Crónicas de Torsos Huérfanos

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4/08/2004

LA PASION DE UNA ATEA CRISTIANA

Especial de Pascuas
LA PASION DE UNA ATEA CRISTIANA
-Oriana Fallaci lanza polemico nuevo libro en Pascua

por Carlos Montero, montero@SINTESIS.org

Oriana Fallaci, considerada una de las periodistas más arrojadas del siglo pasado y famosa por entrevistas sin concesiones con los mas conocidos gobernantes occidentales o los poco accesibles lideres musulmanes, tras una decada de silencio en su autoexilio neoyorkino –roto tras el 11 de setiembre de 2001 con el libro ‘La Rabia y el Orgullo’ que provoco polemica mundial al considerar a los inmigrantes musulmanes como una “invasion” a Occidente- vuelve a la carga esta semana de Pascua –luego de los atentados del 11 de marzo en Madrid- renovando con su prosa pasional el debate internacional, al presentar el lunes 5 de abril en italiano ‘La Fuerza de la Razon’, donde la Union Europea se convierte en Eurabia, una provincia del Islam.

Autora de libros donde vuelca su experiencia del siglo pasado atestiguando guerras convencionales, revoluciones de guerrilla y ataques terroristas, en el nuevo milenio esta autodefinida “atea cristiana” se vuelca al ensayo: No cree en Dios, pero reivindica la civilizacion greco romana judeo cristiana en la que nacio, a la que considera amenazada por una moda multiculturalista. Cree que su ponencia anterior, calificada por muchos como discriminatoria y hasta racista, la sometio a una nueva Inquisicion -encabezada por intelectuales y gobernantes politicamente correctos-, pero igual lanza esta nueva obra de 300 paginas como leña al fuego de la discusion que en EEUU, Gran Bretaña, Francia e Italia estalla sobre los limites del derecho del inmigrante a vivir su propia cultura, principios o religion, en consonancia con la integracion y respeto de los valores comunes de convivencia en su pais de adopcion.

“Yo no escribo por diversion o por dinero. Escribo por deber” y “la rabia que hace dos años me abrasaba no se ha aplacado. Por el contrario se ha redoblado” (1) advierte la florentina a quienes pudieran esperar que ‘La Fuerza de la Razon’ significara un analisis mas balanceado o atemperado que los juicios tambien sin concesiones vertidos en un largo articulo que ella publico –resumido- en la prensa italiana apenas sucedidos los atentados contra el Pentagono y las Torres Gemelas en Washington DC y Nueva York, ciudad en la que vive junto a su cancer, aunque realiza periodicos viajes de incognito a tierra toscana.

La version completa de aquel “sermon desesperado” se transformo en el libro ‘La Rabia y el Orgullo’, donde Fallaci asegura que “nuestra identidad cultural no puede soportar una oleada migratoria compuesta por personas que, de un modo o de otro, pretenden cambiar nuestro sistema de vida. Nuestros principios, nuestros valores”. Concluye que, “mas que una emigración, se trata de una invasion guiada” u “una Cruzada al Reves” (2)

Segun relata en el libro presentado este lunes, “la rabia y el orgulllo se han casado y han parido un hijo robusto: la indignacion. Y la indignacion ha aumentado la reflexion, ha reforzado la Razon. La Razon ha puesto a prueba la verdad que los sentimientos no habian puesto a fuego”, por lo que se pregunta “¿Que raza de democracia es una democracia que veta el disenso, lo castiga, lo transforma en delito? ¿Que raza de democracia es una democracia que en vez de escuchar a sus ciudadanos, los hace callar, les entrega al enemigo, los abandona a los abusos y a la prepotencia?”. Se pregunta “¿Que raza de democracia es una democracia que favorece la teocracia” en directa alusion al Islam y “donde la minoria cuenta mas que la mayoria”, a lo que contesta que se trata de una “no-democracia” (1).

La escritora, que vive en Manhattan, no coincide con Samuel Huntington en que se trate de un “choque de civilizaciones”, como este ex asesor de Jimmy Carter titulo su celebre tesis homonima de 1994 (3), sino que la define como “una guerra de religion que ellos llaman Yihad, Guerra Santa. No entienden, no quieren entender, que para los musulmanes Occidente es un mundo que hay que conquistar, castigar, someter al Islam” (2).

Coincidentemente, aunque no casualmente, Huntington publicara en mayo un nuevo libro -‘Who are we?’ (‘Quienes Somos’)- del cual ya adelanto una parte este mes en ingles en la revista estadounidense Foreign Affairs, en referencia a la inmigracion latinoamericana hispanoparlante, que se transformo a principios de este siglo en la primera colonia de EEUU con casi 40 millones de personas.

“En esta nueva era de la globalizacion, el unico desafio inmediato y mas serio a la identidad tradicional estadounidense procede de la inmensa y continua inmigracion de Latinoamerica” opina Huntington, quien -agitando tambien el fantasma de la invasion- agrega que “demograficamente, socialmente y culturalmente, la ‘reconquista’ del Sud-oeste de los Estados Unidos de parte de los inmigrantes mexicanos esta en marcha”, recuperando asi el area quitada a Mexico a mitad del siglo XIX como denunciara Abraham Lincoln (5).

El catedratico de Harvard y ex director del Consejo de Seguridad Nacional, cree que “el flujo persistente de inmigrantes hispanos amenaza con dividir EEUU en dos pueblos, dos culturas y dos lenguas” a causa de que ellos no se integran y forman “enclaves políticos y lingüísticos –de Los Angeles a Miami- y rechazando los valores anglo-protestantes que construyeron el sueño americano” (4).

Y así como Huntington pinta un EEUU en “riesgo” de ver transformados sus estados del sur o Miami en provincias latinoamericanas, con valores y religion de ascendencia catolica, Fallaci coincide en que “Europa se transforma cada vez mas en una provincia del Islam, una colonia del Islam”, cediendo a sus valores de una “libertad que impide pensar, hablar, ir contra la corriente, rebelarse, oponerse a quien te invade” (1).

Esta tendencia a discutir el futuro del politicamente correcto multiculturalismo como opuesto a la integracion del inmigrante se extiende tambien a gobernantes del neugaullismo cohabitante de Jacques Chirac en Francia, la coalicion corporativista mediatica de Silvio Berlusconi en Italia y hasta el laborismo thatcheriano de Tony Blair en Gran Bretaña.

Mientras que el presidente galo respaldo mantener la obligacion laica de impedir el uso de simbolos religiosos en los centros de estudio estatales, la comunidad islamica ha realizado protestas publicas en Paris en reclamo del derecho a vivir sus propias convicciones, que obligan –entre otras cosas- a que las estudiantes lleven velo.

El viceprimer ministro italiano, Gianfranco Fini, ante 18 embajadores de paises arabes, expuso en la embajada egipicia en Roma que “Occidente no debe exportar valores y reglas a paises arabes. Occidente no es mejor que ninguno, solo es mas rico, y cualquier clase de clasificacion etica es un error”, concluyendo que “no se pueden hacer comparaciones entre sociedades. Los arabes que viven en Italia son una riqueza cultural y social”.

En Gran Bretaña, el presidente de la Comision para la Igualdad Racial, Trevor Phillips, un laborista inmigrante y amigo del primer ministro Blair, revelo esta semana al Times de Londres un cambio cualitativo en la politica multicultural gubernamental, aun viviendo en la capital mas cosmopolita del mundo, mas que Nueva York o Paris.

“Multiculturalismo no significa que cualquiera puede hacer lo que quiere en nombre de su cultura” al estar en otro lugar, explico Phillips, pues costumbres en un pais son delitos en otros (ritos sacrificiales, desnudez o consumo de carne). A su entender, la meta de integracion del inmigrante sustituye al multiculturalismo, que –en nombre de la identidad radicalizada- promovio la separacion y conflictos entre etnias que se guetizan en un mismo territorio.

Sin duda, el mundo es multicultural, mal que le pese a los promotores de la globalizacion de los valores de una sola civilizacion: sea Occidental o del Islam. Pero cada pais, aunque sea multietnico desde su nacimiento o por inmigracion posterior, tiene reglas comunes producto de una evolución cultural particular. El desafio del Otro dentro de la propia frontera desata el mismo desafio democratico de respeto a la mayoria y tolerancia a la minoria, complicado por la tradicion diversa de lo que uno y otro considera “respeto”.

Una cultura basica de tolerancia en la convivencia (no la paz que deviene de la separacion del apartheid) obliga a cuestionarse sobre cual es el minimo comun denominador de deberes que debe asumir tanto el ciudadano natural como el residente inmigrado, para ser admitido y que toda la sociedad proteja a su vez el derecho a practicar sus costumbres en minoria.

De lo contrario, la sociedad quedara fragmentada, reproduciendo al interior fronteras difusas como son hacia el exterior las fronteras interestatales que, al cruzarlas, imponen normas diferentes. Si no lo cuidamos moderadamente, arriesgamos caer en manos de intelectuales incendiarios que le den pasto (discurso) a gobernantes demagogos en mayoria, para que tomen medidas represivas o discriminatorias contra el diferente; o caer en manos de rebeldes demagogos que quieran llegar a gobernarnos con represion y discriminacion, imponiendo con sus valores el incendio de nuestro intelecto.

Oriana Fallaci inquiere a los pacifistas, que cubrieron Europa con sus banderas del arco iris contra la Guerra en Irak, “que cosa entienden cuando hablan de guerra? ¿Solo la guerra hecha con carros armados, cañones, helicopteros, bombarderos, o tambien la guerra hecha con el explosivo del kamikaze con capacidad de matar 3.500 personas por vez?”. Les reclama tambien “condenar a quien la guerra la hace con los explosivos del kamikaze o con la bomba telecomandada de terroristas no dispuestos a morir”, como sucedio con los celulares usados hace un mes como detonadores en el atentado del 11-M en Madrid.

De los dardos de la italiana tampoco se salva Immanuel Kant (1724-1804), contra tantos homenajes que hoy se realizan a este filosofo muerto hace 200 años, autor de Critica de la Razon Pura (1781), Critica de la Razon Practica (1788) y Critica del Juicio (1790), y acusa a los pacifistas de la misma “insensatez”, dado que “en 1795 Emanuele Kant publico un demagogico ensayo con el titulo Proyecto para la paz Perpetua”.

Lo considera demagogico (“sin respeto alguno por la Historia del Hombre”) y le opone a Kant la vision de Platon, quien dice que “la guerra existe y existira siempre porque nace de la pasion humana” y que “en la naturaleza humana esta nuestra tendencia a la colera y a la prepotencia, en nuestra ansia de afirmarnos y ejercitar el predominio y supremacia”. Platonicamente, “la guerra la hacen los hombres y basta” resume.

Esa generalizacion que culpa a todos (pero no termina condenando a nadie) fuerza a repreguntarle si la guerra la deciden todos. Como no la tenemos a Fallaci a mano, nos obliga a retrotraernos a 1978 cuando, en la cuspide de su fama como periodista (no tanto entonces como novelista ni ensayista sino entrevistadora), la italiana publica su ‘Entrevista con la Historia” y se confiesa lúcidamente.

“No consigo prescindir de la idea de que nuestra existencia dependa de unos pocos, de los hermosos sueños o de los caprichos de unos pocos, de la iniciativa o de las arbitrariedades de unos pocos. De estos pocos que, a través de las ideas, los descubrimientos, las revoluciones, las guerras, tal vez, de un simple gesto, el asesinato de un tirano, cambian el curso de las cosas y el destino de la mayoria. Cierto que es una hipotesis atroz. Es un pensamiento que ofende porque, en tal caso ¿que somos nosotros? ¿Rebaños impotentes en manos de un pastor ora noble ora infame)” (6).

Ante ese dilema, vale que reivindiquemos entonces el imperativo categorico del universalista Kant para todo ser humano, pero sobre todo para quienes deciden: “Obra de tal forma que la máxima de tu voluntad pueda siempre valerse al mismo tiempo como principio de una legislacion universal”, reformulacion iluminista con 17 siglos y medio de distancia del “ama a tu projimo como a ti mismo” fundacional del Cristianismo, que relevo de su vigencia al “ojo por ojo, diente por diente”, hoy desenterrado por la insensatez de los terroristas (estatales o no gubernamentales).

En el final de ‘Inshallah’, su novela de 700 paginas inspirada en la matanza real en 1983 de cuatrocientos soldados de Estados Unidos y Francia instalados en Libano, Fallaci compara con “los perversos perros” a los seres humanos que “se dividian en bandas ardientes de odio, como los hombres solo querian despedazarse, como los hombres se mataban por la conquista de una acera rica en basura y escombros”, lo que la conduce a la desencantada pregunta: “¿Y si el Caos fuera la Vida, no la Muerte, sino la Vida?” (7).

“Asi de montruoso es que mi ateismo deriva principalmente (...) de mi resistencia a aceptar la idea de un Dios que ha inventado un mundo donde la Vida mata a la Vida, se come la Vida” admite ahora en ‘La Fuerza de la Razon’, donde argumenta que “los hombres lo han inventado (a Dios) por soledad, impotencia, desesperacion”, para “dar una respuesta al misterio de la existencia”.

Pero, aunque parezca contradictorio, reivindica ser una “atea cristiana” por el discurso de Jesus de Nazareth (“no aquel elaborado o distorsionado por la Iglesia Catolica e incluso la Iglesia Protestante” puntualiza) quien, “reconociendo el libre arbitrio” de la conciencia del Hombre, nos deja “responsables de nuestras acciones, padres de nuestro destino. Lo veo como un himno a la Razon, al raciocinio” superando la concepcion del “Dios abstracto omnipotente” de “casi todas las religiones”, citando especificamente a Zeus, Jehova y Ala.

En su libro, presentado esta Pascua o Semana Santa, Fallaci destaca que Jesus “explica que todos los hombres son sus hermanos” y ejercita su esencia “predicando el Bien que es fruto de la Razon, de la Libertad, distribuyendo el Amor que antes de ser un sentimiento es un razonamiento”.

Cuando el rector del Columbia College de Chicago le entrego el doctorado honoris causa a esta periodista, una decada y media atras, estampo que se trataba de “uno de los autores mas leidos y amados del mundo”. Mientras esperamos que la traduccion de las 300 paginas llegue rapido, ella y nosotros sabemos que seguira siendo de las mas leidas aunque, por obvias razones, ya no de las mas amadas.

BIBLIOGRAFIA
(1) FALLACI, Oriana, abril 2004. “La Forza della Ragione”, Rizzoli (traducción de LA SINTESIS del adelanto de 45.000 caracteres en italiano hecho por el Corriere della Sera del libro presentado el pasado lunes 5)
(2) FALLACI, Oriana, 2002. “La Rabia y el Orgullo”, El Ateneo.
(3) HUNTINGTON, Samuel, 1994. “El choque de civilizaciones y la construccion de un nuevo orden mundial”.
(4) HUNTINGTON, Samuel, mayo 2004. “¿Who are we?” (¿Quiénes somos?), Foreign Affairs, marzo/abril (adelanto de libro a publicar el proximo mes)
(5) LINCOLN, Abraham. “Una Casa Dividida (1837-1861)”. Tres Americas.
(6) FALLACI, Oriana, 1978. “Entrevista con la Historia”, Editorial Noguer.
(7) FALLACI, Oriana, 1992. “Inshallah”, Emece Editores.

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