Crónicas de Torsos Huérfanos

Crónicas de Torsos Huérfanos
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2/14/2005

¿Adonde va el amor del ser humano por el ser humano?

En el Dia de San Valentin:
¿Adonde va el amor del ser
humano por el ser humano?

por Carlos Montero, desde Montevideo
montero@sintesis.org

Toda la amplia propaganda que la Real Academia sostiene respecto del castellano (declarado “Español” por decreto) no puede ocultar la pobreza con que muchas veces nuestro idioma engloba en un unico significante una multiplicidad de significados o acepciones.

La moda extendida al sur de America de recordar como Dia del Amor o de los Enamorados el 14 de frebrero, Dia de San Valentin segun el santoral, nos permite ejemplificar las limitantes de nuestra lengua comparada con el griego, que usa tres términos para distinguir opciones que vilmente etiquetamos con una sola palabra.

Hace ya 3.000 años que los helenos identificaban tres conceptos diferentes de Amor y a veces agregaban todavía un cuarto tipo: el Filia (amistad o afinidad), Eros (pasion o deseo), Agape (altruista o divino) y el Storge (familiar o crianza).

Las categorias se amplian en la investigación de las universidades Plymouth y Wolverthampton del Reino Unido sobre “Diferencias entre estilos de amar que tienen hombres y mujeres y sus reacciones de Estrés Postraumático tras la ruptura de su relación”, publicado en el Journal Europeo de Psiquiatria (vol 16, n. 4).

Las tipologias agregadas son: Ludus (jugadores del amor con varias parejas al mismo tiempo para minimizar la eventual frustración), Pragma (buscan pareja para largo plazo con certeza económica y social, no permitiendo ilusiones pasajeras) y Mania (“celosos, posesivos y obsesivos: no confían en la sinceridad y compromiso de sus parejas”).

Bajo estas siete etiquetas podremos clasificar todos los vinculos que conocemos y que los diccionarios en castellano resumen como “amor”: el paternal, maternal, fraternal, parental, amistoso, romántico, sexual, platónico, al projimo, amor a un ideal u objetivo, hacia algo o hacia si mismo, a la patria o el terruño.

Sin caer en el lugar comun de citar el monumental “Arte de Amar” de Erich Fromm, que desnuda el interior de quienes buscamos o queremos dar amor, no podre evitar otra de sus obras vitales –“El Corazon del Hombre”- donde habla de la biofilia (amor a la vida) y de la necrofilia, sintetizada ante Unamuno por el lisiado general franquista que gritó “Viva la Muerte” y provoco la ira del sabio.

La Historia contara luego que la vida de don Miguel fue salvada (a contramano de lo que supondriamos) solo por la esposa del dictador Francisco Franco, que lo tomo del brazo y le saco del ambito universitario. Mas amor por la muerte: el Dia de San Valentin fue para Al Capone oportunidad suficiente para celebrar una de sus peores masacres.

Hace una decada y media escribi en la contratapa de un semanario ya desaparecido que “no hay nada mas politico que la vida”, en el sentido estricto de lo politico como las cosas que afectan el bien comun de la polis (comunidad o ciudad) donde vive el demos (habitantes locales). Hablamos de la res-publica (la cosa publica). Vaya coincidencia, otra vez los griegos.

Observo la Plaza de la Concordia en Paris y me es dificil imaginar como la idealizada Revolucion Francesa pudo articular discursivamente ese mismo amor por el ser humano “contratado” en la Declaracion Universal de Derechos –supuesto amor agape reciclado sin divinidades-, en medio del Terror y las cabezas que alli rodaron de propios y ajenos al Iluminismo. Y la traduccion secular del amor universal, del acto desinteresado, fue representado laicamente con tres palabras: Igualdad – Libertad – Fraternidad.

Doscientos años exactos pasaron desde la caida de la Bastilla a la caida del Muro de Berlin, representados de 1789 a 1989 por la era industrial y dos concepciones iluministas que: o sacrificaban la libertad y la compensacion a quien mas se esforzaba, a cambio de una supuesta igualdad y fraternidad (vigiladas por un Estado omnipresente), o sacrificaban la igualdad y fraternidad a cambio de la libertad de competencia (habilitadas por un Estado ausente) exenta de todo principio que no fuera el egoismo del exclusivo beneficio personal.

¿Adonde quedo el amor por el hombre, concebido en abstracto y universal, sea el projimo geografico o el projimo virtual en un mundo comunicado real time a nivel global? ¿Cayo con los recetarios que, desde ambos lados opuestos de la bipolaridad de la Guerra Fria, promovian las grandes potencias? ¿Existe esperanza en que renacerá con el multiculturalismo fragmentario o la intolerancia desintegradora?

El fin de la Historia no se dio, aunque Francis Fukuyama insista. Este autor y ex funcionario del gobierno norteamericano reconoce en cambio, en “La Gran Ruptura” (1999), que ese triunfo que, a su entender, tuvo el sistema democratico y el libre mercado occidental, no tradujo los avances tecnologicos en un avance social, pronosticando incluso un empeoramiento de los indicadores de cohesion y confianza social en los que se baso el sistema capitalista, ya abandonada la etica protestante que lo fundo –segun Max Weber- a cambio de un individualismo hedonista.

Aunque la hipotesis de Fukuyama es que “una sociedad estructurada en torno de la informatica tiende a producir una mayor cantidad de los dos valores que el hombre mas aprecia en la democracia moderna: la libertad y la igualdad”, no repara en que -al igual que la ateniense- avanzamos hacia una democracia aristocratica, pues en 2005 accederan a la red Internet apenas mil millones de almas (menos de un sexto de la Humanidad), mientras los demas quedan desvalidos en la marginacion.

Hoy, aquel amor desinteresado por el ser humano, traducido en los tres vectores de la Modernidad, se transforma desde el poder en LIBERTAD televigilada, IGUALDAD de trato en un mundo de desiguales (en vez de la equidad que compensaria la carencia en el diferente punto de partida de los seres humanos) y FRATERNIDAD facciosa solo a nivel de comunidades de pares con intereses comunes o economico corporativos.

Si se ha dicho que muchos crimenes se han cometido en nombre de Dios en la epoca feudal o en nombre de la razon en la era Contemporanea, sobran ejemplos de los cometidos desde el fin de la II Guerra Mundial en la supuesta defensa del “amor al otro”, bajo el nombre de humanitarismo, asistencialismo u operativos internacionales para “imponer la paz” o la democracia. Hasta las convenios de Ginebra, promovidos por la Cruz y la Luna Roja para proteger a civiles y soldados durante los conflictos, se evaden al desatarse estas “guerras no declaradas”.

Decia Martin Luther King que la Justicia no deberia ser representada como la ciega de la balanza, pues para ser justos debemos tratar en forma diferente las situaciones diferentes, y para ello hay que verlas sin hacerse los desentendidos.

Al introducir “La Política” de Aristóteles, Sergio Albano insiste en preguntarse si “el interes comun, el bienestar comun, si acaso se hubieran logrado alguna vez, si este fuera posible mas alla de la aspiracion y si esta aspiracion se hubiera realizado en algun lugar”. Se autoresponde que así, “como el sentido comun es el menos comun de los sentidos, el bien comun es el menos comun de los bienes”, cuya promocion corresponde al gobernante y su sosten al ciudadano.

Usando la metafora del barco, el maestro de Alejandro Magno reflexiona que, “a pesar de las funciones o deberes diferentes, las cuales, por su parte, consisten en una virtud que le es propia a cada uno de ellos; todos, convergen en un fin comun, es decir, la seguridad de la tripulacion, que todos velan por obtener, y a la cual, todos aspiran por igual”.

Y pese a que Aristóteles dio sistematicidad a los pensamientos de su maestro Platon, no cae en su extremo idealismo, al puntualizar que “es imposible que el Estado solo posea entre sus miembros a hombres de bien”.

Platon tambien rindio culto a su respectivo maestro, llevando al texto en sus “Dialogos” las ideas expresadas verbalmente por Socrates, que luchaba contra los sofistas pues, para ellos, la educacion y el conocimiento eran instrumentos de los que se valian para ejercer el poder, mientras que para Socrates el saber era la inspiracion para el “bien obrar”.

De la misma forma como el amor (Agape) altruista, universal o divino de los griegos se instrumento discursivamente en los tres principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad, el concepto del saber en los helenos se articulo en los ultimos 500 años sobre la base de dos simples palabrejas y complejos conceptos: ciencia y tecnica.

En sus clases de la Sorbona de Paris, Raymond Aron, combina estas dos herramientas con el concepto de progreso que animo las ideologias modernas que decian inspirarse en Marx, Tocqueville o Comte. En sus “18 lecciones sobre la sociedad industrial” opina que “Ciencia y tecnica son, pues, actividades que, por esencia, progresan, pero cuyo progreso de hecho ha sido desigual segun los periodos de la historia”.

Este catedratico frances, autor de “El Opio de los Intelectuales” y “El Observador Comprometido”, agrega que de alli “resultan dos problemas diferentes: “¿Que actividades del hombre son de naturaleza tal que entrañen un progreso mensurable, sin juicio de valor? Por otra parte, ¿que pensar acerca del curso de la Historia tomada globalmente”. Se cuestiona entonces si en los “dos dominios cercanisimos del dominio tecnico, la economia y la politica (...) cabe o no hablar de progreso”.

Con honestidad intelectual, Fukuyama apela a investigaciones en numerosos paises desarrollados del Hemisferio Norte, para ayudarnos con la respuesta. Reconoce 40 años despues de las preguntas de Aron, que aunque “muchos de los beneficios de una sociedad informatizada resultan claros y evidentes, cabe preguntarse si todas sus consecuencias son tan positivas como se afirma”, al observar un “serio deterioro de las condiciones sociales” en el mundo postindustrial, combinado con “delincuencia y desordenes sociales” que convierten a las grandes ciudades “en sitios practicamente inhabitables”, con altas tasas de divorcio y hogares monoparentales.

Asi la familia celular, la Polis local, ni la Republica nacional, ni la Humanidad a nivel global, llegan a beneficiarse de sus logros cientifico tecnicos en su convivencia ni en la distribucion. Ni el amor agape ni el eros ni el filia se han salvado del proceso de deterioro, ni el progreso esta asegurado y la libertad esta cuestionada en momentos que el simple igualitarismo o fraternidad se agazapan solo en las declaraciones de derechos.

En la Apologia de Socrates ante los 500 atenienses, que por 30 votos le condenaron nada fraternalmente a muerte, Platon da cuenta de sus palabras sobre el sentido con que este actuaba respecto a sus conciudadanos y que sigue siendo leccion vigente si queremos evitar que los indicadores de salvajismo se agraven en torno a las rejas, alarmas y camaras ocultas de los centros urbanos y las fronteras nacionales.

Antes de prepararse para la cicuta, aseguraba que “cuando me parecia que podia prestar a alguno de vosotros el mayor de los servicios, se lo prestaba al punto exhortándole a no ciudarse de uno mismo haciendose lo mas virtuoso y prudente que se pueda; a no pensar en los negocios de la Republica sin pensar antes en la Republica misma, y a seguir esta regla de conducta en todo”.

“¿De que hablamos cuando hablamos de amor?” es la pregunta de Julieta a Romeo en el balcon, segun le atribuye el argentino Andres Calamaro en su conocida cancion. Aprovechemos la excusa de este Dia de San Valentin o del Amor para cuestionarnos lo que queremos decir –y lo que efectivamente hacemos- al jurar amor a otro o predicar el amor por los otros.

Para luego, finalmente, amar a los demas no como a nosotros mismos nos gusta que nos traten, sino en la forma como los demas desean ser amados.

Feliz Dia de los Enamorados

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