del mundo entre los
imperios europeos, a mediados de la decada de los ochenta del siglo XIX. Con
Prusia a la cabeza se habia terminado un delicada tarea de aliar los antiguos
cuatrocientos fragmentos que constituyeron el Estado del káiser (versión del
César romano o zar ruso).

Por un lado, en el area estaba un palacio imperial de la epoca de la derrota
germana en la I Guerra Mundial que desarmo su proyecto de aumentar colonias e
influencia como habia logrado en China (primera crisis); palacio luego usado en
los treinta por la Gestapo y las SS como tribunal politico de Hitler que llevo
al pais a la II Guerra Mundial (segunda crisis), en un proyecto expansionista
solo igualado por Napoleon (que fracaso tambien en las puertas de Moscu ante la
misma anegante y nevada resistencia); para ver luego Berlin destruida por las
tropas aliadas de Union Sovietica que venian del este y las britanico
estadounidenses (propiamente aliadas) que desataron del oeste una ola de
destruccion de edificios, monumentos y caminos hasta innecesaria (tercera
crisis), segun documentos revelados el mes pasado por la prensa britanica; para
cerrar el circulo del terror con el impedimento desde la RDA de union de muchas
familias y toda una sociedad, al alambrar (cuarta crisis) la separacion de casi
medio territorio por mas de un cuarto de siglo.

Un turista ingles, que recorria los restos del Muro, me comenta que “recuerdo
cuando obtuve permiso para pasar con unos amigos al este (comunista) y nos
exigian cambiar a la par nuestras divisas con las de ellos: es una lastima que
hayan tirado abajo todo el muro, excepto esta parte. Es un testimonio necesario,
porque los pueblos que olvidan su pasado arriesgan repetirlo”.

Pero sus palabras chocan con una tradicion cultural que va mas alla de un pais
que busca llenar los boquetes urbanos que le dejo la guerra. Ya en 1910, el
escribano mayor de la alcaldia berlinesa decia con sinceridad: “Este es el
destino de esta ciudad. Berlin siempre se construye y nunca esta”.

Casi un siglo despues, la ciudad esta en permanente construccion. Para donde uno
mire hay gruas, desvios, monumentos o iglesias que se reponen piedra por piedra
o concursos para rediseñar sus principales plazas. Es como que en forma
frenetica se quisiera recuperar el arte destruido por los ataques, el tiempo
perdido por la RDA para la recuperacion y la integracion de un pasado comun
entre alemanes, como la Plaza de Potsdam –que fuera centro neuralgico de pre
guerra y luego terreno baldio a causa del Muro de Berlin.

Tampoco puedo olvidar, al posar para la fotografia obligada ante la Puerta de
Brandenburgo, unica de las cinco puertas de capital que sobrevivio, que el Muro
la hacia sandwich por delante y por detras. Una de las tantas barbaries, como la
de Napoleon que en 1802 se llevo a Paris la cuadriga de dicha puerta, conducida
por la imagen de la Victoria. Y aunque la misma volvio en 1814, con la primera
derrota del militar corso antes de la definitiva de Waterloo, el regimen
comunista solo espero un siglo y medio para censurar su aguila y su cruz, que
les fueron retirados hasta que en los noventa volvieron a su lugar.

Se preguntara Ud si uno puede preocuparse por el arte y los edificios, cuando
los que morian eran civiles y soldados de todos los pelos y colores. Y reconozco
que es legitimo reclamar que se priorice velar por la vida humana. Pero dificil
es imaginar que quien llegue al barrio centrico del Kudam, frente al Europa
Center berlines, aun sin ser catolico no quede erizado al ver la imponente
iglesia conmemorativa Káiser Guillermo I, cortada como a hachazos por las
bombas, al poder compararla con las maquetas y fotos originales en su interior.
Ver esa mole, herida de esa forma, es la mas contundente metafora de lo que
sufrieron, sufren y podran sufrir los humanos con la guerra. Pues, a pesar de
Francis Fukuyama, la Historia no termino.

Un capitulo aparte –en el mismo sentido- merece el Museo Judio, construido por
el arquitecto polaco nacionalizado estadounidense Daniel Libeskind e inaugurado
coincidentemente en setiembre de 2001. Lo recorrimos con interes, no solo por su
contenido, sino porque es el ganador del proyecto arquitectonico que ocupara el
lugar de las torres gemelas del World Trade Center en Nueva York. El museo se
compone de tres lineas de continuidad, exilio y holocausto del pueblo
homenajeado por la actual Alemania, a la cual le quedan solo cien mil ciudadanos
de ese origen, de los 650.000 que albergaba antes de la II Guerra Mundial.

Hay una diferencia sustancial entre la arquitectura de la memoria y los museos
del horror, por mas real que haya sido el pasado. Ni amnesia ni morbo...
Libeskind evita a ambos, asi como tampoco sermonea sobre la razon o la
civilizacion en lucha contra la barbarie, muchas veces mero discurso de quienes
se expanden con supuestos afanes civilizatorios. Por eso la Historia, la muy
vieja y la muy reciente, suscribe su afirmacion de que “esta es una era donde
todo esta de patas para arriba. Solo sera cada vez mas grande y nos dejara mas
perplejos, y esto es positivo, porque conocemos y podemos ver las consecuencias
de todas las ‘cosas sensibles’ (dicho ironicamente) que han sido hechas en el
nombre de la razon, como el genocidio, la opresion y la destruccion del
espiritu”.

Saludos de Carlos Montero,
sigo en tren ahora de Berlin a Amsterdam

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