Crónicas de Torsos Huérfanos

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11/12/2003

OIM defiende que inmigrantes vayan a la guerra a cambio de residencia

Entrevista a Director general de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM)
por Carlos Montero, para RADIO NEDERLAND


En un planeta donde uno de casi treinta seres humanos viven o circulan fuera de sus países, voluntaria u obligadamente, por necesidad o deseo propio, la Organización Internacional de Migraciones (OIM), con sede en Ginebra, organiza encuentros regionales para abordar los problemas parciales de un asunto global como hay pocos, al punto de estar instrumentando un Observatorio Sudamericano (OSUMI), que fue discutido hasta este fin de semana por los países del subcontinente.

La IV Conferencia Sudamericana de OIM procuró sistemas de información coordinados y apunta a futura legislación migratoria armonizada entre Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela. El proyecto es acompañado, por observadores de Australia, Canadá, España, Italia, Japón, Estados Unidos y Suecia.

Según explicó a Radio Nederland, Brunson McKinley, máxima autoridad de la OIM, "nos referimos a 175 millones de migrantes de todos los tipos en el mundo y eso es el 3% de la población del planeta. Esta gente son de todas las clases y categorías, algunos son saludables con excelentes trabajos, otros son víctimas de traficantes, algunos son migrantes regulares y otros irregulares. La mayoría de ellos se movilizan en busca de trabajo, pues el común denominador de la mayoría de la migración es de gente buscando mejores trabajos" que enfrentan "muchos abusos en este sistema"

El plan de acción sudamericano incluye la tipificación del delito del tráfico ilícito de migrantes, facilitar el tránsito fronterizo acompañado de estadísticas comprobables, regularización de los residentes y sus familias en el exterior, además que tengan correcta educación y servicio de salud, procurando que no pierdan vínculo con sus países de origen, incluído un trato justo para las remesas de fondos.

Estas remesas, que adquieren papel preponderante para las familias y economías de los países de los migrantes, no restan importancia a la "desinversión en capital humano" que fue formado por las universidades latinoamericanas y termina trabajando para gobiernos o empresas de las naciones industrializadas.

McKinley opina que "para algunos países es muy, muy importante, porque el dinero que los migrantes ganan y envían de vuelta constituye una porción muy importante" de su economía, aunque admite que "no es sólo un asunto de dinero sino una cuestión de retorno de la experiencia y contactos. Es por eso que creo que es posible generar políticas que enlacen el fenómeno de las presiones y tendencias migratorias con el desarrollo" de los países de origen.

McKinley es desde 1998, hace cinco años, director general de la Organización Internacional para las Migraciones, entidad dedicada a la migración laboral, lucha contra la trata de personas, desarrollo y salud de los migrantes, además de organizar foros para el diálogo regional sobre migraciones y enfrentar emergencias por causas de guerra o naturaleza.

EEUU viene de otorgar la ciudadanía a inmigrantes que aceptaron integrar sus fuerzas en la invasión de Irak. Pese a la crítica de organizaciones humanitarias, el titular de OIM defendió también ante Radio Nederland iniciativas de países como Italia, que ofrece ciudadanía a inmigrantes que acepten primero cumplir el servicio militar, interpretado por los críticos como buscar "carne de cañón" cuando el gobierno de Silvio Berlusconi, presidente rotativo de la Unión Europea, terminará con la leva en 2005.

A entender del entrevistado, "hay muchos países -los Estados Unidos son unos, Italia se está convirtiendo en otro- que por mucho tiempo han tenido la política de recompensar a los extranjeros que sirvan en sus fuerzas armadas con la ciudadanía, y eso se ha mantenido por largo tiempo, y opera bastante bien para el beneficio de los inmigrantes que desean hacer ésto"

El director mundial de la Organización Internacional de Migraciones precisamente fue funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos donde revistó en Italia, China, Viet Nam, Reino Unido y Alemania. Fue el primer embajador de EEUU en Haití tras la dictadura de Duvalier y, de 1995 a 1998 fue Coordinador Humanitario de su país en Bosnia y Herzegovina.

Ante la consulta de Radio Nederland sobre las polémicas afirmaciones de la periodista italiana Oriana Fallacci, quien en su libro "La Rabia y el Orgullo" consideró como una invasión -que ponía en peligro la cultura occidental- a la inmigración masiva de musulmanes procedentes de Oriente Medio al continente europeo, McKinley contestó que se opone al criterio de "cerrar las puertas" que cunde en varios países desarrollados.

"Hay cantidad de gente preocupada en cómo es manejada la migración y su impacto en las sociedades. Mi respuesta a esa gente es no tratar de cerrar la puerta, aunque pudieran. Porque la razón de que esa gente va a Italia, a EEUU, a Gran Bretaña o cualquier país, es porque hay trabajos para ellos allí" describió el director de OIM, quien concluyó que "yo se lo diría a Oriana Fallaci si estuviera aquí: que Ud no puede simplemente parar este flujo migratorio y no se puede animar a la gente a creer que los gobiernos puedan detenerlo. Va a suceder igual. Lo que Ud debe buscar son las herramientas adecuadas para que suceda suave y productivamente".

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